En Paysandú “desde hace unos cuantos años hemos ya diagnosticado lactantes con déficit de vitamina B12”, lo que provoca “anemia, porque es esencial para el funcionamiento de la formación de los glóbulos rojos” y afecta “el desarrollo neurológico en los niños”, explicó a EL TELEGRAFO el jefe del Departamento de Pediatría y Neonatología del Hospital Escuela del Litoral, Dr. Sergio Venturino. Un diagnóstico precoz y tratamiento inmediato permitirá que “este niño no tenga secuelas o sean las menores posibles”. Una nutrición adecuada de la madre –previo y durante el embarazo y en el período de lactancia–, a través de la ingesta de productos de origen animal, o en el caso de dietas veganas la suplementación, aportará la concentración de B12 necesaria para permitir el crecimiento y desarrollo saludable del bebé, explicó el entrevistado.
Un estudio realizado en el Hospital Pereira Rosell por parte de un equipo interdisciplinario de la Universidad de la República (UdelaR) reveló que uno de cada seis recién nacidos tienen carencia de B12 (17%), lo que para este profesional muestra una realidad de lo que bien puede suceder en cualquier hospital público del país, como el nuestro, y en la que no necesariamente la carencia de consumo de carne en la dieta de la madre está asociada con una elección, sino más bien a un contexto de pobreza.
En el citado trabajo, se estudia la concentración de vitamina B12 en “el cordón umbilical de estos recién nacidos”, hijos de “muchas madres con una cantidad de esta vitamina por debajo de los valores normales. Si partimos del impacto que tiene, vamos a ver recién nacidos y lactantes con problemas desde el punto de vista neurológico, además de anemia”, ilustró.
“SE PUEDE REVERTIR”
En Paysandú “ya estamos viendo pacientitos con este déficit, que los hemos diagnosticado, lo cual requiere un alto índice de sospecha de esta situación”, observó, destacando en este sentido que “el diagnóstico cuanto más precoz lo podamos hacer e iniciar un tratamiento adecuado, va a ayudar a que este niño no tenga secuelas o sean las menores posibles”.
“En nuestra experiencia, la gran mayoría de los pacientes que hemos tenido con déficit de vitamina B12”, tras “el tratamiento –que justamente es con vitamina B12 y Omega 3 para ayudar en el desarrollo neurológico–, han logrado recuperarse”, aseguró.
En esos lactantes que ya nacen con ese déficit, “a medida que va disminuyendo esa vitamina, el desarrollo neurológico se va como enlenteciendo” e incluso comienzan a perder conductas logradas, “pueden llegar a tener convulsiones y un retraso del desarrollo”, advirtió. Además la ocurrencia de “anemia megaloblástica”, que es “diferente a las habituales que vemos en niños” y que son en su “mayoría por déficit de hierro”, describió.
Destacó que este cuadro “se puede revertir”, como lo avalan “varios casos publicados a nivel nacional e internacional”, siempre y cuando haya “un diagnóstico precoz”, generalmente “antes de los 10 meses de vida”. No obstante, “el impacto es importante si hacemos un diagnóstico tardío”, alertó.
ADECUADA ALIMENTACIÓN DE LA MADRE
En este tema es fundamental la prevención, por lo que el médico deberá estar atento en la consulta prenatal, desde el momento en que la mujer planifica su embarazo, que su dieta le aporte la vitamina B12 acorde, teniendo en cuenta que esta carencia no se da en toda la población, sino en quien no consume productos de origen animal. “No es que obligatoriamente tenga que cambiar su dieta vegetariana, pero sí existe la posibilidad que se le pueda suplementar ese déficit mediante medicación”, aclaró, insistiendo en que “lo que importa es la adecuada alimentación de la madre, previo al embarazo, durante el embarazo y también en el período de lactancia”.
Precisamente, lo que evidenció este trabajo de la UdelaR es que “había un porcentaje importante de madres –33%– que tenía un déficit de la vitamina B12”. Cuando eso sucede, “el bebé va a nacer con menores valores y eso va a provocar un hándicap que va a aumentar el riesgo de tener alteraciones por ese déficit”, con “un impacto importante en todo lo que es el desarrollo psicomotor de ese bebé”, indicó. Concretamente, citó el caso de “bebés que venían evolucionando bien en cuanto a su desarrollo, a los 3 meses habían obtenido sostén cefálico, a los 6 meses se sentaban, y sin embargo a medida que aumentaba la edad, veíamos que iban perdiendo conductas, incluso algún bebé llego a atrasarse tanto que perdió el sostén cefálico. Por supuesto que eso requiere una valoración y un diagnóstico rápido para iniciar un tratamiento”.
El concurrir periódicamente a los controles del niño permitirá detectar precozmente el problema, en el que el factor de riesgo puede estar directamente relacionado con una dieta vegana de la madre, pero también aunque “se ve mucho menos frecuente, que la mamá tenga una enfermedad llamada anemia perniciosa, que provoca un déficit de vitamina B12”, observó Venturino.
RELACIONADO A INDICADORES DE POBREZA
Este trabajo evidencia, asimismo, “indicadores de pobreza que son de impacto a nivel de lo que es la salud pública de todos los uruguayos”, consideró este profesional.
“Estamos viendo que al parecer la calidad de la alimentación de nuestras embarazadas no es la mejor”. Se trata de mujeres “que no son vegetarianas ni veganas y sin embargo tienen un déficit de vitamina B12”, indicó. “Eso tiene un impacto importantísimo, porque no estamos hablando de la excepción de pacientes que han elegido alimentarse de esta manera, sino que es un trabajo a nivel de toda la población en los cuales hay indicadores sociológicos”, que deben ser “una alarma para nosotros”, reconoció.
“Este indicador de pobreza en cuanto a la calidad de alimentación de nuestras embarazadas”, se da en un país en el que la natalidad ha ido disminuyendo progresivamente, con 32 mil nacimientos en 2022. En este escenario, es clave que “nuestros recién nacidos nazcan y se puedan desarrollar con todo el potencial genético pero que también colabore la epigenética, que es el ambiente en el cual este feto va a ir creciendo”. Al mismo tiempo, se hace necesario “darles las mejores oportunidades de crecimiento y que puedan tener el mayor potencial del ambiente que favorezca su mejor desarrollo”, apuntó. “Son varias cosas” a considerar, pues es un tema “multicausal”.
En este sentido, esta investigación da cuenta de la presencia en las madres de “anemias por déficit de hierro, no sólo por déficit de vitamina B12”, lo que “también tiene un impacto en el desarrollo cerebral y en el crecimiento”, apuntó.
ESPEJO PARA TODO EL PAÍS
Estas mediciones se realizaron en embarazadas y recién nacidos de una población vulnerable, “pero también sirve de espejo” porque “en todo el país tenemos este perfil de población, como la podemos tener en nuestro hospital. Tal es así que, como dije, acá en Paysandú ya diagnosticamos bebés con déficit de vitamina B12 y –como ya teníamos mucho más clara la problemática–, los diagnosticamos precozmente y también los pudimos tratar precozmente. Esos son los que mejor han evolucionado”, sostuvo.
En el análisis del tema “siempre tenemos que tener en cuenta lo multicausal; este déficit sumado al entorno y al tema sociológico de que quizás la calidad de la alimentación de nuestras embarazadas no sea la acorde”, enfatizó. En Salud Pública, “las nutricionistas trabajan mucho con las embarazadas y se trata de buscar la manera de que la calidad de la alimentación sea la mejor”, concluyó.

