Cada uno con sus convicciones, pero unidos para “trabajar por objetivos de naturaleza superior”

En la Junta Departamental se reconoció el trabajo de 20 años que ha desarrollado el Centro de Estudios Paysandú.

La Junta Departamental de Paysandú valoró la tarea que viene desarrollando desde hace dos décadas el Centro de Estudios Paysandú, en el marco de la sesión especial que celebró el jueves el legislativo departamental, instancia en la que se hizo presente el presidente del centro, Dr. Rodrigo Deleón, el vicecanciller Lic. Nicolás Albertoni, el diputado colorado Carlos Moreno y su suplente, Cr. Ricardo Molinelli y directores municipales, entre otras autoridades.

En el inicio de la sesión plenaria el presidente de la Junta Departamental, Dr. Marcelo Tortorella, formuló un breve resumen del trabajo del centro, y destacó la importancia para Paysandú de que se creara por esta vía una “usina de ideas”, con aportes de muchas personas de diversas actividades que de esta forma han sumado para contribuir a un mejor futuro de los sanduceros.

En la misma línea el vicecanciller Albertoni subrayó que en su actividad ininterrumpida de veinte años el centro de estudios puso foco en lo importante, que es precisamente el futuro de los sanduceros, mientras a la vez se van atendiendo las urgencias que distraen gran parte del tiempo y los recursos, porque son consecuencia muchas veces del arrastre en el tiempo de problemas que no se han solucionado.

Por su parte Rodrigo Deleón hizo referencia a la tarea que se ha venido encarando en estos veinte años, y a la vez tuvo un momento de agradecimiento a EL TELEGRAFO –cuyo director, Fernando Alberto Baccaro, estaba presente en sala– por haber cedido desde el principio la sala 1º de Julio para las actividades del Centro de Estudios Paysandú (CEP).

Expresó entre otros conceptos que “en el año 2003, cuando el centro inició sus actividades, el Uruguay estaba profundamente golpeado por la crisis, desencadenada el año anterior, y Paysandú tuvo una dolorosa muestra de ello”. Precisamente fue entonces que “un grupo de sanduceros (Fernando Castellanos, Germán Thevenet, Gonzalo Deleón, Guy Crouzet, Daniela Innamorato y María Jesus Púche, entre otros) creímos necesario y oportuno crear un ámbito de reunión, intercambio, y de construcción a través de propuestas concretas en una región descreída de la actividad política y de quienes la llevan adelante, y la reivindicamos como un componente vital de la democracia”.

Recordó que “todavía resonaban los reclamos populares de que ‘se fueran todos’ los políticos, pero todos sabemos quienes llegan cuando los políticos se van. Una historia conocida con consecuencias que se arrastran hasta el día de hoy”.

“Era un momento en el cual había que arremangarse y hacer lo que se pudiera para que Paysandú, la región y el país todo dejara atrás una situación tan difícil. Nosotros lo hicimos a través del Centro de Estudios Paysandú. Allí nos reunimos y convocamos, discutimos y aportamos, todo ello en un clima de respeto y tolerancia, con total independencia de cualquier partido político, ideología, religión o filosofía. Fuimos y somos una institución abierta y plural, características que no tienen nada que ver con ser indiferentes, porque no queremos ni podemos serlo. Hemos tenido y tenemos un profundo compromiso con Paysandú, con la región y con el país, con su gente, sus preocupaciones y su dignidad. Nuestras actividades se han desarrollado en gran parte en la sala de conferencias 1° de Julio del diario EL TELEGRAFO, un medio de prensa al cual estamos muy agradecidos, así como a sus directores Fernando Baccaro y Alberto Baccaro y a su gerente Luis Rolla”, acotó.

Precisó que los temas abordados durante todo ese tiempo comprendieron educación, economía, derechos humanos, historia, comercio internacional, ciencia política, empleo, logística, niñez y adolescencia, cultura, salud, mercado de valores, juventud, forestación, captación de inversiones, políticas públicas, turismo, descentralización, agricultura, tecnologías de la información, relaciones internacionales, diversidad, desarrollo, eutanasia, igualdad de género, emprendedurismo, Mercosur, ambiente y sostenibilidad, migraciones, administración, integración fronteriza en el litoral, empleabilidad para jóvenes, participación ciudadana, vivienda y economía social, entre otros.

Reflexionó más adelante que “ya todos sabemos que la democracia no es un sistema perfecto, pero sin lugar a dudas es el mejor de los sistemas. Es un sistema que se nutre de dudas más que de certezas, de visiones diferentes y muchas veces enfrentadas, más que de coros afiatados y uniformes. Su tarea es ardua y muchas veces aburrida y lenta si las comparamos con las urgencias que los ciudadanos pueden tener en sus necesidades diarias. ¿Cuántas veces hemos escuchado decir que los parlamentarios o los ediles no hacen otra cosa que hablar cuando en realidad esa es su principal función, una función de vital importancia en una democracia que además es un mandato constitucional, y para ello han sido elegidos nada más y nada menos que como representantes de la voluntad popular? Estemos alerta a estas actitudes que, disfrazadas como noticias falsas o supuestas buenas intenciones, tienen como objetivo desprestigiar la actividad política y a los políticos, tratando en el fondo de atacar el régimen democrático como sistema”.

Subrayó que “la confrontación de ideas está en el ADN de la democracia y eso es precisamente lo que la explica como fenómeno político que respeta las opiniones que existen en el seno de una sociedad, que como sucede con la naturaleza humana, muchas veces navega entre dudas y certezas”.
“Es por ello que el fenómeno democrático necesita de toda nuestra atención y de todos nuestros cuidados, pero sin temor a disentir y defender aquello que consideramos justo. La democracia no es el fin, sino el instrumento para lograr una sociedad abierta, libre, moderna, justa y solidaria”, acotó y consideró que la democracia “es un sistema que requiere atención, cuidado y constancia en su defensa permanente, más allá de las pertenencias partidarias. Con esa defensa de la democracia, de la libertad y la actividad política estamos comprometidos en el Centro de Estudios Paysandú”.
Trajo a colación asimismo que “el 24 de noviembre de 2016 este cuerpo legislativo aprobó la instalación de la ‘Plazoleta 30 de noviembre’ en la intersección de la calle Washington y la Avenida Entre Ríos, donde el 30 de noviembre de 2020, al cumplirse 40 años de que el pueblo uruguayo (y en especial el sanducero) le dijera NO al proyecto constitucional impulsado por la dictadura cívico militar, se colocó una placa recordatoria de tal aniversario y de la construcción del mencionado espacio público”.

Además, apuntó que “aunque pueda sonar paradójico, este acto no debe ser una oportunidad para hablar, únicamente, del pasado. Debemos hablar también de lo que vendrá, tomando de ese mismo pasado las enseñanzas que nos permitan avanzar como colectivo ciudadano, como departamento pujante y como sociedad desarrollada”, indicando que “si deseamos encontrar la paz, el trabajo y el progreso a los que hace mención nuestro escudo departamental debemos comenzar a trabajar hoy mismo. Cada uno con sus convicciones, sus creencias y sus herramientas, pero trabajando y construyendo en torno a objetivos compartidos de naturaleza superior que nos permita poner la dignidad humana como el centro de nuestras acciones. De nuestra parte en el Centro de Estudios Paysandú nos comprometemos ante este cuerpo legislativo a continuar promoviendo el diálogo, la investigación y el desarrollo territorial de Paysandú y de la región”.