En la Basílica, “el daño era mayor” al que se preveía

Luego de algunas idas y venidas, en enero pasado comenzó una serie de reformas en la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo, con importantes trabajos en la fachada –columnas y torres– y en el atrio. De acuerdo al sacerdote Ruben Avellaneda, las tareas hasta el momento se han cumplido dentro de los plazos previstos, aunque se encontraron con un panorama más complejo del pensado.

“Los trabajos vienen como estaban previstos (completos en un 25%). Esperemos que, entrado el invierno, se pueda terminar con el atrio”, que era la parte más deteriorada, comentó el párroco a EL TELEGRAFO. Las labores de remoción de revoques flojos de las seis columnas que engalanan el histórico edificio “ya están hechos”, y en ese aspecto iniciaron la “parte más primaria” de volver a revocar con “relleno y productos especiales”. Finalizado esto, se pasaría a la refacción de la parte externa de las dos torres.

Todo el conjunto de la fachada de la Basílica, que padeció el embate enemigo durante la Defensa de Paysandú a fines de 1864, pedía a gritos mejoras ante desprendimientos en el techo del atrio y notorias rajaduras en las columnas. Cabe aclarar que estas columnas no son las mismas de aquella contienda bélica y que sufrieron el fuego brasileño. Luego con la reconstrucción, se decidió adelantarlas para dar lugar al coro y sumar el espacio donde ahora está el órgano en el interior, y brindarle otra perspectiva al atrio y majestuosidad a la Basílica.

Hoy, el frente de la iglesia se encuentra cubierto de andamios sobre los cuales trabajan los operarios a la orden de una empresa capitalina que ha estado en importantes proyectos de reformas, por ejemplo, en el Palacio Salvo, Museo Juan Manuel Blanes y varias iglesias.
Avellaneda dijo que la evaluación previa de los trabajos no reflejó cabalmente lo complicado del objetivo, además de encontrarse con vestigios de la reconstrucción de hace más de un siglo.

“El daño era mayor; los revoques, las fisuras, eran más que la inspección ocular que se había hecho. Hay más trabajo que hacer y que, de alguna manera, no se había visto en primera instancia”, subrayó el sacerdote salesiano.
“Como detalle, cuando se retiraron los revoques de las columnas, se encontraron con que habían incrustadas maderas que eran de los andamios que se habían armado después de aquel deterioro de la Basílica. Para rearmar esas columnas usaron madera que incrustaron ahí y que, luego de cortarla, quedó. Ahora las retiramos y guardamos algunas como testimonio”, relató.

El párroco aseguró que no han tenido serias dificultades para avanzar con el trabajo, más allá de “problemas menores” que pueden explicarse al tratarse de una obra “muy expuesta en la vereda”: ha faltado algún material y algunas personas han entrado durante la noche.
Avallenada recordó que “el arranque fue un poquito más tarde” del deseado, no obstante, esperan ver finalizada toda la fachada para la primavera. “Estamos hablando siempre de la parte externa; lo mismo para ambas torres, y al igual que aquellas aberturas que vean que deben ser restauradas”, dijo.

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El presupuesto para este trabajo asciende a 210 mil dólares, sin embargo, pueden surgir imprevistos o “pedidos que nosotros mismos ya hicimos”. “Una es sobre el lado norte de la Basílica, paralelo a la calle Florida. Ahí se van a arreglar las paredes y la capilla de María Auxiliadora, donde está el cinerario”, mencionó. “También está ese parquecito, y otras cosas que se tienen que hacer como la vereda en la Basílica para que no ingrese humedad”.

Y, después de esta etapa, se pasará a encarar las mejoras dentro de las dos torres (ya por fuera de aquel presupuesto): escaleras, iluminación, techos, ventanas, ventilación, pisos, pinturas. “En la torre sur, donde está el reloj, ahí hay que arreglar el piso y la escalera de acceso. Hay que hacer todo nuevo”, destacó el sacerdote.
La Basílica, que también tiene un proyecto para restaurar las obras de arte de sus naves, piensa a su vez en la buena salud del histórico órgano. “Ahí, a ambos lados, hay unas antesalas que deben ser acondicionadas: piso, paredes y techo. Además, subir el agua hasta la altura donde está el órgano para que se pueda tener allí agua corriente para la limpieza”, detalló. Y, por qué no, sumar un baño en ese lugar, porque “no hay”. “Esto es como un sueño que tenemos”.

Lo mismo para recomponer la escalinata de mármol, para cuya tarea se piensa contratar “una empresa local”. “Esto también será un emprendimiento importante en la Basílica”, remató Avellaneda.

Para colaborar con los trabajos de restauración, se puede depositar en estas cuentas del BROU: caja de ahorro en dólares, 001221678-00052; caja de ahorro en pesos, 001551678-0057. O acudir directamente a la parroquia para tal efecto.