La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) presentó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 28) que se está llevando a cabo en Dubái hasta el 12 de diciembre, su nuevo reporte “Caminos hacia menores emisiones: Una evaluación global del efecto invernadero, emisiones de gases y opciones de mitigación de sistemas agroalimentarios ganaderos”.
El informe presenta una evaluación global integral de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provenientes de los sistemas agroalimentarios ganaderos. Allí se sugiere que el sector ganadero puede desempeñar un papel fundamental en la reducción en las emisiones de GEI.
Este informe, reemplaza y disminuye la cifra de emisión asociada a la ganadería. Los hallazgos del Modelo de Evaluación Ambiental Ganadera Global (Gleam) de las Naciones Unidas, revelan que los sistemas ganaderos agroalimentarios (que incluyen ganado, búfalos, ovejas, cabras, cerdos y pollos) son responsables de 6,2 gigatoneladas (Gt) de equivalente de dióxido de carbono (CO2 eq) en emisiones. Esto representa el 12% de todas las emisiones antropogénicas de GEI (con base en el año de referencia 2015). Es importante señalar que esta cifra es inferior a las estimaciones anteriores de Gleam utilizando las mismas métricas tradicionales.
La intensidad de las emisiones, o huella de carbono, de la producción ganadera varía significativamente entre países, especies y sistemas de producción debido a diferencias en razas, prácticas de manejo, calidad del alimento y condiciones ambientales.
La adopción de prácticas sostenibles es crucial para lograr menores emisiones y mitigar el impacto ambiental de los sistemas ganaderos. Estas incluyen mejoras de la salud y bienestar animal, mejorar la productividad del ganado, implementación de nuevas prácticas de alimentación y nutrición, la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, la mejora de las prácticas de cría y la implementación de medidas dirigidas directamente a las emisiones de GEI. Al implementar colectivamente estas mejoras, el sector ganadero tiene el potencial para lograr reducciones de emisiones.
Esta divulgación es muy importante para las ganaderías del mundo porque la estimación original de la FAO realizada en el 2006 imputó un 18% de las emisiones totales a ese sector, valor popularizado en el trabajo “La Larga Sombra del Ganado”. En el primer reporte Gleam en el 2013, la cifra fue disminuida a 14,5% por una mejora en el método de estimación. Finalmente, con este nuevo reporte que acaba de ser comunicado, se estima que la producción animal representa a un 12% con la utilización de métricas tradicionales.
MÉTRICAS ALTERNATIVAS
El Instituto Nacional de Carnes (INAC), junto con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) promueven el uso de métricas alternativas (GWP*) que reconocen que el metano es un gas de vida corta. Si se generaliza este uso se puede anticipar que la cifra de emisiones actualmente divulgada (12%) será sustantivamente menor. Adicionalmente cuando además de la emisión se analice la captura de los sistemas ganaderos es posible que la ganadería uruguaya sea climáticamente neutra, es decir, no contribuya al calentamiento adicional del planeta, algo sobre lo que ya existe alguna evidencia inicial en trabajos elaborados por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).
METAS CLIMÁTICAS DE URUGUAY
Gonzalo Becoña, coordinador de la Unidad de Sustentabilidad y Cambio Climático, representando al MGAP, explicó las metas climáticas del Uruguay en relación a la ganadería y profundizó en cómo trabaja el país para lograr esos objetivos. “La estrategia que impulsa el país se basa en un enfoque ganar, ganar, ganar”.
“La evidencia generada en las últimas décadas muestra que abordando la brecha de productividad en el sector, podemos mejorar la rentabilidad de la ganadería al tiempo que reducimos la intensidad de las emisiones y mejoramos los indicadores de biodiversidad. Esto representa una gran oportunidad para basar nuestra acción en incentivos basados en evidencia y en el desarrollo de capacidades en lugar de restricciones. El país se ha centrado en la promoción de la adopción de mejores prácticas validadas por la ciencia en el manejo de animales y pastos como una forma de lograr nuestros objetivos”.
También profundizó en el vínculo sinérgico que puede tener esta estrategia con la Labor Conjunta para la Agricultura de Sharm el Sheik. “Dicho esfuerzo representa una oportunidad para identificar diferentes desafíos y estrategias regionales, fortalecer nuestra capacidad para enfrentar estos desafíos, aprender juntos y catalizar el financiamiento necesario a través de los canales de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático. De esta forma, es una oportunidad para apoyar las prácticas de implementación de Uruguay en el terreno, debido a que el mecanismo involucrado en este programa fortalecería las redes financieras para lograr nuestros objetivos”.
Finalmente, hizo mención al préstamo soberano recientemente acordado con el BM, vinculado a objetivos de acción climática, que establece que, de alcanzarse y superarse las metas reducción de intensidad de emisiones de metano en la producción de carne vacuna, se logrará una reducción en los intereses financieros del préstamo. Con dichos ahorros, se financiará un programa de transferencia tecnológica, con un alcance aproximado de 700.000 hectáreas, enfocado en estimular la adopción de buenas prácticas ganaderas.


