“De 6.000 viviendas del BPS, un 30% no está en condiciones de habitabilidad”, según Pereyra

El director en representación de las empresas en el directorio del Banco de Previsión Social José Pereyra, visita las sucursales departamentales del organismo con el fin de dialogar con los funcionarios, así como recorridas por los complejos habitacionales de pasivos que realizará hoy en Paysandú.
En anteriores visitas, Pereyra constató que algunas viviendas se llueven y en los sucesivos viajes a las localidades, confirma que “se mantiene el deterioro y el descontrol en el organismo sobre las ocupaciones de algunos complejos” en todo el territorio nacional.

“Las personas más vulnerables de la sociedad residen en estos complejos. Hoy se llueve la casa y a veces están con un paraguas en la cama. Se tienen que bajar y pisar el agua con este frío. Denunciamos esas situaciones porque la empatía no sólo está en el diccionario. Debería estar en el vocabulario de toda la sociedad, sobre todo del BPS”, dijo a EL TELEGRAFO.

El organismo cuenta con unas 6.000 viviendas. De ese total, “entre 20% y 30% se encuentran con problemas estructurales de todo tipo y no están en condiciones de que allí viva un adulto mayor. Nosotros llevamos las estadísticas y pasamos los informes al directorio”.
Explicó que “a esto se suma la falta de cuidado. Hay problemas de convivencia y falta de control. Las auditorías dicen que hay gente que no debería vivir allí porque residen hasta funcionarios públicos en los complejos de pasivos. Hay viviendas deshabitadas, a pesar de la lista de interesados en acceder a una solución habitacional”.

Según Pereyra, “el Estado no solo es ineficiente e ineficaz sino que genera mucho más dolor. A la inauguración va el presidente del BPS y el ministro de Vivienda, pero después se observa el abandono y se transforma en un cementerio con gente viva”.

En los complejos

“En todas las visitas, vemos que hay una gran necesidad de hablar y contar cómo se encuentran. Porque no es sólo el estado de la vivienda, sino la problemática de la convivencia”, señaló el director.

Recordó que, junto a integrantes de su equipo, viajó al norte y “nos pasó en Rivera, donde un hombre mayor nos mostró cómo tenía que hacer para salir de la cama con el agua en los pies”.

En el caso de Paysandú, “en el complejo Mburucuyá –ubicado sobre la calle Río Negro– persisten sus problemas edilicios. Nos contestaron que estaban presupuestados los arreglos, pero no tenían todos los precios. Pero la pregunta es para cuándo van a estar prontos. Es decir, el Estado es pobre para la gente, pero es rico para sí mismo”.

Según Pereyra, “por ejemplo nuestra oficina está impecable y tenemos un auto nuevo para movilizarnos. Y así podemos seguir con el Parlamento, donde todo brilla. Pero las oficinas del BPS donde atendemos a la gente, los complejos habitacionales de los jubilados y los hospitales no brillan”.