Las intensas precipitaciones registradas puntualmente en dos jornadas, una el 18 de diciembre y la otra el pasado 16 de febrero, con acumulados de entre 130 y 150 milímetros en varias zonas de la región, han generado serios problemas de resiembras en cultivos de verano –especialmente soja, y algo de maíz–, pero también dificultando la obtención de semillas.
“Del 20 de octubre que empieza a llover, y hasta el 18 de diciembre llevábamos un acumulado de 840 milímetros, que es mucha agua para la época y que no me acuerdo tener registros de tanta lluvia”, sostuvo a EL TELEGRAFO el empresario Sergio Pastorini. “No recuerdo haber pasado situaciones como esta, muy complicadas. Incluso pensé que la cosecha de invierno sería muy complicada por la cantidad de agua, pero por suerte los trigos y cebadas aguantaron”, dijo.
Refiriéndose a la campaña de verano, el empresario que trabaja en un amplio radio de los departamentos de Paysandú y Salto, dijo que “la siembra de cultivos de verano, y especialmente la de soja, se atrasó porque la gente comenzó a cosechar lo de invierno, y no se apuró a sembrar sobre el barro, esperando un poco más. Después del 18 de diciembre el agua se cortó y vuelve a llover al mes”.
Lo que sucedió es que la última lluvia de diciembre fue superior a los 130 milímetros en una mañana, “y la semana pasada, que es cuando vuelve a llover, que viene con una resiembra y una siembra perdida, y le vuelven a llover entre 130 y 150 milímetros en una mañana; ya hay productores que sostienen que tiene problemas de nacimiento de la semilla plantada”.
Pastorini entiende que la resiembra “se sitúa entre un 25 y 30 por ciento del área total, lo que es mucho, ya que no recuerdo que se resiembre tanta área de soja”. De todas maneras, aclaró que la apuesta mayoritaria de los productores es a la soja, y aunque “se podía haber hecho algo de maíz de segunda, se trata de un cultivo muy caro”,
Otro aspecto destacado es que “se terminó la semilla de soja y de maíz, y no hay disponibles”, dijo, lo que de alguna manera significaría que se ha terminado la zafra de implantación de cultivos de verano.
El empresario explicó en cuanto al futuro de los cultivos de verano, que “ahora dependemos también de como vengan las próximas lluvias, porque una cosa es que lluevan entre 30 y 40 milímetros, y otra cosa es que llueva de una 150 milímetros, por lo que el agua se va completamente”.
En cuanto a lo sanitario, indicó que “no ha habido problemas”, precisando que en el tema malezas “los emergentes han actuado muy bien, recién se están haciendo aplicaciones y los controles vienen bien”.
MERCADO
Al referirse a los mercados, Pastorini indicó que “el lunes la soja estaba a U$S 395 la tonelada, un precio bajo para los costos que tenemos por hectárea, pero también era lo que se venía previendo, teniendo en cuenta el desarrollo en Brasil, que viene ligando bien de agua en la zona productora, por lo que estimo que va andar en el eje de los U$S 400”.
Precisó que “actualmente el productor solo piensa en que nazca bien el cultivo, con una correcta implantación, que es el nerviosismo que todos tienen”.
Recordó que cuando la soja “estuvo entre 450 y 460 dólares, hubo muchos productores que fijaron precio, pero hoy con valores que oscilan entre 395 y 400 dólares, además de la incertidumbre de lo que va a pasar con el rendimiento de los cultivos, la gente espera un poco más, y me parece que es lo más conveniente, quedarse quietos y ver qué pasa”.

