“La planta en el Vertedero no funciona, deben a los trabajadores y la basura llega a la puerta”

El edil del Frente Amplio Andrés Imperial reclamó nuevamente que el ejecutivo departamental aclare la situación de la empresa Sandeco y su vinculación con la nueva planta instalada en el Vertedero Municipal para el encapsulado de residuos. Rechazó, además, la versión oficial que asegura que se realiza el trabajo con un cambio de paradigma en la disposición final de los residuos de la ciudad de Paysandú.
“Sandeco es la empresa a la que el intendente Nicolás Olivera le compró –a pedido de la empresa–, una máquina por 1,5 millones de dólares, y después hizo la licitación. Es una cosa rarísima porque cuando se hace una licitación abierta, es para todos. Pero en este caso, primero el empresario argentino le dice cuál máquina tendría que comprar, que es la famosa máquina encapsuladora para optimizar el trabajo”, señaló a EL TELEGRAFO. Explicó que “con plata del fideicomiso, el intendente compró la máquina y pasó un año y medio sin ponerla en funcionamiento. Hemos hecho pedidos de informes y preguntamos las razones por las cuales antes de abrir una licitación, se compró esa máquina. Porque, entonces, ya se sabía quién iba a ganar la licitación”.
Imperial aseguró que “nunca hubo una contestación clara. El secretario general, el intendente y el director de Servicios dicen que en Paysandú cambiará la recolección. El objetivo es cerrar el Vertedero y creo que es una utopía. Podrían mejorarlo, algo que no han hecho para nada en todo este período”.

La logística

Recordó que “después de un año y medio, un día con mucha prensa, la Intendencia inaugura la máquina y se establece una logística. Es una tolva, donde se ubican una cinta y un ventilador –para sacar el material blando– e imanes para el retiro del material ferroso. Además de otra cinta para el trabajo manual, porque no todo es mecanizado y las personas terminan reciclando”.
Luego de la clasificación, “el producto final iría a unas cápsulas que son unas bolsas de nailon, donde se embuten, se cierran herméticamente y se depositan a la espera de que el calor y el tiempo hagan su trabajo. Cuando fermenta, genera gases que a su vez salen por cañerías y se guardan en tanques con la finalidad de su reutilización”.
El día de la inauguración “mostraron el proceso, pero en realidad la máquina duró tres días. Sin exagerar ni sacar, fueron tres días y no sabemos el motivo. Tenemos conocimiento de que algo se rompió porque la gente que ahí trabaja manualmente asistió por 15 días a marcar tarjeta, pero sin trabajar”.
Allí se había armado una logística, “con la construcción de una base de hormigón, con un tejido perimetral, un galpón donde va parte de esa máquina y un lavadero. Esa fue una inversión de otro medio millón de dólares. O sea, en tres días lo camiones fueron y volcaron ahí. Eso ocurrió hace unos tres meses, cuando la Intendencia anunció que inició el trabajo. Y nunca más anduvo”.
Imperial detalló que un total de “unos seis camiones en tres turnos recolectan la basura de todos los días de Paysandú. Pero van y vuelcan en el suelo como toda la vida se volcó. Y ahora peor que antes, porque la basura llega hasta la puerta del basurero”.

Trabajadores impagos

De acuerdo al edil, “después de la presentación nunca dijeron que duró tres días y luego se rompió. Anunciaron un cambio en la recolección en Paysandú con el producto final de los residuos, cuando eso no es cierto. Estas personas fueron por 15 días hasta que un día cerraron y hoy entra solo la empresa de seguridad, pero a los trabajadores no les dieron explicaciones. Tampoco le pagaron los tres días que trabajaron ni los 15 días que marcaron y son contratados por Sandeco. Ahora volvieron al Vertedero a reciclar y hacer lo que toda la vida hicieron ahí”.
Imperial señaló que “este lunes tiraron los primeros cuatro o cinco camiones, pero llamó poderosamente la atención. Porque el camión llega y tira en el piso. O sea, la gente sigue hurgando en el piso cuando tendría que ser adentro de la tolva y con la máquina”.
Estos camiones “trabajan en tres turnos. Solamente los camiones que llegan a las 9 o 9.30 de la mañana del turno que trabaja de noche son los que tiran donde está la máquina. Pero tiran en el piso”.

Durante esta semana con precipitaciones, “la gente estuvo trabajando sin botas de goma ni equipo de agua. En una forma más precaria aún, que revolver en el basurero. Olivera lo único que tiene ahora es un basurero con piso de hormigón. Unas seis o siete personas se encargan de seleccionar, sacar el material que sirve, lo embolsan a mano y lo dejan aparte”.
En esas cápsulas, donde va el producto final con material orgánico para que generen gases, “debería quedar hermético. Pero las bolsas amarillas fueron usadas de la misma forma que cualquier otra bolsa de nailon para tirar basura. En esas bolsas se pone cualquier tipo de desechos y, además, ya están rotas. Incluso, al no estar compactado ocupa más espacio y a eso lo puede ver cualquiera”.
Según el edil, “es la forma de justificar que se gastaron 1,5 millones de dólares cuando en realidad no están haciendo nada. Es lo mismo que estén tirando en el vertedero. Solamente usan el espacio para hacer el descarte a mano porque los trabajadores aseguran que la máquina se rompió y quedaron a la espera de un repuesto”.

Vínculos con la empresa

Recientemente hubo cambios en la constitución de la empresa adjudicataria, pero la intendencia aseguró que es la misma y suma un socio. “La Intendencia no nos da la información y no podemos investigar a la empresa porque no nos corresponde. Hicimos el pedido de informes a través de la Junta Departamental, solicitamos los detalles de la licitación y posterior adjudicación. Tampoco tuvimos respuesta”.
Actualmente, “una cooperativa que recicla, le vende a Sandeco que es acopiador y tiene la exclusividad en el Vertedero. Ese sería el marco general, cuando en realidad nada debería ir al Vertedero sino a la planta compactadora. Los 15 camiones por día tendrían que volcar en la compactadora”.
Por otro lado, hay un grupo de recolectores que en motocarro recorren las empresas, levantan materiales plásticos y cartones en bolsones para reciclar. “Tomaron el trabajo que hacía la cooperativa social del Mides, formada en el período anterior. Era una cooperativa autosustentable y la Intendencia le aportaba el camión con el que hacían el circuito céntrico ya agendado a través de una aplicación en el celular. Cuando llega este proceso de privatización con el cierre del Vertedero, dejaron de comprar el material y aprovecharon esta movida para anunciar la rotura del camión”. Ante esta situación, este grupo “tuvo que dejar de hacer el servicio porque no tienen locomoción propia. El reciclaje era más que nada un servicio a la sociedad. Casualmente, Sandeco ya estaba pronto para salir a hacer el mismo recorrido. Y en este caso, desconozco si eran empleados o los enviaron y después le compraron el material. Ese material también se estaba compactando ahí”.
Aquellos trabajadores “dejaron de hacer el servicio y estos avanzaron como en cualquier mercado. A su vez, hubo una caída en el precio de los materiales y a algunos no les servía lo que ganaban. De esa forma, también bajó su recorrido”.