Instalarán un nuevo sistema de peajes; serán de flujo libre y cobro electrónico

El ministro de Transporte anunció que se está trabajando en la eventual ampliación de la cantidad de peajes, así como la posibilidad de hacer cambios tecnológicos –como la instrumentación de lectores electrónicos de tránsito– para algunas rutas donde hay mucha circulación o no hay puestos instalados.
“El free flow, es un sistema de peaje automático que se cobra por el Sucive o por medio de Tags, y eso abarataría mucho los costos que tenemos actualmente en el cobro”. La idea es colocarlos “donde ya están instalados, y debemos hacer un estudio sobre la financiación, porque tenemos que ver qué cuota parte del presupuesto vamos a tener”.
Sobre si se harían peajes nuevos, por ejemplo en las rutas 26 o 24, dijo que “todavía no hemos hecho el estudio como para decirlo, tenemos que ver cuáles son los altos tránsitos para ver cuál es el uso, si es tránsito pesado o no, y si se rompe o no (el firme de la ruta) y quizás haya peajes de carga y no de usuarios, porque el auto deteriora, pero no tanto como la carga”.
MÁs rápido y sin personal
El peaje multicarril y de flujo libre, conocido por su definición en inglés free-flow, es un tipo de peaje que permite cobrar a los usuarios de una vía sin obligarles a parar ni a reducir su velocidad, sin elementos que obstaculizan la vía. En 2019 se comenzaron a instalar en Chile.
Su nombre completo es Multi-Lane Free-Flow Tolling, que se suele abreviar MLFF y que en algunos lugares, como los Estados Unidos, es más conocido como Open Road Tolling (ORT).
Este tipo de peaje free-flow evita la construcción de plazas de peaje y el trabajo de personas. De ahí su nombre: peaje multicarril y de flujo libre.
En lugar de la tradicional plaza de peaje con sus carriles bien señalizados, sus casetas de cobro y sus barreras, en un peaje free-flow lo único que hay en la carretera es un pórtico metálico, similar a los que sostienen los paneles de mensajes.

Leen el TAG o la patente

En el pórtico están los equipos electrónicos que permiten al sistema detectar a los vehículos, tomar fotografías de las matrículas, calcular su tamaño para aplicarle la tarifa que le corresponde y, además, “leer” los dispositivos TAG que pueden llevar los vehículos o incluso el número de patente.
El TAG es un dispositivo de identificación por radiofrecuencia (RFID), ensamblado en una etiqueta de alta resistencia con código de barras y que tiene un microchip en su interior.
La señal la genera la antena ubicada en el peaje, que capta en forma automática la presencia del dispositivo colocado en el vehículo. No tiene baterías por lo cual no necesita mantenimiento.
En el caso de los free-flow, estos pequeños dispositivos, se “comunican” mediante microondas con las antenas colocadas en el pórtico y permiten identificar al vehículo de forma inequívoca.
Una vez que un vehículo ha sido identificado en la vía, bien por su OBU o bien haciendo reconocimiento óptico de caracteres (Optical Character Recognition – OCR) sobre la foto de su matrícula, sus datos se envían desde los equipos de pista a la oficina del sistema de peaje y en definitiva al Sucive, para su carga en el costo de la patente.