Se nos fue un amigo.
El viernes de la semana pasada, ya de tardecita quedamos sorprendidos y tristes. Llegó a EL TELEGRAFO una de esas noticias que dos por tres te pegan fuerte porque no son de las que uno está preparado para recibir. Aunque a ésta nadie la esperaba, nos dijeron: “Se murió Juan”.
“De una”, así nomás, sin decir agua va, se nos fue Juan Stevenson, un amigazo de la casa, un tipo sencillo, honesto, solidario y trabajador. Una persona de mirada limpia, transparente y hasta por demás inocente. “Juancito”, como le decía Jorge Armentano en el recordado programa “Vivir La Vida”, fue un sanducero de ley.
Cuando nos reuníamos en la productora, a mediados de diciembre para tirar ideas para la Fiesta de la Prensa, decía, “Bueno, ¿qué vamos a hacer este año? porque mirá que se nos viene”. Siempre se prendía como si fuera la primera Fiesta de la Prensa, con todas las ganas y disposición del mundo, aportando cosas nuevas de la tecnología que seguro mejorarían el espectáculo. Todas esas cosas e ideas técnicas quedaban en sus manos y –con los años– también de “los gurises”, sus hijos Alfonso y Renzo, porque sabíamos que nunca nos dejaría a pie.
El único camino que Juan supo recorrer fue el de la responsabilidad, el del compromiso de laburar y laburar, ese camino que hoy parece ser para algunos pocos pero es el que le permitió tener la frente en alto y la conciencia limpia.
Ahora este fanático de la imagen nos dejó, pero seguro ya se debe estar peleando con algún otro loco como él, haciendo otro “enfoque” en otra dimensión y en alguna parte, vaya si lo sabremos.
Luis Rolla

