El proyecto de ley de prevención de incendios forestales aprobado por el Parlamento supone algunos cambios poco significativos respecto a la normativa que ya se aplicaba en el país, comentó a EL TELEGRAFO el coordinador de incendios de la Sociedad de Productores Forestales, Rafael Sosa. Valoró las modificaciones que se introdujeron en el proyecto durante su tratamiento en la Cámara de Senadores, donde el texto tuvo sanción definitiva.
“El proyecto original traía algunos cambios grandes, esto salió con cierto consenso de todas las partes y básicamente de los organismos especializados en el tema del combate de incendios, como la Dirección Nacional de Bomberos y la Dirección Forestal”, destacó. Entre otras cosas se modificó la distancia entre las plantaciones y cualquier centro poblado de 500 a 300 metros y el ancho de los cortafuegos, de 20 a 12 metros. Para Sosa este articulado definitivo “recoge un poco lo que había sido el acuerdo voluntario al que se llegó entre la Sociedad de Productores Forestales y el Estado, digamos, después de los incendios del 2021”. Agregó que hay muchas cosas que “se hacían o se hacen, otras quedan con más fortaleza. Y hay algunos pequeños cambios” a los que “habrá que adaptarse”, afirmó.
“Nuestro sector siempre ha estado en la punta del cumplimiento de la reglamentación, así que será una más de las que tenemos que cumplir. Si bien nos afecta, tampoco es algo que nos quite el sueño y que merezca mayores comentarios, porque las leyes están para cumplirse y eso es lo que vamos a hacer, con esta, como hemos hecho con otras que se han promulgado en el país”, manifestó.
Sosa señaló que para algunas empresas estos cambios incidirán más que para otras. “Obviamente algunas empresas que tengan propiedades cerca de los centros poblados van a tener una afectación mayor porque tendrán que dejar más áreas sin poder plantar. Eso encarece el factor tierra, digamos, en el sentido de que el aprovechamiento de un determinado predio puede pasar a ser menor”, planteó. De todas formas quienes empiecen de aquí en adelante lo harán en conocimiento de las reglas de juego, “y eso no debería complicarle porque ya los números los conoce bien”. En cambio a quienes ya tenían plantaciones “y eventualmente tengan que sacrificar algún área para poder cumplir con las nuevas exigencias, les cambia un poco la ecuación, sin duda”, y en función del área que cada uno tenga la afectación va a ser mayor o menor. En cualquier caso, afirmó que “es la legislación que el país se ha dado y lo que nos queda a nosotros es cumplirla a rajatabla, como ha sido siempre”.
JUSTOS POR PECADORES
Para Sosa la producción forestal es el sector “más regulado del país” y aseguró que las normas respecto al mantenimiento de los cortafuegos siempre se han cumplido. “También hay que tener en cuenta que muchas veces se ven árboles y se dice ‘sector forestal’, pero muchas veces no son las empresas forestales”, dijo. Un ejemplo de esto, entiende Sosa, es el del gran incendio de 2021. “La zona en la que empezó el incendio era un área que era de banquina, de la carretera, pegada a un predio de AFE que tenía una mugre impresionante, una zona que no tenía ningún tipo de mantenimiento”.
De hecho, afirmó que “más del 90% de los focos vienen de fuera de los bosques” y que es vital por ello “tener esa barrera primera limpia y evitar que por ahí pueda complicarse la vida en un incendio”. En el caso del referido incendio, que devoró miles de hectáreas en esta zona del país, para Sosa “entramos en la bolsa esa, y yo creo que se nos acusó injustamente de que no estaban limpios los cortafuegos, cuando claramente eso no era así”. Por otra parte advirtió que el mantenimiento a realizar es muy variable y depende mucho de las condiciones ambientales, “pero siempre están limpios, por tratamiento mecánico, por el pastoreo o por diferentes métodos de limpieza, casi siempre los cortafuegos de los bosques están limpios”.
MILLONES
Sosa indicó que este año la Sociedad de Productores Forestales destinará alrededor de cuatro millones y medio de dólares al operativo de protección anti incendios, recursos “que salen directamente de su propio bolsillo justamente para evitar los incendios, que son un flagelo. En eso estamos todos de acuerdo, pero hay que tomar medidas que sean adecuadas al riesgo y a las condiciones de nuestro país, que claramente no son las mismas de otros”. Por ejemplo mencionó que “tuvimos dos o tres veranos muy secos, estamos entrando a uno ahora en que está todo verde y llueve todos los días. Hay que irse adaptando a ese cambio de circunstancias y no todos los veranos se pueden hacer las mismas cosas”. En este sentido dijo que “la limpieza de cortafuegos con estas lluvias de todos los días, los pastizales obviamente crecen, tenés que mantenerlos bajos, pero cómo. Si me pongo a pasar una rotativa en las zonas que estén secas, capaz que estoy favoreciendo un incendio en lugar de prevenirlo, porque estoy usando una herramienta que produce chispas y que aumenta ese riesgo”. Agregó que “hay que ir ajustando las medidas a lo que efectivamente se requiere en el momento y definir mejor la herramienta para lo que se que se la va a usar”.

