Las edilas del Frente Amplio Mabel de Agostini y Silvia Fernández manifestaron su “indignación ante el estado del Sector 1 del cementerio central” de Paysandú, ante un llamado de atención sobre la caída de troncos y ramas sobre sepulturas en tierra.
Ambas representantes solicitaron que el tema se traslade a las comisiones de Promoción Social y DD.HH. y generaciones. “En ocasión del Día del Padre, al dirigirnos al Cementerio Central, pudimos constatar la barbarie cometida por parte de la Intendencia Departamental, en el Sector 1 del Cementerio Central, donde se encuentran las sepulturas en tierra de cientos de niños y niñas”.
Explican en su moción que “realmente es una situación absolutamente inimaginable, si no fuera porque la pudimos constatar al llamarnos la atención la caída de enormes troncos y ramas sobre las tumbas de toda la niñez que allí tristemente, pero en paz, descansa. Lugar donde tantos padres seguramente concurren y este domingo se habrán sentido violentados e indignados ante tanta insensibilidad”.
Las edilas afirman que es “una absoluta falta de respeto, de empatía, de crueldad e indolencia ante situaciones de tanto dolor. No se puede creer, ni aceptar, lo que vimos: tumbas destrozadas, enterradas debajo de troncos de gran tamaño y ramazones, lápidas destruidas, símbolos que familiares y amigos depositaron en recuerdo de sus seres queridos. Hoy se ven entre escombros, quebrados y entreverados, sin saber incluso a quién pertenecen. Debajo de un pesado tronco, una lápida que emerge quebrada en partes, que realmente conmueve”.
Las representantes frenteamplistas cuestionan: “¿Quién se hace cargo de esta desconsiderada acción ante algo tan sagrado? ¿Con qué criterio se hizo esta tala, tan poco profesional? Porque podría haber caído sobre un lugar sin deteriorar ese espacio”.
En la moción aseguran que “una empresa tercerizada de Maldonado tiró abajo los cipreses y otros árboles más y solo se llevaron los troncos más grandes. Pero todo lo demás permanece ahí sobre las tumbas. Este destrozo trasciende lo material. Es un hecho irreparable desde lo humano para quienes lo sienten como una vulneración al derecho a recordar a su manera a sus seres queridos. Porque se nos podrá decir –seguramente– que la Intendencia se hará cargo de reconstruir los daños materiales. Pero jamás podrá ni reparar ni reconstruir los daños emocionales que este hecho causa a quienes frecuentamos el lugar. Nos sentimos impotentes ante tanta violencia y desapego a la sensibilidad humana”.

