Recurrente robo de cables deja sin luz a vecinos de bulevar Artigas y Canelones

Foto ilustrativa del barrio IC 20, vecino a donde ocurre el robo de cables, pero que también denota la falta de luz.

“Si no tenés plata para reponer los cables, estás condenado a quedarte sin luz”, dijo un vecino de la zona de bulevar Artigas y Canelones –haciendo cruz con el IC20– donde vienen siendo víctimas del robo de cable correspondiente al tendido eléctrico y cuya reposición corre por su cuenta.

“Es una situación difícil, en el sentido que estamos muy expuestos, el robo de cables se ha hecho recurrente a los vecinos del pasillo 370 y 376 donde en 48 horas nos robaron más de 140 metros de cable. La nuestra es una calle interna que no tiene salida hacia Joaquín Suárez, que queda a oscuras en su totalidad. UTE pone los contadores en la columna de entrada, digamos, a cada pasillo y luego cada uno de los vecinos nos encargamos de traer la luz hacia nuestras casas. Entonces el tendido de ese cable que sale del contador hasta la punta de la última casa son los que roban. Y al cortar en el contador quedamos todos sin luz, porque además desenganchan, tiran y se llevan todo el cableado que cada uno tiene hasta su casa. Lo de UTE es fácil porque se saca el lazo y arreglate como puedas”, explicó a EL TELEGRAFO.

Un gasto extra para cada vecino

En tanto, contó que su barrio siempre fue tranquilo, “pero en estos días ha sido una cosa infernal”. “En mi pasillo robaron dos veces en 48 horas ya. En el pasillo que le sigue, el 376 anoche (por madrugada del viernes) le robaron todo el cable y los dejaron a oscuras total y así sucesivamente”.
Sobre la modalidad, el vecino precisó que “hasta ahora solo son robos de cables, pero uno no sabe si después no vienen por otras cosas…aprovechando la situación”.
“El tema es que nos dejan sin luz y además de ese problema tenemos otro que es conseguir la plata cada vecino para comprar el cable de reposición y contratar al muchacho que hace el trabajo porque UTE no reembolsa nada, ni material ni mano de obra”, comentó.

“Cada vecino tiene que juntar la plata y comprar su metraje de cable, porque el de la última casa va a terminar pagando más que quien está más cerca del contador. El promedio de quien precisa más metros es de unos 10 a 12 mil pesos, más la mano de obra. Es una cosa que es un disparate”.
En cuanto a la presencia policial, el vecino dijo que están “a merced de los ladrones”. “Somos nosotros no más luchando contra esto. Si vamos a la Policía, nos toman la denuncia y hacen unos patrullajes pero no está siendo efectivo. Además que nosotros aportamos la hora en que nos quedamos sin luz, que evidentemente es al momento exacto en nos arrancan los cables, no debe ser tan difícil de dar con ellos al momento en que están haciendo su labor de robo o cuando se van con los cables al hombro”.

“La situación además es diferente para cada familia, donde todos somos gente pobre, laburadora, algunos jubilados y otras familias luchándola día a día y a nadie le sobra. Entonces desembolsar 10.000 pesos a fin de mes para tener luz en tu casa, y a los dos días ver que de nuevo te robaron es bien bravo”, contó.
Y agregó que en su caso particular, se ha visto afectado hasta los estudios y trabajo de sus hijos. “Uno de mis hijos trabaja actualmente por Zoom por todo esto de la pandemia y muchas veces se ha encontrado con que estamos sin luz, nos robaron los cables, y ¿cómo entra a dar su clase y por ende a trabajar? El otro está en la Universidad tomando clases por Zoom y ha tenido que faltar”, explicó. Sin embargo, hay otras situaciones más complejas como una vecina mayor que debido a una enfermedad debe guardar sus medicamentos en la heladera, para evitar cortar la cadena de frío, y los robos la han perjudicado inmensamente.

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