Baja disponibilidad de pesca en el norte del río Uruguay; mirada desde los pescadores artesanales

Con el objetivo de entender la baja disponibilidad de pescado local en los mercados de la región y las barreras en las tareas de captura, procesamiento y venta, además de identificar las características sociodemográficas, educativas, laborales, organizacionales, productivas y comerciales, y los contextos sociales de los pescadores de la región un equipo de la Universidad de la República –integrado por Martín Pérez Alberti, Silvia Morales,Victoria Lagaxio y Mateo Bondarenco– llevó adelante una investigación de reciente publicación en la revista Economía y Política de la Universidad de Cuenca, Ecuador.
El trabajo titulado: “Baja disponibilidad de pesca en el norte del río Uruguay; mirada desde los pescadores artesanales”, fue realizado a partir de una propuesta impulsada desde el Observatorio del Derecho a la Alimentación de la Escuela de Nutrición (ODA- EN) y en el marco de las actividades del Observatorio de Derecho a la Alimentación de América Latina y el Caribe (ODA ALC), una red académica conformada por universidades de la región, cuyo objetivo principal es la promoción, educación e investigación en derecho a la alimentación –tanto a nivel regional como nacional y subnacional– así como la vigilancia de la situación del derecho a la alimentación en la región.
“La disponibilidad de alimentos se define como la cantidad suficiente de alimentos de calidad adecuada y culturalmente aceptables para la población de un país en un período determinado. En el caso de las ciudades del litoral norte del río Uruguay, se observa una escasa disponibilidad en materia de pesca local”, explican los investigadores. Con relación a los objetivos, indicaron que la investigación se propone “analizar las causas de esta escasa disponibilidad a través de la opinión de los pescadores artesanales de la región y las instituciones referentes. Se realizaron entrevistas semi estructuradas a pescadores artesanales y referentes institucionales de la región, así como a un representante del sector privado”. El trabajo evidencia “la imposibilidad de los pescadores para dedicarse exclusivamente a la actividad; el destino exportador que tiene la mayoría de las capturas de la región; el bajo consumo a nivel nacional y la escasa demanda de las ciudades por pescado de río” como algunas de las causas enunciadas.

DIVERSOS FACTORES

La identificada baja disponibilidad del pescado de río en los mercados locales se explican en diversos factores. “Se identificaron varios factores: bajos volúmenes de captura (orientados casi en su totalidad a la exportación en desmedro del mercado interno); bajo consumo a nivel nacional de pescado y a nivel local de pescado de río; bajo valor agregado del producto; y escasas habilidades para desespinar y filetear por parte de los consumidores”.
El estudio identifica además que la pesca artesanal “aparece como una actividad secundaria, parcial, esporádica, precaria, en un contexto regional con un perfil socio productivo heterogéneo y diverso, que no la incluye. El sector pesca artesanal no aparece integrado al mapa productivo de la región. Sin embargo, existen varias iniciativas para integrar el río al territorio y los recursos pesqueros a las cadenas productivas que ya existen, como forma de generar oportunidades para el sector”.
A partir de las indagaciones confirmaron que “ninguno de los pescadores entrevistados se dedica exclusivamente a la actividad, dado que el ingreso percibido es insuficiente e inestable, y deben alternar con otras actividades laborales para satisfacer sus necesidades; además, la mayoría de los entrevistados vende su captura a un intermediario sin agregar valor, lo que repercute en bajos precios por sus capturas”.
El trabajo permite además explicar que la inestabilidad en los ingresos y volúmenes de captura que obtienen los pescadores y las dificultades de convivencia con el Estado y actores de otros sectores productivos: “repercuten negativamente en el desarrollo de la actividad, ergo, en las capturas. Además, existen carencias en cuanto a capacidades para agregar valor los productos de la pesca, en materia de infraestructura, logística, de conocimientos y de asociatividad”.
El trabajo concluye que los pescadores artesanales “son grandes conocedores del río, además de portadores de conocimientos tradicionales y saberes únicos en materia de zonas, técnicas y artes de pesca (selectivas y pasivas: no afectan a los peces en etapas juveniles, y permiten la sostenibilidad del recurso ictícola)”. Además evidenciaron que “existe predisposición a buscar alternativas de asociación y capacitación para agregar valor a las capturas y mejorar su infraestructura, logística y canales de comercialización, así como de formular proyectos en conjunto con otros actores”.
En relación a las instituciones públicas relacionadas a la pesca ratifican que “existe presencia territorial y, fundamentalmente, saberes y acumulados de experiencia en materia de pesca que son necesarios para incentivar el desarrollo de la actividad y el posible aporte de la pesca artesanal a los sistemas alimentarios locales”. Del trabajo realizado se proyectan nuevas líneas para dar continudad a la temática. “Uno de los temas que aparecen en las entrevistas es que el rol actual de la mujer en la pesca artesanal es secundario, porque no es la principal actividad laboral de las familias, o porque su aporte a la producción y la comercialización está invisibilizado”.