Ayer se realizó el acto de apertura de la licitación internacional convocada por Ancap para incorporar un socio al negocio del portland y la cal. El llamado quedó desierto en esta oportunidad, ante la falta de interesados. Inicialmente, el cronograma establecido por el directorio establecía en diciembre la fecha máxima de adjudicación, posteriormente la transición operativa y el control del negocio a la sociedad privada en el segundo semestre del año próximo que ahora se posponen por la falta de interesados.
Según el directorio, la asociación con privados perseguía el propósito de aportar nuevos mercados e integrar Ancap a la región. Las pérdidas acumuladas, según las autoridades desde el año 2000, ascienden a más de 760 millones de dólares y es mayor a la capitalización efectuada el 3 de enero de 2015 en una maratónica sesión parlamentaria, solo con los votos del Frente Amplio por 622 millones de dólares, a los cuales se sumaba una préstamo de la Corporación Andina de Fomento (CAF) por 250 millones de dólares.
En su página web, el ente enfatizó que “queda por el camino una oportunidad para resolver la pérdida sostenida de millones de dólares que recae sobre Ancap y que pagan todos los uruguayos. Este resultado pone de manifiesto que la operación de Ancap en el mercado de cementos no resulta atractiva para terceros y, por tal razón, no se consiguieron interesados en invertir para desarrollar el negocio y modernizar los procesos productivos”.
El directorio aseguró que “siguen vigentes” las causas por las cuales el organismo llegó a esta licitación “y subsiste un grave problema para resolver”. Ancap señaló que “el negocio presentó pérdidas muy importantes en las últimas dos décadas y se encuentra actualmente en una situación crítica tanto en lo industrial, por el atraso y obsolescencia de las instalaciones, como en lo comercial por la falta de competitividad de la producción”.
Resaltó que “esta situación se agravó dramáticamente por el conflicto llevado adelante por Fancap, que llegó incluso a parar la producción de cemento en momentos en los que la competencia local se fortalece, y de manera muy inoportuna cuando se buscan socios inversores”.
Una vez cerrada esta etapa sin oferentes, el directorio resolvió capitalizar una deuda de 33 millones de dólares de Cementos del Plata, “que data de la construcción de la Planta Treinta y Tres, para cumplir con el requerimiento de recomposición patrimonial”, obligatorio por ley.
Anunció la exploración de alternativas que presenta el Texto Ordenado de Contabilidad y Administración Financiera (Tocaf), que permite “la contratación directa por la excepción”, tras declararse desierta una licitación. Finalmente, impulsará “una profunda reestructuración del negocio con estrategias industriales diferentes de modo de generar alternativas que colaboren en resolver los profundos problemas actuales que, de no encontrarse un camino de solución, no harán otra cosa que agravarse”.

