Las primeras heladas de junio afectaron cultivos de colza

Las primeras heladas del mes de junio tuvieron efecto en las colzas recién implantadas, “afectando y haciendo perder algún área”, explicó a EL TELEGRAFO el ingeniero agrónomo Luis Simeán. A nivel general, se observó una importante reducción en el área de colza, ya que según datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), se sembraron 148.114 hectáreas en todo el país: unas 200.000 menos que en 2022.

Respecto a los cereales, el gerente de Copagrán Paysandú indicó que el frío “viene muy bien, y las condiciones climáticas en general son buenas, porque se pudo sembrar en tiempo y forma, con temperaturas por encima de lo normal, permitiendo una buena implantación de todos los cultivos en general (colza, trigo y cebada)”.

“Ahora lo que se necesita es que venga el frío”, enfatizó Simeán. “Las heladas de la última semana vinieron muy bien, porque son las condiciones ideales para los cultivos. El invierno debe ser frío y seco, aunque no son buenos muchos episodios de lluvias y muchos días sin sol, porque sanitariamente no es bueno para los cultivos. El frío permite desarrollar un mejor potencial de rendimiento”, aclaró.

Entiende que las jornadas de altas temperaturas de este viernes y sábado, “no es lo ideal, porque acelera el desarrollo vegetativo y se logra menos potencial de rendimiento, y además, comienzan a aparecer los problemas sanitarios”.

Reiteró que “este año se hizo una fuerte apuesta al invierno por parte de los productores, que de alguna manera fueron por la revancha, teniendo en cuenta lo magro de la zafra pasada de verano, sembrando un área muy parecida a la del año pasado, y aunque con una reducción en el cultivo de colza, el área de cebada fue similar y aumentó el área de trigo para este año”.

Simeán indicó que “las implantaciones fueron buenas y el cultivo actualmente tiene buen desarrollo. Esperemos que el tiempo acompañe y se pueda lograr buenos potenciales de rendimiento, que de la mano de los precios, que en este momento están entonados, se pueda redondear una zafra buena en cuanto al resultado económico”.

Reducción de área

Se constató en la presente zafra de invierno una reducción en el área de colza. En 2022, se constató un crecimiento explosivo de la colza hasta ubicarse en unas 348.000 hectáreas en todo el territorio nacional.

Esto se vio beneficiado por precios excelentes por la oleaginosa, que se ubicaron entre U$S 700 y hasta U$S 800 por tonelada, siendo un cultivo con menor costo por hectárea que el trigo y la cebada, su injerencia en las rotaciones de invierno, la entrega de chacras tempranas para la soja y un año climáticamente favorable.

Por estas mismas razones a la inversa, se esperaba un descenso en la superficie para esta campaña, aunque quizás la magnitud de esta baja es lo que sorprendió. Según datos recabados por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca en la encuesta de DIEA, la intención de siembra para la colza fue de 148.114 hectáreas, lo que marca un descenso de 200.000 hectáreas frente al año pasado.

El hecho de no poder hacer colza sobre colza en la misma chacra de invierno (al menos es lo recomendable), provocó un deterioro importante en el valor del grano (hoy oscila en los U$S 450 a U$S 480) y dificultades al momento de la siembra por las demoras en la cosecha de soja que comprometieron de forma importante el desarrollo de la oleaginosa. Las chacras que pudieron sembrarse temprano, en un contexto complejo por la sequía y las demoras de las cosechas de soja, se encuentran en aceptable y buen estado, llegando casi a la floración.

Para las zonas que se implantaron más tarde, hubo problemas de bicho bolita, hormigas y especialmente las heladas, las cuales comprometen de forma importante su rendimiento y potencial productivo y en casos incluso, obligó a resembrar y transformar en chacras de trigo o cebada. Por tanto, es probable que la intención de siembra sea incluso menor que la relevada por DIEA. De todos modos, la colza es un cultivo que brinda grandes beneficios en las rotaciones agrícolas, tanto en control sanitario en invierno como en la entrega de chacras tempranas para el verano. Por eso, sus perspectivas siguen siendo alentadoras.

PRECIOS

El ingeniero agrónomo Luis Simeán estableció que “hubo una recuperación de precios importante. En la zona cuyo piso se ubicó por debajo de los U$S 400 la tonelada, en estos últimos quince días de la mano de algún problema que está teniendo Canadá, se recuperó el valor de forma interesante, con algunos productores fijando colza para la zafra que viene, por encima de los U$S 450”.

En lo que tiene que ver con cebada, de la mano del conflicto Rusia-Ucrania, “en los últimos días se apreció una importante recuperación de precios, volviendo a valor entre 260 y 270 dólares la tonelada, que ha determinado que los productores vayan fijando precios a futuro para la cebada, sobre todo para ir convirtiendo en kilos de grano los insumos que utilizaron para la siembra”.

Respecto al trigo, el técnico y productor indicó que “si bien no hay ventas a futuro todavía, los valores están bastante firmes, y hoy se puede hablar de expectativas de precios de 250 a 260 dólares la tonelada para la zafra que viene”.