Tía Nilda: Derechas e izquierdas

En la actualidad, luego de dos siglos, los conceptos de derecha e izquierda han caído en una gran confusión de sus referentes. Los discursos se están trasplantando y se hace muy difícil poder discernir quién está a la diestra de quién, y lo mismo ocurre con la sinistra.
Estos conceptos tuvieron su origen en el convulso período de la Revolución Francesa, desde 1789, junto con los conceptos de “nación” y “derechos del hombre”. En su definición, tan dicotómica y contrapuesta, desde su origen, tuvieron que ver unas sillas.

En la Asamblea Constituyente de 1792, en Francia, los diputados se hallaban divididos en la votación sobre el poder que debía tener el rey. Se ubicaron a la derecha del presidente de la asamblea, los partidarios de conservar el ‘régimen monárquico, partidarios del poder absoluto del rey: y a la izquierda, los revolucionarios, con una visión opuesta, los que querían eliminar el poder del rey.

Ganó la izquierda revolucionaria, que al grito de “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, desencadenó una etapa de utopías y ferocidad que sólo lograría detener el golpe de estado de Napoleón. La intervención de Napoleón desembocó en una aristocracia revolucionaria familiar y militar del Imperio en Francia y en las naciones vencidas. Un abismo de desigualdad separaba al pueblo de esas nuevas aristocracias revolucionarias.
Lo mismo sucedió con la Unión Soviética: al grito de igualdad se constituyeron, en Rusia y en los países satélites, “la nueva clase” y la “nomenklatura”, tan alejadas de las bases como la nobleza zarista. Y con la caída del muro de Berlín, la clase privilegiada ha sobrevivido, por el proceso de privatización de empresas públicas.

Del dicho al hecho hay gran trecho. Una cosa es lo que se predica y otra es lo que efectivamente se hace.
Los programas de derecha y de izquierda han ido evolucionando de manera rotunda y a veces errática, con cambios que no conocen fronteras. Carecen de contenido estable a escala universal y también nacional.
Un caso elocuente es el de China, un gobierno comunista, autoritario, con una economía liberal, capitalista (antes prototipo del intervencionismo estatal absoluto).
Al principio era una dicotomía, o blanco, o negro. Actualmente, de acuerdo a la estadística, el espectro político cubre una amplia gama de grises en la que se sitúa la mayoría de la gente.
¿Es posible una tercera vía, de convergencia de las dos posiciones?
El espectro político varía dependiendo del país, su historia y su contexto. Es decir, depende del tiempo histórico, del lugar, de las circunstancias. Los conceptos de derecha e izquierda tienen múltiples significaciones, no existe un consenso universal, ni siquiera nacional. Hay actualmente, una confusión de ideas.
En un tiempo se habló de materialismo e idealismo, para diferenciar las tendencias. Pero ninguna de las dos excluye estas características y además depende de cómo se interpreten, porque los filósofos políticos las leen de diferentes maneras.

Los estudios realizados con el objeto de establecer las diferencias entre derecha e izquierda, dan resultados muy dispares, en cuanto a ideas religiosas, cultura, moral. Existe una diversidad muy grande en esos aspectos, entre los de una y otra posición. Por ejemplo, no necesariamente un izquierdista es laico, o ateo, o está de acuerdo con el aborto, o la liberación sexual. Ya no va más aquello de que unos son buenos y los opositores son malos, hay buenos y malos en los dos bandos, hay gente de buena voluntad y otras que dicen y actúan con odio y rencor. El mal no es patrimonio de unos, como tampoco el bien.
Unos hablan de igualdad como el valor preponderante de la izquierda y la jerarquía como el más importante para la derecha. Pero estos valores no se oponen, al contrario, la jerarquía es condición de la igualdad de oportunidades.

Para garantizar la igualdad de oportunidades, que nadie la niega, se necesita un poder, o sea, jerarquía. Otra cosa es la dificultad de imponer esa igualdad de oportunidades, que depende del lugar, del tiempo y de la realidad concreta.
Entonces, ¿en qué radica la diferencia entre las derechas y las izquierdas? (las, porque son muchas).
En las diferentes concepciones acerca de la estatalidad, el tamaño del Estado. ¿Qué funciones y en qué medida se pueden privatizar? Es el debate político por excelencia en las sociedades desarrolladas.

¿Ahorro público o privado? ¿Qué tipo y proporción de empresas estatales? ¿Qué áreas de orden público se pueden privatizar? ¿Enseñanza estatal o privada? ¿Seguridad social de capitalización personal o de reparto colectivo? ¿Qué proporción de la renta nacional será administrada por funcionarios públicos?
La derecha propugna menos Estado, la izquierda más Estado. Más Estado implica más intervención en la sociedad y en la economía. Menos Estado implica menos intervención, liberalismo, libre empresa, privatización.

La historia nos muestra que el Estado intervencionista absoluto, conduce al fracaso. Actualmente predomina el liberalismo, con la oposición, a veces cerrada, de los intervencionistas. Por desgracia, aún existen los autoritarismos (¿de izquierdas o de derechas?). Y están los países donde parece existir una tercera vía.
Pero no soy política ni politóloga, por lo tanto, me queda el interrogante…

La tía Nilda