El pasado martes, coincidentemente con el Día del Trabajador Rural, en la sala Maestro Héctor Ferrari de la sede Paysandú del Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte, se exhibió el cortometraje “Tejedoras”. El corto, de poco menos de veinte minutos de duración, sintetiza la realidad de muchas mujeres del medio rural. De producción uruguaya, fue dirigido por Agustina Willat y Ana Micenmacher, y es protagonizado por un grupo de mujeres de la zona “El valle del Lunarejo” (ubicado en la frontera entre Rivera y Tacuarembó).
Virginia Courdin, moderadora del encuentro y docente del Departamento de Ciencias Sociales, explicó a EL TELEGRAFO que “el documental en este caso es la excusa o el disparador que tomamos para abordar la temática de género, cómo viven estas mujeres, cuáles son sus limitantes, cómo se visualizan a ellas mismas, las dificultades que enfrentan cotidianamente (que son mayores a las que tienen las mujeres de las zonas urbanas)”.
Con los testimonios de estas mujeres, y un cuidadoso manejo de los silencios y las imágenes, la historia cuenta distintas realidades que confluyen en un fin común: conquistar el derecho a un ingreso propio. Tal vez el trabajo doméstico sea más invisibilizado en el medio rural y por supuesto no remunerado, y esa falta de independencia económica margina aún más a las mujeres, que por otra parte, tienen las oportunidades más lejanas que otras. Es una historia real, estas tejedoras trabajan individualmente y en oportunidades juntas, en un espacio de intercambio. Lo que elaboran son mantas, ponchos, sacos y buzos; cada año están presentes en la “Patria Gaucha” con un estand y en Facebook se encuentran como “Flordelana Lunarejo”.
SANDUCERAS EN SALA
Entre el público presente se encontraba un grupo de mujeres de las localidades de Piedras Coloradas y de Orgoroso, quienes fueron invitadas especialmente, y trasladadas hasta nuestra ciudad con el apoyo de ADUR, en el marco de las actividades de “cine – foro” que se realizan periódicamente desde hace más de un año. Según palabras de Delia Dutra, docente de Ciencias Sociales (que trabaja con ellas en el territorio), “es una oportunidad de que estas mujeres salgan de sus casas a otros espacios, interaccionen con otras, y puedan llevarse elementos o experiencias que puedan aplicar a su diario vivir; es una forma efectiva de integración”.
Al finalizar la exhibición del documental, una de las moderadoras abrió la posibilidad de intercambiar impresiones entre todas, diciendo: “aprovechemos el momento que estamos juntas y nos tenemos”. A partir de ahí, las intervenciones se fueron sucediendo, aportando sensaciones, experiencias, comentarios acerca del trabajo en equipo, de cómo lograr acuerdos, en un gran intercambio de opiniones sobre la necesidad de crear vínculos, las ventajas y desventajas del trabajo colectivo, la importancia de lograr independizarse, fortalecerse, empoderarse. Tal como manifestó a este medio la también docente Estefanía Ronca, “todas las acciones que venimos realizando las trabajamos desde la perspectiva de género, abordando la problemática de la mujer, ya sea que vivan en el medio rural o en zonas urbanas, porque la falta de reconocimiento se da en todos los ámbitos”.

