LA REVOLUCIÓN DE MATILDA. Adaptación del libro de Roald Dahl. Dirección: Agustina Da Fonseca y Christopher Ramírez. Maquillaje: Flavia Leónides. Técnicos: Sebastián Contrera, Laura Villalba. Con Martina Armentano, Kiara Silva, Pablo Coll, Georgina Giamberini, Giovanina Guariglia, Sofía Sánchez, Francesca Ortiz, Mia Otatti, Ian Sena, Delfina Poggio, Valentina Armentano, Diogo Villagran, Alexis De Agostini, Nahiara Quintero, Ivan Verachtchet. Teatro Florencio Sánchez. Agosto 2023.
El teatro musical tiene ciertamente antecedentes en Paysandú, especialmente a través del grupo Los Winnis, pero esta es la primera vez que una obra actualmente en cartel en varias capitales de primera importancia en lo que refiere a espectáculos y con versión en una plataforma de gran alcance, llega a la escena sanducera con una versión realizada localmente.
Eso tiene la ventaja enorme de ser un tema y un personaje de gran actualidad, aún cuando el libro es de 1988 y fue llevada al cine en 1996. La versión musical de Netflix y la teatral (ganadora del Tony y el Olivier) la mantiene vigente. Pero al mismo tiempo, se expone a la comparación con esas producciones, realizadas con una inversión enorme.
La historia de Matilda presentada por el elenco sanducero se acerca más a la producción de Netflix y ciertamente sorprende por su buen desarrollo, su acertada coreografía –evidentemente basada en el musical mencionado– y especialmente por el desempeño de los niños, que hacen su primera experiencia en una comedia musical, donde deben bailar, cantar y actuar.
Es un musical sin canciones en vivo y hay micrófonos instalados en proscenio y detrás de los laterales, para ayudar a los niños en la proyección de voz. Son decisiones que no pueden cuestionarse, porque son necesarias para el buen resultado de la puesta. Con un elenco infantil que recién empieza no puede esperarse más, que además, cumple en gran manera en la parte coreográfica.
Entre los actores ya conocidos destaca Giamberini con su caracterización de la Señorita Tronchatoro. El resto cumple, pero se queda al borde, con escaso convencimiento. Pablo Coll sigue aferrado a sus tics de carnaval, que no suman a la puesta. La dirección compartida se muestra sólida y abre expectativas para futuras producciones. Una buena decisión se refiere a la duración del show, que no llega a la hora. Con niños que recién se inician, la brevedad evita errores. La escenografía se basa en proyecciones, la utilería es correcta y el vestuario es muy cuidado. La historia de Matilda, inteligente, apasionada por los libros y con extraños poderes mentales, logra una acertada puesta en escena. Como expresara repetidamente Christopher Ramírez, “los gurises andan volando”.
E.J.S.


