En las últimas semanas diversas actividades económicas de nuestro país se han enfrentado a un nuevo escollo para un normal desarrollo de las actividades que permiten la entrada y salida de productos desde y hacia el Puerto de Montevideo, así como la prestación de diversos e importantes servicios logísticos relacionados con esa terminal. El motivo para estas dificultades no es nuevo y tampoco es una sorpresa: las medidas sindicales adoptadas por el Pit Cnt históricamente han causado graves perjuicios al país en todas las áreas de actividad, incluyendo algo tan sensible y esencial como puede ser la operativa del puerto más importante de nuestro país.
De acuerdo con el portal informativo Ámbito, “el Puerto de Montevideo tiene 9.000 contenedores en tránsito varados a partir de una serie de paros que afectaron la operativa de la terminal portuaria más importante de Uruguay. Los motivos están detrás de la negociación salarial del sector. Un total de 58 gremiales industriales y de comercio exterior de Paraguay –entre ellas, el Centro de Armadores Fluviales y Marítimos de Paraguay (Cafym), la Unión Industrial, la Asociación Rural, la Cámara Nacional de Comercio y Servicios y la Cámara Paraguaya de la Carne– alertaron por la existencia de 9.000 contenedores de mercadería de ese país que, como parte de una acuerdo con la Administración nacional de Puertos (ANP), utilizan el Puerto de Montevideo como terminal de tránsito hacia sus lugares de destino. Según el Instituto Nacional de Logística (Inalog), “El régimen de Puerto Libre lo ha convertido en la primera y única terminal de la costa atlántica de América del Sur con un régimen logístico atractivo y competitivo para el tránsito de mercaderías. En el Puerto de Montevideo confluyen las principales rutas de acceso al resto del país y por lo tanto a la región”. Según el referido medio periodístico, “se trata de 13 embarcaciones inmovilizadas que contienen 5.000 contenedores destinados a la exportación de materias primas que requieren un riguroso tratamiento –y que corren riesgo de verse afectadas o, incluso, de perderse–, además de otros 4.000 contenedores de importación con productos de electrónica, maquinaria, repuestos y productos de alta demanda durante el fin de año. Según denuncian las gremiales paraguayas, las pérdidas producidas por las demoras que alcanzaron picos de hasta 14 días en la circulación de los contenedores superan los 200.000 dólares por día. Y esta situación se viene repitiendo en diferentes períodos desde agosto”. Todo ello en el marco de malas noticias para el puerto capitalino: según un estudio reciente del Banco Mundial ha demostrado que durante el año 2022 el Puerto de Montevideo fue uno de los peores calificados en eficiencia y competitividad a nivel mundial, según el Índice de Desempeño de los Puertos de Contenedores (CPPI, por sus siglas en inglés), que ubicó a Uruguay en el puesto 304, de un total de 348 puertos. (…) lo cual demuestra que “Montevideo, en comparación con otros puertos de la región y del mundo, todavía tiene mucho que mejorar en términos de eficiencia y competitividad. Esto es así ya que, de un total de 348 puertos relevados, el de la capital uruguaya quedó 304; es decir, entre los 50 peores del mundo, y detrás de sus principales competidores: Argentina, Brasil y Chile. Asimismo, cayó 39 puestos en su desempeño del 2022 respecto del índice del 2021”.
Para tener en claro los daños causados por las medidas sindicales hay que tener en cuenta, también, que según “los datos oficiales, prácticamente el 90% de los contenedores con mercadería paraguaya de exportación sale a través del puerto de Montevideo hacia su destino final. Previamente, son cargados en origen y transitan por la hidrovía”. Asimismo, no puede olvidarse que Paraguay es un cliente del puerto uruguayo y que como sucede en toda actividad comercial, si el cliente no está bien atendido o es perjudicado por quien debería brindarle un servicio adecuado por el cual está pagando, buscará otras opciones para la salida y entrada y salida de sus mercaderías. En ese caso la preocupación tanto para trabajadores como para empresa no será el monto del salario que se pague, porque se perderán fuentes de trabajo y no habrá salarios que pagar; pero sabido es que a los sindicalistas eso no les importa, porque el objetivo primordial es desestabilizar, no el bienestar del trabajador, que no es otra cosa que una pieza más en el engranaje para alcanzar sus siniestros objetivos. Mientras tanto, esa poderosa “aristocracia sindical” cuasi mafiosa que vive sin trabajar gracias al mal uso de las horas sindicales mientras se desempeña como “fuerza de choque” de las fuerzas radicales que hoy controlan el Frente Amplio, se mantiene impune de cualquier responsabilidad por los perjuicios causados. ¿Por qué se piensa el lector que varios sindicatos e incluso el propio Pit Cnt han permanecido tantos años sin tener personería jurídica? ¡Pues para no tener que pagar los 200.000 dólares diarios que se pierden en el Puerto de Montevideo por sus medidas extorsivas o las pérdidas millonarias que sus paros causan a las empresas o a los trabajadores que quieren trabajar y a quienes los sindicalistas desprecian diciéndoles “carneros”!
No resulta menor que las acciones de la “casta sindical” perjudican a un sector que posee buenos salarios, altos grados de formalidad y oportunidades laborales enmarcadas en lo que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) denomina como trabajo decente. El expresidente Tabaré Vázquez en su visita a Bélgica en el año 2007 destacó que “Uruguay es un centro logístico regional, ofrece un marco legal adecuado y está haciendo la mayor inversión de infraestructura portuaria de su historia”. Y agregó: “Aquí no solamente hay pasado, sino también presente y un muy grato futuro”. Por su parte el exministro de economía, senador y vicepresidente Danilo Astori remarcó en varias ocasiones la importancia de las actividades logísticas y en el año 2017 señaló que exportaciones, servicios globales, logística y turismo son los motores de la recuperación económica”. No es de extrañar entonces que el puerto capitalino sea el campo de batalla de los radicales de izquierda y el Pit Cnt, pretendiendo así perforar la línea de flotación de la economía nacional y boicotear al gobierno “enemigo” en la eterna apuesta del “cuanto peor, mejor”.
Así las cosas, Uruguay parece condenado a vivir de rodillas frente a la prepotencia sindical que dispone a su total antojo las mercaderías que entran o salen no solo de un país (Uruguay) sino de dos (Uruguay y Paraguay), una verdadera muestra de poder real, al mejor estilo del sindicalismo mafioso argentino, el cual admiran los dirigentes sindicales uruguayos y mucho lamentan en no poder emular. En lugar de generar divisas para Uruguay y para sus trabajadores, el Pit Cnt prefiere poner en peligro el trabajo de miles de mujeres y hombres tanto de Uruguay como de Paraguay, una actitud mezquina muy lejana de los sueños de la tanta veces manoseada idea de “Patria Grande”, la cual proclaman con el pico pero no defienden con el cuero.

