En el hall del Ateneo de la sede Paysandú del Centro Universitario Regional (Cenur) está instalada y disponible para ser visitada la muestra colectiva: “Un lugar común”, montada con la curaduría de Ekaterina Gelroth y como resultado del curso de educación permanente “Performance, procesos creativos y territorialización de las prácticas artísticas”.
La muestra reúne producciones de Julia Albiso, Florencia Pumilla, Florencia Olmos, Gimena Fojaco, Ana Cecilia Rodríguez, Verónica Rey, Fany Constantin y Mónica Cabrera Gallo.
“Diez mujeres desconocidas entre sí, se encuentran para reflexionar sobre los modos posibles de habitar la cotidianeidad. Parten de ejercicios que invitan a situar el cuerpo, territorializar las prácticas artísticas y habilitar una escucha atenta; estas mujeres se reconocen en un hacer, y hacen para reconocerse. La atención puesta en el propio cuerpo habilita diálogos específicos movilizando relaciones profundas e íntimas que derivan en esta muestra de procesos”, detalla la profesora Gleroth en la presentación.
La muestra permite “compartir experiencias situadas que exploran formas de estar en el mundo, generando nuevas dinámicas para habitar un espacio, un recuerdo, una casa, una vida. Fue tan grande la sinergia, o tan fuerte el deseo, que desde siete puntos del mapa desde Uruguay y Argentina, coincidimos en este accionar”, agregó, presentando que las participantes son uruguayas de Tacuarembó, Paysandú y Salto y argentinas que llegaron desde La Pampa, Santa Fé y Entre Ríos.
El curso se desarrolló en modalidad semipresencial, y a través de los diferentes encuentros se realizaron exposiciones temáticas (teorías, conceptos, modelos), incorporando referencias a metodologías y casos concretos y experiencias de las propias participantes. Los encuentros virtuales se concretaron entre octubre y noviembre de 2023 con el apoyo de la Unidad de Estudios y Prácticas de la Cultura Visual de la Facultad de Artes, Universidad de la República.
Un lugar para compartir el encuentro y el diálogo
“Un lugar común es un espacio conocido, un recuerdo, una sensación, una forma de estar y de hacer fijada en nuestros cuerpos a partir de la repetición y la rutina. El lugar común no siempre es cómodo, no siempre es elegido, no siempre es el deseado; es ese lugar al que llegamos un poco por accidente, un poco por herencia, un poco por destino”, expresa la profesora Ekaterina Gelrtoh en la presentación de la muestra y explicitando acerca de la denominación seleccionada para la muestra.
Agrega que ese “lugar común” es “también es el lugar que hacemos juntas, el lugar del compartir, del encuentro, del diálogo. Nos encontramos para mirarnos atentamente y crear un espacio propio en el que nos re-hacemos a partir del contacto múltiple que implica ir hacia adentro para salir a la superficie. Esta danza despliega una red de relaciones que establecemos desde nuestra cotidianeidad, nuestro deseo, nuestro dolor, nuestra llama interna. Los puntos de la red íntima y personal de la que partimos están conectados con objetos, afectos e historias heredadas, con ruidos y silencios de seres humanos y más que humanos (plantas, animales, antepasados) que reconocemos como parte de nuestra existencia. Vamos más allá y armamos un gran tejido, entendemos que hay puntos en común que se hilan solos, entendemos que tenemos mucho para darnos, y mucho para recibir”.
