Primera infancia, infancia y adolescencia: importante y urgente

La diputada frenteamplista Cristina Lustemberg estuvo en Paysandú hace algunos días, invitada por el Centro de Estudios Paysandú, para disertar en la sala de conferencias de EL TELEGRAFO sobre el tema “Ley de Garantías de primera infancia, infancia y adolescencia: un instrumento de política pública”, de la que es autora, que cuenta con el apoyo de todos los partidos políticos en su estudio en comisión parlamentaria.

De acuerdo con la legisladora, “Lo que hace la ley es que ordena toda la fragmentación que tiene el Estado uruguayo, genera un sistema de información, una ventanilla única. No puede ser que hoy el Uruguay tenga la trazabilidad del sistema vacuno –que es algo muy bueno– que nos permite exportar la carne, saber desde la carne hasta el churrasco que se vende en Europa o en mercados de alta exigencia, pero no sabemos desde que nace, dónde está, dónde reside, qué prestaciones tiene derecho a recibir un niño.

No puede ser que una familia esté reiteradamente en la ventanilla de un ente público dando cuentas de una discapacidad severísima y muchas veces irreversible que tiene un niño. Hay algo que de verdad estamos haciendo mal, que tiene un costo muy importante para el país, porque podemos estar llegando tarde”, dijo Lustemberg. Tal como se ha señalado, la gran virtud del referido proyecto de ley es crear un mecanismo que permite visualizar las partidas asignadas a la infancia, a qué rubro fueron efectivamente destinadas, incluyendo su impacto real y cuantificable, así como que todas y cada una de las acciones tengan una línea de acción a largo plazo con estrategia, planificación y un sentido claro de hacia dónde se quiere ir en políticas de infancia.

Según la diputada, “Se sabe lo que hay que hacer, la infancia en el Uruguay está sobre diagnosticada, pero hay que actuar, hay que sacar el tema de las rencillas electorales. Esto nos debe involucrar a todos”, destacó. Uruguay “tiene 157.000 niños y adolescentes viviendo por debajo de la línea de pobreza, 30.000 niños viviendo en emergencia habitacional, casi 7.500 situaciones que el estado uruguayo detecta abuso y maltrato infantil y el Estado no llega a reparar el 8% de esas situaciones”.

La propia Lustemberg ha señalado que “de verdad que tenemos un problema grave, de verdad que tenemos un problema que hay que ponerle números. Las cifras de pobreza están prácticamente estancadas desde el año 2014 hasta la fecha. Se han hecho cosas pero no se han obtenido los resultados esperados. Hoy la inequidad más grande la tenemos concentrada en los hogares donde hay niños, niñas o adolescentes, o donde hay hogares monoparentales dirigidos por mujeres. Esa es la injusticia más grande, que el lugar donde nazca un niño condicione las posibilidades que ese niño tenga a desarrollarse. El Uruguay no va a ser viable. No hay política natalista más importante que proteger a los niños que nacieron hoy”.

Con mucha frecuencia escuchamos en los discursos de los diferentes actores políticos que muchas veces “lo urgente termina imponiéndose sobre lo importante” o que, como se dice en forma más coloquial, “el día a día te come”, imposibilitando de esa forma una acción fecunda y ordenada para temas de fondo que merecen toda nuestra atención. Tal como se menciona en un reciente documento del Ministerio de Educación chileno, “importante es aquello que resulta imprescindible para el cumplimiento de los objetivos y metas”, mientras que “urgente es aquello que se debe resolver a la brevedad para evitar complicaciones mayores”.

Lustemberg se ha propuesto, con éxito, ocuparse de lo urgente y de lo importante y el referido proyecto de ley sobre la Primera Infancia, la Infancia y la Adolescencia es una clara muestra de ello. Si tales méritos sobre el tema de fondo no fueran suficientes, la legisladora agregó a su iniciativa la capacidad poco común de trascender sus fronteras partidarias para ir a buscar apoyo a otros partidos políticos sin perder por ello su identidad ni sus convicciones frenteamplistas. Un comportamiento poco común en un país donde muchas veces la “chacrita” de cada partido político puede llegar a prevalecer sobre el interés y el bienestar común, aún cuando se trate de los más necesitados.

En efecto, la tarea que tuvo que llevar adelante Lustemberg no fue poca ni fácil. En palabras del periodista Fernando Pereira, del semanario “Búsqueda” a Lustemberg “Le costó. Arrancó allá por 2017, hace 6 años. Se puso una carpeta bajo el brazo y empezó a golpear puertas”. (…) Para Pereyra, “en una sola movida, la diputada Cristina Lustemberg seguramente hizo más por la educación, la seguridad pública, la marginalidad, la movilidad social y una larga serie de etcéteras, que la mayoría de las iniciativas erráticas que en todas estas materias se vienen intentando realizar desde hace décadas”. (…) “Seis años le llevó a Lustemberg lograr este consenso sobre un asunto crucial ya no para el futuro, sino para el presente del país”. (…) “Por suerte, luego de años, su empeño parece haber prendido en todas las tiendas políticas”.

A modo de ejemplo, y como muestra de su espíritu de buscadora de consensos y zurcidora de acuerdos, Lustemberg se reunió con el presidente de la República, Luis Lacalle Pou y con el expresidente Julio María Sanguinetti, así como con autoridades de Cabildo Abierto, el Partido Independiente y el Partido Ecologista Radical Intransigente. Una actitud de esas características habla mucho de la forma en que la legisladora frenteamplista concibe la política y de cómo sabe colocar las prioridades nacionales por encima de los colores políticos partidarios, algo que debería ser la norma pero que lamentablemente es una excepción que la distingue y enaltece.

Como bien lo expresó Pereyra, “los legisladores son electos para que representen a porciones de la ciudadanía y, conscientes de ello, muchos apuntan su discurso hacia corporaciones importantes en donde recoger votos: los empresarios, las mujeres, el agro y así. Las acciones de Lustemberg se enfocan en un colectivo, los niños, que no tiene gremios ni voceros, que no vota, lo cual hace aún más loable su trabajo y más despreciable la ignorancia de quienes siempre dejan a los más débiles para el final”.

Conductas como estas reconcilian a los electores con el sistema político en general y con aquellos representantes capaces de usar “las luces largas” cuando se trata de políticas nacionales de largo plazo.

Así las cosas, la iniciativa presentada por la diputada Lustemberg y sus esfuerzos consecuentes y constantes en esta materia constituyen un verdadero hito de la actividad legislativa de nuestro país, los cuales deben ser apoyados por todo el sistema político porque llevan implícitos una mirada de largo plazo, actitud saludable y necesaria que el ex primer ministro británico Winston Churchill (1874-1965) plasmó en una de sus frases más famosas: “el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.