En Uruguay se diagnostican cuatro casos de cáncer de pulmón por día, el 90 por ciento llega al consultorio en etapas avanzadas y su incidencia se ubica entre las más altas a nivel mundial. El dato preocupa a los equipos médicos y al sistema sanitario, tanto como para impulsar y poner en práctica desde ahora el proyecto UY-Lungs.
Conviene recordar que es uno de los tipos de cáncer más frecuente y con mayor mortalidad. Es el segundo en incidencia en el hombre y el primero en mortalidad, en tanto en la mujer es el quinto en incidencia y tercero en mortalidad. Es un tipo de cáncer atado al patrón de consumo de tabaco y el riesgo aumentó tanto con la extensión del consumo, así como con la cantidad de cigarrillos fumados por día.
En el año 2004, Uruguay se colocó en la lista de los primeros 40 países del mundo que ratificaban, a través de su Parlamento, el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control de Tabaco y desde marzo de 2006, es el primer país libre de humo de tabaco de las Américas.
Desde 2008, la Ley 18.256 se ha convertido en el centro del control del consumo de tabaco, así como el impulso para la capacitación a los equipos de salud y al tratamiento gratuito de los pacientes en el Fondo Nacional de Recursos.
El país avanzó en legislación, promoción de hábitos saludables y prevención de un tipo de cáncer que en la mayoría de los casos muestra su peor cara en la metástasis, y la detección temprana mediante una tomografía computada de baja dosis ha demostrado que es una posibilidad para salvar vidas. Incluso, permite la detección de enfermedades cardiorrespiratorias que se asocian al consumo de tabaco.
UY-Lungs es un plan piloto, donde pueden inscribirse personas entre 50 y 74 años, que hayan sido o sean fumadores en la actualidad y no es necesario que tengan ningún síntoma.
El ministerio informó en sus sucesivas publicaciones en la web sobre la marcha de este proyecto hasta su confirmación en los últimos días, con el fin de bajar la mortalidad y los costos del sistema de salud. Uy-Lungs es el puntapié inicial para comenzar a reunir datos de todo el país, que sean la base para la instrumentación de un programa de tamizaje.
El plan, organizado por el Programa Nacional de Control del Cáncer del Ministerio de Salud Pública y el Servicio de Cirugía Torácica del Hospital Maciel, instrumenta una técnica recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y es el resultado de una investigación de varias instituciones uruguayas.
La técnica ya se realiza en otras partes del mundo, pero es novedosa en Uruguay y ha comprobado, a nivel global, que baja los índices de mortalidad del cáncer.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por bajar el consumo de tabaco, el cáncer de pulmón causa más de ocho millones de muertes al año, de los cuales 1,2 millones corresponden a la exposición al humo o lo que comúnmente se llama “fumador pasivo”.
En Uruguay se han prendido varias alertas porque aumentan los casos de esta enfermedad en la población femenina. Incluso, el Instituto Nacional del Cáncer asegura que es una tendencia que se mantendrá en 2030, cuando más mujeres mueran por cáncer de pulmón que por cáncer de mama.
Y a modo de información, es conveniente recordar que el cáncer de mama ya se lleva la vida de unas 700 mujeres en Uruguay, con la detección de unos 2.000 casos nuevos por año. Por lo tanto, el panorama será más complicado aún y las campañas de detección y prevención deben llamar a un compromiso colectivo o individual. Porque en este mundo de las nuevas tecnologías, la información llega a todos lados y la detección temprana es la barrera para detener una estadística negativa.
En el mundo hay 1.300 millones de consumidores de tabaco y más del 80 por ciento vive en países de ingresos medios o bajos. Hasta el año 2020, más del 22 por ciento de la población del planeta consumía tabaco y la estrategia de control reunió este año a los Estados miembros de la OMS en el Convenio Marco para el Control del Tabaco.
Además, en Uruguay la dolorosa estadística recuerda que el presidente que impuso una lucha frontal contra el consumo de tabaco e instaló políticas pioneras en el territorio nacional, recibió ese diagnóstico en 2019 y a finales de 2020, Tabaré Vázquez dejó de existir. Había enfrentado, además, a una multinacional tabacalera en tribunales internacionales con resultado favorable para el país en 2016.
Uno de los desafíos sanitarios de esta época es el problema del cáncer y lo será aún más en las próximas décadas. Los cálculos estiman que habrá más de 20 millones de nuevos casos de cáncer y al menos dos tercios ocurrirán en los países menos desarrollados.
Es decir, no hay dos opiniones. Las estadísticas lo ubican como un problema mayor en la salud pública en el mundo y en el país. Es, aún y a pesar de la legislación vigente, un problema no resuelto en una población que aumenta sus hábitos de consumo problemático.
UY-Lungs sentará las bases de un programa futuro y medirá el costo-efectividad de la detección de una de las enfermedades oncológicas de mayor prevalencia. Porque los esfuerzos de bajar el consumo de tabaco no son suficientes y las sociedades científicas deben abordar la instalación de programas nacionales de detección precoz, a fin de optimizar los recursos que en Uruguay son escasos.
Es una oportunidad para el país, su perfil poblacional y el trabajo coordinado entre el primer nivel de atención con los servicios especializados para mejorar la salud y calidad de vida de estos pacientes.

