En el marco de la 16.ª Semana de Aníbal Sampayo y el Día de la Canción Litoraleña, se llevó a cabo en el auditorio de la Biblioteca Departamental José Pedro Varela la charla titulada “Personalidades y hechos vinculados a la obra poética y musical de Aníbal Sampayo”, a cargo del folclorólogo argentino Alfredo Miranda. Fue la primera de las actividades organizadas por el Grupo Cultural Aníbal Sampayo y los grupos Litoraleños y Sampayeros, al recordarse el domingo 97 años del nacimiento del artista sanducero.
Como no podía ser de otra forma, la actividad contó con música en vivo. Poco después de las 18.30, el presentador Julio Retamoza dio la bienvenida al grupo Arpas Sanduceras, en esta ocasión conformado por tres miembros de la familia Pina, de la cual han surgido grandes artistas: Oscar Pina (guitarra), su hijo Reynaldo (guitarra) y su nieto Joaquín David de Lima, de tan solo 10 años, quien sorprendió gratamente a todos con su talento en voz, arpa y guitarra. También se sumó a la presentación la joven Paulina Sellanes (voz). A pesar de su corta edad, tanto Joaquín como Paulina demostraron ser músicos de gran talento, con un repertorio de temas como “Garzas viajeras”, “El pescador”, “Mariscal López”, “Pájaro Chogui” o “Kilómetro 11”, siendo las últimas interpretadas por Joaquín con el arpa.
Orígenes de una obra
Miranda, quien ya había visitado Paysandú en varias oportunidades, es un destacado investigador de las expresiones folclóricas de la región y uno de los mayores conocedores de la obra de Sampayo, a quien tuvo la oportunidad de conocer personalmente. “Siempre nos llamó la atención la genialidad de este gran vate, y cómo llegó a ser lo que fue”, comenzó. A partir de esta inquietud, dijo, intentó “armar una estructura de las personas que influyeron en su obra, rastrear cuáles fueron sus influencias para que Aníbal Sampayo se convirtiera en el artista que conocemos”.
Sampayo se volvió muy popular siendo ya una persona mayor, a los 40 años, pero su trayectoria había comenzado cuando era muy joven, recordó. El conversatorio se sumergió en la parte menos conocida de su historia, recorriendo desde sus inicios musicales junto al maestro Alberto Carbone, su afición por artistas criollos como Agustín Magaldi, el conjunto Los Trovadores de Cuyo o los guitarristas Alfonso y Zabala, a quienes conocía a través de la radio. Otra etapa importante fue la de sus viajes con el conjunto de los Hermanos Arroyo, con quienes recorrió Uruguay, Brasil y Paraguay, donde aprendió a tocar el arpa con Cristino Báez Monges, uno de los más grandes exponentes del instrumento. Otra época determinante fue su vinculación con “Ñanderogami”, un espacio en Concepción del Uruguay creado por Florencio López, un incansable difusor del folclore cuyo trabajo fue decisivo para el surgimiento de festivales como el de Cosquín. En Ñanderogamí, Sampayo cultivó amistades e interactuó con grandes referentes del folclore argentino, entre ellos Eduardo Falú y Jaime Dávalos, lo que llevó a que sus canciones comenzaran a abordar nuevos lenguajes poéticos y a difundirse masivamente en la región a través de voces como las de Jorge Cafrune, Mercedes Sosa o Ramona Galarza, entre muchos otros. Miranda acompañó su relato con imágenes y ejemplos musicales, haciendo que la charla resultara muy amena. Hubo además intervenciones de Mario Fernández, veterano músico que fue integrante de Los Costeros, dúo que acompañó a Sampayo en numerosos escenarios. Luego se unió también Pablo López (quien fue parte del mismo conjunto en su etapa inicial, cuando era un trío) y juntos recrearon varios clásicos de la obra de Sampayo.

