La biblioteca y el ibirapitá: 70 años de historia en Plaza Bella Vista

Descubrimiento de la placa junto al ibirapitá.

Una jornada casi primaveral puso el marco ideal a la celebración vivida en Plaza Bella Vista, recordando los 70 años –cumplidos hace pocos días, el 25 de agosto– de la fundación de la Biblioteca “Enrique Chaplin” y de la plantación del ibirapitá ubicado en el sector de Zorrilla de San Martín y Larrañaga, convertido con el tiempo en un símbolo de la zona.

Vecinos del barrio y de otros puntos de la ciudad se hicieron presentes en la plaza para disfrutar del evento, que comenzó con la presentación del Grupo de Danzas Folclóricas de Ceupa, dirigido por la tallerista Carolina Álvarez. Huella, chacarera y gato fueron algunas de las danzas interpretadas, además del Pericón, con sus relaciones, que fue muy festejado por el público.

La actividad continuó con la actuación del Coro de la Orquesta de las Estrellas (ODE), dirigido por Robin Texeira. A la sombra del ibirapitá, la agrupación interpretó varias canciones – “Vino griego”, “Granada”, “Que viva España”, entre otras–, logrando una gran comunicación con el público, que acompañó con coros y palmas.

Posteriormente, a modo de regalo de una integrante del coro vecina del barrio, Lina Aliskevicius, dos de los coreutas cantaron canciones como solistas, acompañados en piano por Teixeira: Hugo Giles, que lució su estupenda voz en el son huasteco mexicano “La Malagueña”, y Edgard Danel Kolesnik, con “Venimos de un avión”, canción de su autoría referida a la llamada Tragedia de los Andes.

HISTORIA Y RECONOCIMIENTOS

Tras la parte artística, la presidenta del Centro Cultural Bella Vista, Ana Cabrera Uhalde, recordó que la historia del ibirapitá comienza en 1950, cuando don Fausto Nardini, vecino del barrio, viajó a Paraguay en una excursión organizada con motivo del centenario del fallecimiento de Artigas. A pedido de su hija, la maestra Idalia Nardini, a su regreso trajo un retoño del ibirapitá del Solar de Artigas en Paraguay, a cuya sombra el prócer vivió sus últimos años.

“Era un árbol chiquito, que fue criado con mucho amor primero por Idalia, en su casa, y después fue plantado aquí en la plaza Bella Vista”, recordó Cabrera. “Nuestra querida y recordada vecina, Idalia Nardini de Rolla, ‘Chochola’, maestra realmente de vocación, era directora de la Escuela 8, e invitó a todas las escuelas 8 de todo el país a que enviaran tierra de sus solares para plantar este árbol. Por eso, hay aquí un pedacito de cada departamento del Uruguay”.

El árbol se plantó en la plaza casi tres años después de su llegada, con la participación de niños de las escuelas 8 y 4, recordó Cabrera. Los niños de la Escuela 4, a quienes se les había confiado el cuidado del árbol, fueron también los primeros en recolectar libros para la biblioteca. Luego se sumaron los aportes de los vecinos y de Enrique Chaplin, reconocido filántropo que aportó una importante suma de dinero para más libros.

“Fue creciendo la biblioteca, fue creciendo el centro cultural, con un montón de actividades, fue creciendo el ibirapitá. Fue pasando el tiempo, la biblioteca sigue, el árbol también”, dijo Cabrera, para referirse luego a la actualidad del Centro Cultural y la necesidad de trabajar en su mantenimiento. Tuvo palabras de reconocimiento para todos quienes han pasado por la Comisión Directiva, y destacó especialmente el trabajo de Manuel “Manolo” Aguilera, Olga Rotta y Fredy Castellanos, “que fueron quienes cuidaron el fueguito del Centro Cultural para que no se apagara. Estaban ellos tres, cuando de a poco empezamos a arrimarnos otros vecinos. Hoy somos un poco más. La antorcha que viene pasando de unos a otros, la mantuvieron ellos solos. Y eso vale mucho”, dijo, para luego pedir un aplauso para estos vecinos.

Entre los presentes se encontraban al menos tres personas que siendo niños estuvieron presentes en aquella jornada del 25 de agosto de 1953: Manolo Aguilera, el músico Ricardo Peralta y la maestra Susana Tortorella. También se hallaban los hijos de la maestra Idalia, María Eugenia y Luis Rolla Nardini, a quienes se convocó para descubrir la placa que se había colocado junto al árbol pocas horas antes, con la siguiente leyenda: “Retoño del árbol de Artigas en Paraguay. Plantado el 25 de agosto de 1953, con tierra de los 19 departamentos”.

Ambos compartieron emotivos mensajes con el público, destacando el potencial del Centro Cultural y recordando la emoción con que su madre había esperado la llegada del ibirapitá y vivió todo lo que vino después. Luego se invitó a todos a visitar la biblioteca, en cuya entrada se había instalado una cartelera con un collage de fotos y notas periodísticas referidas a la historia de la plaza y el Centro Cultural.