MONTEVIDEO (enviado especial). Mucha atención, risas, aplausos y momentos para emocionarse. Federico Waksman presentó en la sede del Yacht Club Uruguayo su experiencia tras ganar la Mini Transat, la regata en solitario que cruza el Atlántico, que le permitió hacer historia al ser el primer latinoamericano en quedarse con el título.
La mañana de ayer fue emocionante. Con la mayor atención quienes colmaron la sala escucharon cada detalle que presentó el navegante. E importó poco que a lo largo de la charla el mundo se viniera abajo con el temporal que azotó feo ayer a Montevideo.
Waksman, quien es hijo de sanduceros dio detalles de lo que fue la preparación para la regata, el desarrollo, las vivencias, los momentos de alegría, los complicados y la llegada a la isla Guadalupe.
“Me vengo preparando para ganarla desde 2019”, dijo quien en la edición de 2021 compitió por primera vez en esta competencia intensa, complicadísima y de la misma manera fascinante.
El nauta contó cada detalle de cada paso dado. Dio a conocer cómo es el barco de solo 6 metros de eslora (“está hecho como si fuera un sándwich, con dos láminas y en medio un material liviano”), cuál fue el trabajo previo a iniciar esta competencia de dos etapas, desde la francesa Les Sables D’Olonne hasta Santa Cruz de La Palma, y desde allí a Guadalupe.
La primera etapa fue complicada. Y la segunda, como era de esperar, no fue menos.
“Son prácticamente dos regatas diferentes, distintas. En la primera vos podés planificar de una manera, en base a las condiciones y la flota. Pero no es igual en la segunda, porque es demasiado larga, cruzando el océano y no podés basarte en la flota. Si la tenés cerca, quiere decir que estás en problemas”, remarcó durante un pasaje de la cita.
Waksman lideró la primera etapa durante la mayor parte, pero alguna decisión errada llevó a que quedara a cuatro horas del ganador. “Esto me afectó mucho. Pero las herramientas que vas adquiriendo para poder controlar la cabeza, para que te ayuden a superar estos problemas más rápido, se van agudizando”, reconoció.
Y sumó que “la segunda etapa es clave para ganar la regata”, y el hecho de “haber entendido cuáles son las herramientas para controlar la cabeza, son claves. Porque en definitiva, la técnica, la táctica y la estrategia, se basan en eso”.
La charla se extendió durante más de una hora.
Y en el cierre, el secretario Nacional del Deporte, Sebastián Bauzá, emocionado, entregó una plaqueta de reconocimiento al navegante, que sigue haciendo historia.

