“Es impensable todavía volver al estilo de vida que teníamos antes del 13 de marzo”

El viernes 13 de marzo el gobierno de Luis Lacalle Pou declaraba en forma “preventiva” la “emergencia sanitaria” por coronavirus, luego de la confirmación de cuatro casos, dos constatados en Salto y otros dos en Montevideo.
En forma paralela, el Poder Ejecutivo anunciaba el “cierre parcial de fronteras” y una “cuarentena obligatoria” a quienes llegaban de “países declarados de riesgo o sintomáticos”. A partir de ese día, el gobierno prohibía el descenso de tripulantes y pasajeros de los cruceros, suspendía espectáculos públicos y partidos de fútbol. A cuatro meses de la emisión del decreto Nº93/020, el intendente Mario Díaz destacó la coordinación entre el gobierno nacional y los gobiernos departamentales a fin de aunar esfuerzos en el combate al COVID-19 que ubicó a Uruguay en un lugar destacado a nivel global.

EL COMIENZO

“Si analizamos desde el comienzo de la pandemia, la principal dificultad en Uruguay era que el nuevo gobierno estaba prácticamente asumiendo. Eso llevó a que algunas autoridades no asumieran en sus territorios. El caso más notorio era el director Departamental de Salud, quien había sido designado dos días antes de la declaración de emergencia. En cuanto al Ministerio de Desarrollo Social (Mides), no había sido designada una autoridad local, sino que ocurrió después de esta declaración”, dijo Díaz a EL TELEGRAFO.
El día de la declaración de emergencia, “hablé con el doctor Carlos Leoni –recién asignado a la Dirección Departamental de Salud– y acordamos citar al Comité de Emergencia al día siguiente. Y también implicó ajustes en el comité, porque pasaba a funcionar con otras autoridades locales, otro director de Salud, otro director del Mides y un nuevo jefe de Policía”.
Al día siguiente, Díaz asistió a un Congreso Nacional de Intendentes con la presencia del secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado y el ministro de Salud Pública, Daniel Salinas.

LAS OLLAS

Al comienzo de las emergencia sanitaria, en Paysandú se organizaron unas 36 ollas populares, que fueron cerrándose a medida que se entregaban canastas de alimentos a través de la Intendencia y el Mides.
El relacionamiento con los movimientos sociales y vecinos, “resultó un desafío porque la Intendencia tuvo que ser la primera a la hora de atender esa realidad. Hicimos un rápido relevamiento y llegamos a definir la entrega de cerca de 1.300 canastas nuevas, que se mantienen prácticamente hasta hoy”.
Asimismo, se incrementó la cantidad de beneficiarios del comedor “pero no fue demasiado significativo. Esa irrupción de las ollas populares atenuó la demanda de los comedores”.

FRONTERAS

En el Congreso de Intendentes, “me tocó plantearle a Delgado algunos aspectos particulares de nuestro departamento, como el hecho de que el puente Paysandú-Colón continuaba abierto y en funcionamiento”. La situación en Argentina, que lleva más de 90.000 casos con 1.720 muertos por coronavirus, “era compleja desde el principio de la pandemia. Al martes siguiente, cuando retornaba de un nuevo Congreso de Intendentes, me llamó el secretario de la Presidencia para anunciarme el cierre de las fronteras”.
Explicó que “fue una decisión que se tomó en forma conjunta entre los dos gobiernos. Pero Uruguay asumió un cierre de fronteras general frente a Brasil, que también presentaba sus complejidades”, señaló. El país del norte superó los 1,7 millones de casos y cuenta casi 68.000 muertos por COVID-19.

LAS INTENDENCIAS

En el marco de la pandemia, los gobiernos departamentales “estuvieron a la altura de la atención de esta realidad. Hubo una rápida respuesta y adopción de medidas necesarias, como la prohibición de espectáculos públicos a raíz del decreto del gobierno nacional, pero que las intendencias están obligadas a controlar”.
Además, se sumaron nuevas medidas para evitar las aglomeraciones, “con el cierre de los espacios públicos y la suspensión de actividades de las propias intendencias. Fueron decisiones restrictivas y muy difíciles de tomar, pero imprescindibles”.

CERVEZA Y PATRIARCA

En Paysandú correspondió a la suspensión de dos eventos emblemáticos como la Semana de la Cerveza y el próximo Encuentro con el Patriarca en la Meseta de Artigas.
Según Díaz, “no es posible pensar en un evento que aglutinara a unas 15.000 personas. En reunión con las aparecerías de Paysandú, también entendieron necesaria la suspensión. Es muy difícil en un evento de estas características poner límites hasta dónde llegamos, a quiénes aceptamos y a quiénes no”.

“NUEVA NORMALIDAD”

El 31 de marzo, Leoni anunciaba el primer caso de COVID-19 positivo en una mujer que viajó por distintas ciudades de Europa. Fue denominado como un “caso importado”, al igual que el constatado a fines de junio y que evoluciona favorablemente. Los dos fueron “muy bien gestionados al punto que ninguno de ellos generaron contagios”, enfatizó.
Díaz aseguró que “por ahora es impensable volver al estilo de vida que teníamos antes del 13 de marzo”. En Paysandú la situación ha estado controlada, pero “es imprescindible sostener los cuidados y las precauciones con la distancia, la higiene, el uso de tapabocas y evitar la generación de eventos que impliquen un riesgo”, dijo.
Recordó que el inicio de la pandemia en Uruguay fue a partir de un casamiento, y “si habilitáramos la realización de esas actividades, tranquilamente pueden volver a repetirse”.

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