Era complicado y lo explicaban los antecedentes. Pero así como jugar en la altura siempre resulta difícil para Uruguay, la derrota ante Ecuador, que mereció quedarse con los tres puntos en esta segunda fecha de las eliminatorias, se basó en parte por los errores propios.
El equipo de Marcelo Bielsa intentó no alejarse de la postura que tiene el DT. La intención fue salir con pelota dominada, pero la realidad es que la presión de Ecuador fue importante, intentando no dejar jugar al rival.
Uruguay tuvo igualmente una primera llegada sobre los 9’, luego de que se juntaran Ugarte, De la Cruz y Núñez, al que cerraron justo a la hora de rematar.
Pero Ecuador exigió duro abajo a Rochet tras remate de Valencia, que le ganó el mano a mano a Viña, quien más tarde, tras una mala saluda, provocó que los ecuatorianos llegaran tocando rápido y Rochet volviera a lucirse.
A Uruguay le costó encontrar los circuitos. Canobbio intentó hacer un doble trabajo sobre la banda derecha, mientras por la otra había complicaciones. Y el fútbol que se esperaba por parte de Valverde y De la Cruz no apreció.
Pero llegó el gol celeste. La sorpresa del partido y en un momento clave: De la Cruz abrió a Araújo, que se metió en el área y mandó el pase al área, por bajo. Allí estaba Canobbio, que giró, salió unos centímetros del área chica, y definió.
El primer tiempo se iba. Pero Uruguay no supo mantener la diferencia, porque en el descuento Torres cabeceó entre Núñez y Viña para decretar la igualdad. Las cosas se complicaban pensando en el complemento, y Bielsa realizó variantes buscando tener más la pelota, generar y con el paso de los minutos apostar a controlar a los ecuatorianos por izquierda.
Pero si las dos atajadas de Rochet en el primer tiempo terminaron siendo claves, el penal que falló Valencia cuando apenas comenzaba el complemento fue una bocanada de aire para poder buscar otro final para la historia. Pero faltaba fútbol. Ideas. Asegurar el pase. Y seguramente aire. Hasta que otra vez Torres ganaría en el área celeste y liquidaría las cosas. Una devolución por la izquierda llevó a que Páez se metiera en el área de buena manera y mandara el centro rastrero al corazón del área, para que Torres, el zaguero, volviera a ganar. Ahora no por arriba sino yendo al piso y estirando la pierna para ganarle a Viña.
Ecuador apostó a mantener el resultado. Y los cambios en Uruguay estuvieron lejos de dotar al equipo de otra mirada. Más allá de la polémica de la última jugada, cuando Valverde mandó al área la pelota de tiro libre, Galíndez se lleva puesto a Torres en el segundo palo en lo que fue un claro penal, y a Pellistri se le cobrara falta, también dudosa, a la hora de intentar definir.
Ecuador ganó, más allá de la incidencia, merecidamente. Y Uruguay no pudo marcar la diferencia en el primero de los tres partidos al hilo complicados que tiene por delante: porque en octubre se viene Barranquilla y luego Brasil en el Centenario.


