TLC con China “beneficiará al sector agropecuario y perjudicará a las PYME”

El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, reiteró la vocación de su gobierno de abrirse al mundo y de flexibilizar las condiciones del Mercosur. En noviembre, durante el lanzamiento de la cosecha de trigo en Dolores, señaló que firmar Tratados de Libre Comercio (TLC) con China y Estados Unidos, “sería el sueño del pibe”.
Roberto Conde, actual dirigente del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) en el Frente Amplio, fue vicecanciller entre 2010 y 2013, durante la presidencia de José Mujica. Aseguró que “ese el sueño del pibe neoliberal, porque para nosotros no lo es”.

Explicó que “un TLC con China o cualquier potencia tiene unos enormes riesgos y el resultado dependerá del contenido del tratado”. En el caso de los acuerdos con EE.UU., son “estándar y prácticamente no permiten las excepciones ni salvaguardas, ni protecciones especiales para los países pequeños. Es exponer la producción nacional a ser barrida por la producción de alta tecnología proveniente de otros países. Y más de China, que produce a bajos costos salariales. Muchos más bajos que el mundo occidental”.
El debate ya se encuentra instalado hacia la interna de las cámaras empresariales. “No es casualidad que el presidente lo haya dicho durante la cosecha de trigo en Dolores”, en tanto un acuerdo de este tipo “sería claramente beneficioso para el sector agropecuario, pero fundamentalmente para el pecuario”, dijo a EL TELEGRAFO.

Según Conde, la clave es la carne uruguaya y la posibilidad de su ingreso al mercado chino en condiciones ventajosas, “porque así lo hacen nuestros grandes competidores, particularmente Australia y Nueva Zelanda. Nosotros pagamos más que Australia para entrar, aunque entramos igual, por la calidad y volúmenes”.

Productos chinos

Conde cuestionó lo que ocurriría “con el resto de la economía si resultara inundada con productos chinos a bajos costos” y “cuántas empresas industriales pequeñas y medianas tendrán que cerrar”.

En este sentido, señaló que “Argentina no soportaría una apertura a China porque serían barridos del mapa y el Mercosur jamás va a autorizar un tratado que borre a la industria argentina”.

Especuló que “si Uruguay quiere firmar un TLC, tendría que romper con el Mercosur porque el bloque regional no está en condiciones de firmar. Ni siquiera la industria brasileña se siente segura de soportar esa competencia. Y por algo Brasil no lo planteó en ningún momento”.

Arancel externo

En noviembre, los ministerios de Economía y Relaciones Exteriores de Brasil redujeron en un 10% los aranceles externos. Con esa medida, “le da más movimiento al comercio exterior, pero ni habla de un TLC con China. Entonces, Uruguay está solo en esto”.
Comparó que el gobierno uruguayo “pone en el platillo de la balanza lo que puede ganar en un acuerdo con China y lo que puede perder en una ruptura con el Mercosur. Y se pierde mucho más al romper con la región que al vender más carne y productos agropecuarios a China”.
El 80% de lo que producen “las pocas industrias que quedan en Uruguay es para venderle al Mercosur. Y están ligadas al movimiento económico de Brasil. Entonces, se pierde más de lo que se gana”, dijo Conde.

El exvicecanciller señaló que, para lograr un buen acuerdo, “tiene que facilitarse el acceso de la agropecuaria a China y esa sería la primera ganancia inmediata. Hay que poner salvaguardas y que los productos chinos no puedan inundar Uruguay como si fueran un tsunami porque no queda nada. Destruimos la red de pequeñas empresas que son las que generan más trabajo”.

La potencia

Aclaró que “no podemos acordar con una potencia sin exigirle que invierta para el desarrollo tecnológico en el país. De lo contrario nos pasará como Chile, que es el principal exportador de cobre y minerales estratégicos para Asia, el mundo del Norte y China. Pero en Chile no fabrican un chip ni un circuito electrónico”.
A nivel global se registra escasez de chips, circuitos integrados y otros componentes de alta tecnología que se prolongaría hasta 2022, con interrupciones en las cadenas de suministro y presionando los precios.

Conde recordó que “los países que tienen las materias primas para hacerlo, como Chile, no lo saben hacer porque nadie invirtió en tecnología. Y porque ellos entregaron sus materias primas sin exigir a quienes se beneficien con eso, a que desarrollen tecnología” en aquel país.
En general, “casi no lo ha hecho ningún país del Sur, que siguen desarrollando una relación de sometimiento al poder económico de los países del Norte. Y así no nos vamos a desarrollar nunca”.

El dirigente consignó que “cuando las compañías extranjeras vienen a invertir, lo hacen para extraer pero no para desarrollar conocimiento científico ni capacidades en nuestros propios países. Vienen a usar los recursos. Si no queremos seguir reproduciendo esa relación anormal –de inferior a superior– y, si queremos una relación simétrica de igual a igual, no solo se trata de abrir mercados sino de abrirnos a las inversiones”.
Concluyó que “si un acuerdo con China no tiene estos componentes, puede ser beneficioso para el sector agropecuario, pero puede hundir al resto del país. Será una negociación muy ardua”.