Si bien las lluvias de los últimos días en la región han sido particularmente intensas, y confirman la prevalencia de las condiciones del fenómeno de El Niño, todo indica que la presente crecida del río Uruguay se mantendrá en niveles por debajo de los valores de evacuación en las ciudades litoraleñas, indicó a EL TELEGRAFO el titular del Área de Hidrología de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, Ing. Gonzalo Saprissa.
Precisó el jerarca que luego de tres años de sequía en una amplia región del Cono sur latinoamericano, como consecuencia del fenómeno La Niña, a partir del segundo trimestre de este año el fenómeno fue cediendo y luego de un corto período neutro, se ha ingresado en condiciones que generan lluvias por encima de lo normal debido a El Niño, lo que explica que estemos ante una onda de crecida del río Uruguay y otros cursos de agua de la región.
Se estima que este período de lluvias frecuentes se extenderá varios meses, hasta el verano, por lo que es de esperar que se puedan dar situaciones de crecida debido a las condiciones que han cambiado en el océano Pacífico, y que se proyectan sobre un amplio sector del globo.
Destacó Saprissa que “la situación que tenemos ahora es una crecida de tipo ordinario, que se produjo principalmente por las lluvias que ocurrieron en los primeros días de setiembre, por lo que hubo un evento de lluvias importante en la cuenca media del río Uruguay, que se sumaron a las registradas el jueves, sobre todo en los departamentos de Salto y Artigas, incluso sobre el lago de Salto Grande”.
“Ello ha incrementado los aportes de agua al embalse, y uno de los cometidos de Salto Grande es mitigar los efectos que puede tener una crecida, se genera espacio y se ha efectuado la apertura de vertederos a partir del jueves anterior. Se está operando y brindando información de forma continua para ir viendo. Hay pronósticos de lluvias para los próximos días, y no está del todo cerrado cuánto va a ser el aporte a Salto Grande”, reflexionó.
En el caso del territorio brasileño, llovió sobre la cuenca de uno de los tributarios de la cuenca del río Ibicuy, en la cabecera del río Iyuí, “donde parte del agua drena hacia el río Uruguay y parte hacia el océano Atlántico, con precipitaciones muy importantes durante tres días”.
“En base a las recientes lluvias y pronósticos para los días venideros, manejamos hoy por lo tanto que esta crecida será del tipo ordinario”, evaluó el profesional.
Respecto al fenómeno de El Niño, por el que se ha ingresado en una etapa de lluvias luego de la sequía provocada por el denominado La Niña, expuso el entrevistado que “El Niño es un efecto climático que se produce sobre el océano Pacífico, y al contrario de La Niña es un calentamiento del agua en la zona del Pacífico ecuatorial. Esto tiene como consecuencia un cambio en los patrones de circulación de los vientos, que en definitiva son los que transportan la humedad de diferentes regiones”.
Generación de lluvias más frecuentes
Apuntó que en la región de aporte al río Uruguay, la consecuencia es de “una mayor frecuencia de eventos que producen lluvias, que transportan humedad desde la zona del Amazonas y del sur de Bolivia y ello determina que se den más lluvias, es decir una mayor frecuencia de eventos de este tipo, con precipitaciones por encima de lo normal, en especial para los meses de octubre, noviembre diciembre y enero”.
Asimismo, destacó que El Niño ya está vigente como evento climático, “es una anomalía, la diferencia entre temperatura media del agua en el océano Pacífico en determinada región. Se tiene ahora que el agua es más caliente que lo normal, y cuando está por encima de los 1,5 grados ya se define como “año Niño” y ya estamos en esa condición”.
Respecto a la eventual duración de este fenómeno, consideró que “va a durar en principio el próximo trimestre o algo más”. Esas condiciones perdurarán “por unos tres meses, hay que ir viendo cómo va evolucionando la temperatura del agua del océano Pacífico, es un sistema con mucha inercia y los períodos en que cambia de una condición a otra llevan su tiempo”.
Tres años de sequía
A su vez la sequía producto de la prolongación de La Niña “se extendió prácticamente tres años consecutivos, y eso no es usual. Hay veces que se pasa de año Niño a año Niña, y viceversa, luego un año moderado; son ciclos”.
“Contrariamente a El Niño, en el caso de la Niña es el enfriamiento de la masa de aire, de la temperatura del agua superficial del océano Pacífico. Provocó precipitaciones por debajo de lo normal, principalmente en verano, pero además se alargó a otros meses del año y tuvo un impacto muy importante sobre el sur del país, principalmente”. Este lapso de sequía con el ingreso de El Niño se dio por terminado en el segundo trimestre del presente año, evaluó, tratándose de “un proceso gradual porque el océano Pacífico tiene una inercia muy grande, por lo que es un proceso que tiene una escala de tiempo trimestral”.
Explicó Saprissa que “se pasó de una condición Niña a una condición neutra y de esta a una condición Niño, y ya en mayo de este año puede decirse que estuvimos fuera de la condición Niña, de cómo se define este fenómeno”.
Respecto al estudio de este fenómeno y sus consecuencias, precisó el entrevistado que a nivel climatológico, “del estudio de clima de la Tierra, se ha ido estableciendo la relación a partir de constatar que en ciertos años con temperaturas del océano Pacífico por debajo de lo normal, había ciertos efectos sobre las precipitaciones en diferentes regiones, y a la inversa, con temperaturas mayores de lo normal. En base a la recopilación de información de muchos años se empezaron a definir relaciones entre un efecto y otro”.
Consideró que “a nivel atmosférico y climático el intercambio de energía que se produce con el océano Pacífico es muy importante, y también físicamente se estudió ello por los técnicos que analizan la dinámica del clima, en base a lo constatado con observaciones”.
Observó el entrevistado que como definiciones de Niña o Niño estos fenómenos son relativamente recientes, pero naturalmente ello refiere a la definición y no al tiempo de la ocurrencia, desde que esta interrelación se da desde tiempos inmemoriales.
Saprissa señaló en este sentido que en otros tiempos, con dificultades en obtención de datos, estadísticas no lo suficientemente amplias y evaluaciones complejas con elementos faltantes, se dificultaban los estudios sobre estos fenómenos climáticos.
A su vez, evaluó que la evolución de la tecnología “ha permitido que por ejemplo se pueda medir la temperatura del océano con sensores remotos, vía satélite, midiendo en forma indirecta la temperatura de la superficie, por lo que se puede abarcar extensiones muy grandes y una recopilación mayor de información que permiten estudios que en otros tiempos no eran posibles”.

