(Debolsillo, 2011)
¿Qué quiere decir exactamente ser un escritor de best-sellers? Muchos dirán que se trata más de un mercenario que de un artista, más de un seguidor de modas que de un ser preocupado por su mundo y su época. Sin embargo, muchos de los grandes escritores que hoy habitan el paraíso de los genios, fueron también en su momento, autores de best-sellers, o sea, exitosos artistas que supieron cómo hacer de lo que tenían para comunicar, un mundo que fuese atractivo para muchos lectores.
Pero eso puede decirse mil y una veces que la percepción ante un autor muy vendido siempre será suspicaz para cierta parte del público y la crítica.
El caso del norteamericano Don Winslow es paradigmático en ese sentido. Después de haber sido gerente de un cine, historiador, guía de safaris y, por supuesto, detective privado, logró lo que sueña todo escritor; vivir de su oficio. Y vivir muy bien, porque luego de su novela Muerte y vida de Bobby Z, con El poder del perro pasó a jugar en las grandes ligas, como dicen en su país.
Y en El poder del perro se adentra en el mundo del narcotráfico. Lo haría también en sus otros libros Salvajes y El cartel, o sea que es un tema que realmente le preocupa. Y para hacerlo toma un camino muy arriesgado, el de la novela coral, con muchos y diversos personajes que, con sus respectivas historias, conforman un retrato vívido y realista de lo que puede ser el inasible y enorme tema del narcotráfico en Estados Unidos y la frontera mexicana.
Los personajes principales en El poder del perro son un agente de la DEA, una prostituta de alto vuelo, un cura hispano, un joven que terminará convirtiéndose en asesino y, obviamente, los diferentes capos de los carteles de la droga, uno más peligroso que el otro. Mientras unos tratan de atrapar a los otros y esos otros pelean a sangre y fuego por el poder, todo parece, como dijo otro escritor norteamericano, James Ellroy, “una visión comprimida del infierno”. A eso hay que agregarle otra palabra de Ellroy: “hermosa”, porque la novela tiene mucho de perfección, de factura a prueba de todo. Y que así sea convierte a Winslow en mucho más que un escritor de best-sellers.
Porque leyendo El poder del perro cualquiera se da cuenta que ninguno de los personajes que describe abandonará fácilmente la mente del lector aunque pasen los años.
El autor siguió ensayando el mismo estilo en sus sucesivos libros y se ha convertido en uno de los más elogiados y requeridos por la crítica y el público. Algo que no será la primera vez que sucede, pero que, cuando pasa, es para celebrar para quienes saben que las palabras “arte” y “éxito” no tienen necesariamente que ir por vías tan diferentes.
En una época tan seriéfila como la que estamos, es bastante probable que alguna productora tome la novela de Winslow y la convierta en una serie. Tiene todo para ser un éxito también en ese registro. Que la calidad de la pluma del autor también se pase a la pantalla ya es harina de otro costal. Por ahora lo que hay es una notable novela sobre uno de los temas más acuciantes de nuestro tiempo. Y es más que suficiente.

