Por tratarse de “una especie que se adapta a bastantes tipos de climas y suelos”, Paysandú que tiene “suelos muy fértiles” aparece como un departamento con buen potencial para desarrollar el cultivo de la frutilla. Así lo indicó a EL TELEGRAFO el experto Ing. Agr. Julio Derrégibus Venturini, tras la jornada que llevó adelante en Casa de Cultura con productores hortícolas del departamento, organizada por el Proyecto Paysandú Sostenible de la Intendencia Departamental de Paysandú con el objetivo de diversificar el sector. En la oportunidad, además, se entregaron a los asistentes 100 plantines de frutilla.
En una exposición de aproximadamente dos horas y media, dividida en módulos, el especialista se refirió a los antecedentes del cultivo, su valor nutricional y medicinal, la historia en el mundo, la distribución, la evolución de las diferentes especies y “cómo llegamos a la frutilla del día de hoy, que es una hibridación entre dos especies, una fragaria virginiana que es norteamericana y una sudamericana que es la chiloensis, que nace silvestremente en Chile y que ya era conocida por los indígenas mapuches. Así nace la frutilla moderna que se llama fragaria x ananassa, que se cultiva hoy comercialmente, que es grande y sabrosa”, describió.
Se refirió a viveros y cultivo comercial, desarrollando los “puntos clave” o “cuellos de botella” que existen, y aspectos relacionados con las etapas de trasplante, manejo de cultivo, riego, fertilización, manejo de enfermedades y plagas, para las que se hace necesario “tener un plan de contingencia”.
En su charla, hizo hincapié en la historia de la frutilla en el Uruguay, desde que se inició la producción “con las frutillas brasileras chiquitas y muy dulces” y luego la importación de plantas del hemisferio norte hasta que “un complejo de enfermedades diezmaron las poblaciones”. Es así que en 1992 INIA inició “el programa de mejoramiento genético tratando de atacar todo este problema de las enfermedades, que es el cuello de botella. INIA Salto Grande e INIA Las Brujas trabaja fuerte en ese tema y al día de hoy ya se van liberando 9 cultivares de frutilla”, valoró. Destacó la importancia del trabajo del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria porque “cambió totalmente la perspectiva del cultivo que, de casi extinguirse, pasó a ser un cultivo rentable y muy lindo para trabajar”, apuntó.
Paralelamente se cambiaron “las formas de producir, las formas de hacer vivero, que se hacen bajo techo. La planta madre –que es la que va a dar origen a los hijitos para plantar en el próximo ciclo de los cultivos– viene del laboratorio saneado, es decir, INIA hace la genética, la entrega a licenciatarios viveristas y estos son los que hacen los viveros y distribuyen las mudas. Siempre estamos tratando de hacer una madre saneada, que es una planta que nació del cultivo in vitro meristemo en condiciones de asepsia total. Se hace crecer libre de virus, libre de bacterias, libre de hongos, luego se lo repica a otro frasco de vidrio y ese luego se va rusticando en macetas con su sustrato desinfectado bajo condiciones protegidas. Se le entrega ese plantín al productor o al viverista y así nos aseguramos arrancar con un cultivo genéticamente fuerte, con alto estándar sanitario y libre de plagas”, detalló.
“MUY BUEN RENDIMIENTO”
Consultado sobre la rentabilidad del cultivo, aseguró que “si tenemos un buen plantín, lo plantamos a mediados de marzo en maceta, en mayo ya se empiezan a cosechar las primeras frutillas”, llegando a “un pico de producción en primavera”. Incluso, pudiendo controlar la temperatura “se puede estirar la cosecha hasta los primeros días de enero”, observó.
De modo que con el manejo adecuado, “si todo sale bien hasta 50 mil kilos por há” se pueden obtener, lo que daría por planta un kilo o un poco más de rendimiento. “La media en Uruguay son 35 mil kilos pero en las mejores condiciones, los mejores productores llegan a sacar 50 mil kilos por há”, indicó. “Es muy buen rendimiento”, consideró.
Por otra parte, “tiene un costo de implantación del cultivo que, según el sistema de protección –microtúneles, macrotúneles o invernaderos–, oscila entre los 20 y 25 mil dólares por há. El plantín con la maceta y el sustrato tiene un costo de 15 pesos cada uno”, explicó. En su visión, haciendo el manejo adecuado, “es un cultivo interesante”. En este sentido, observó que esa inversión inicial en infraestructura “se desembolsa el primer año, pero si es un micro o macro túnel le va a durar por lo menos 3 años y si es un invernáculo más tiempo aún”.
120 HECTÁREAS Y UNOS 200 PRODUCTORES
De acuerdo a datos que surgen de encuestas, hoy “hay 120 há” de producción de frutilla que llevan adelante más de 200 productores concentrados en el litoral norte, en Salto, Paysandú, Artigas y Bella Unión, y en el departamento de San José. En este último tienen “un sistema totalmente distinto al del norte, con producción en los meses de primavera a verano, mientras que nosotros estamos concentrados en producir desde el invierno a primavera temprana”, puntualizó.
La producción de frutilla se vuelca en el mercado interno. “Eventualmente se ha comercializado históricamente en el mercado central de Buenos Aires. Hubo un movimiento de horticultores en Salto que iniciaron algunas experiencias y tengo entendido que fueron buenas”, comentó. No obstante, observó que para enfocarse en la exportación “con un producto altamente perecible como es la frutilla debemos tener en cuenta una logística para realizarla: peso, envase, variedad, calidad de la fruta, porque cada productor hace su descarte de acuerdo a su criterio, pero cuando se exporta todos los productores tenemos que alinearnos y producir bajo determinados estándares que son los que va a imponer el comprador”.
Esta actividad se enmarcó en el ciclo de jornadas de capacitación para productores hortícolas que comenzó Paysandú Sostenible, con una primera entrega referida a almácigos y trasplante y en el que se planteará próximamente el tema “protección de los cultivos. Se abordará la radiación solar, el Sol como fuente de energía de nuestro planeta, cómo trabajamos con esa energía y los sistemas de protección”, según adelantó Derrégibus.

