Cervantes 3.0, la incertidumbre del arte y del artista

Cervantes 3.0 (El loco de Cervantes), de Marco Antonio de la Parra. Teatro Itinerante Paysandú (TIC). Dirección y puesta en escena: Mercedes Rusch. Música original: Hugo Merlo. Maquillaje, apliques: Atianna Bell. Entrenamiento vocal: Paula Requeijo. Con: Horacio Merlo. Teatro Florencio Sánchez. Jueves 9 de mayo de 2024.

No en vano el autor, el chileno Marco Antonio de la Parra, es siquiatra, además de dramaturgo. Quizás por eso puede internarse con tanta profundidad en el enfrentamiento del escritor con la duda, con la precariedad tras no recibir el reconocimiento que esperaba. Miguel de Cervantes aparece en escena justo en esos momentos previos antes de encontrarse con la muerte (23 de abril de 1616). Y –entre otras cosas– se plantea cuál es el valor de su obra.
El Cervantes de la escena no está solo, o al menos supone que no lo está. Porque habla –a veces sin respuesta– con William Shakespare, Lope de Vega –rival de todas las horas–, médicos, fantasmas y la propia muerte. Lo acusan, lo cuestionan, es su pasado que vuelve y parece acusarlo otra vez de asesino, homosexual encubierto, alienado, mentiroso y más.

Un montaje en que el texto de De la Parra se funde con versos cervantinos, a partir de El Licenciado Vidriera, que integra las Novelas Ejemplares, publicadas un par de años antes de la muerte de Cervantes. De allí parte la evocación de la vida militar en Italia, por ejemplo.
La puesta en escena muestra a Cervantes en soledad y en una pobre habitación. Cuatro bancos sirven como escenografía y utilería, en tanto en el centro un retrato de Cervantes se destaca, en un banner roll up con una planta de luces básica, todo lo que se corresponde con el carácter itinerante de la propuesta, que puede ser presentada en diferentes escenarios, desde una sala como en la cual se estrenó, hasta en un aula.

Horacio Merlo logra una buena interpretación, manteniendo el personaje, siendo fiel a detalles como tener un brazo inutilizado, con un vestuario contemporáneo y un maquillaje “literal” del rostro, con apliques. Ciertamente es un texto muy demandante, en la medida que si bien es un monólogo, exige que el actor transite por varias líneas interpretativas, y en este caso lo hace con acierto. También hay un buen movimiento escénico, lo que es particularmente complejo cuando se trata de un monólogo. Pero se aprecia limpio, realizado con sencillez y precisión.

La puesta en escena tiene un elemento que reduce su impacto global, el mismo que se ha apreciado en propuestas escénicas anteriores de Merlo. Se trata de su tono de voz, lo que le da además el color, ese timbre distintivo. Tiene un buen registro (por algo es locutor), pero le falta vigor, lo que termina en monotonía.
Una buena puesta en escena, con el cuidado de contar con profesionales en diferentes rubros. Mercedes Rusch en dirección hace un buen planteo, se aprecia determinación en el desarrollo escénico, pero no hizo énfasis en controlar la expresión oral del protagonista. Sí el espectáculo es exitoso al mostrar la amargura de Cervantes después de haber dedicado su vida a la expresión de su mundo interior, tras lo cual cree no haber alcanzado el éxito merecido. E.J.S.