Programas de acceso al agua, un imperativo

El manejo del agua, el uso criterioso de los recursos hídricos, es un factor clave en un país esencialmente de base agropecuaria como el Uruguay, donde hay un régimen de lluvias que es muy adecuado para las explotaciones de este origen, si lo tomamos estadísticamente; pero claro, cuando hablamos de promedios se nos dan valores muy aceptables cuantificados en períodos de mediano y/o largo plazo, pero existen picos en más y en menos que resultan cruciales para el desarrollo y hasta la subsistencia de muchos emprendimientos.

Por lo tanto, se trata de un sube y baja de excesos hídricos muy significativos –como el que estamos atravesando– como así también períodos de pronunciada sequía, como ocurrió hasta el año pasado, y de ahí que las explotaciones crujen alternativamente por excesos y déficits hídricos, cada vez con mayor frecuencia debido al cambio climático, según señalan expertos, aunque no todo el mundo científico esté de acuerdo de que así sea.
En cuanto a las inversiones requeridas para intentar amortiguar las consecuencias de estos períodos críticos, es notorio que los pequeños productores son los que más dificultades tienen para manejar estas condiciones, dado que por regla general no tienen espalda para cubrir los tiempos de demanda de recursos para sostenerse en el cambio de pisada, en tanto si bien la prevención es la mejor acción para afrontar estos avatares, por regla general se está en el límite o muy ajustado como para poder encarar emprendimientos necesarios para contar con infraestructura de reserva para paliar las fases negativas.

En este contexto debe evaluarse positivamente el anuncio de autoridades del Ministerio de Ambiente respecto a la instrumentación del programa Vuelve en Agua, para fomentar el desarrollo hídrico nacional con adaptación al cambio climático. Con este plan, dirigido a pequeños productores de todo el país, se promueve la regularización de obras hidráulicas, y en este sentido el titular de la cartera, Robert Bouvier, destacó la importancia del registro para conocer la disponibilidad y el uso del recurso.

En la presentación de esta iniciativa en el salón de actos del ministerio, con la presencia, además, de la directora nacional de Aguas, Viviana Pesce, y otros jerarcas de la secretaría de Estado, se dio cuenta de que el programa está dirigido a pequeños productores de todo el territorio nacional y con él se busca impulsar la regularización de las obras hidráulicas con foco en estrategias de adaptación al cambio climático y afrontar sus efectos negativos.
Bouvier destacó que el plan es una de las medidas implementadas por la cartera tras el déficit hídrico registrado en Uruguay en los últimos años y coincide con las políticas públicas sobre el manejo del agua. Asimismo, explicó que hay gran cantidad de perforaciones no registradas ante el ministerio y que no cumplen con la normativa establecida. En muchos casos, esto se debe a que la inscripción implica permisos y solicitudes que conllevan costos asociados a honorarios profesionales que los pequeños productores no pueden asumir, precisó.

Agregó que ante esta situación, el Ministerio de Ambiente diseñó el referido programa con el objetivo de brindar a los pequeños productores, definidos por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el servicio técnico sin costo para que puedan realizar el trámite de regularización. Destacó que se destinarán 2.500.000 pesos anuales, que provienen de la recaudación de infracciones por el uso indebido del agua.
Asimismo, evaluó el jerarca que desde la cartera se debe seguir trabajando para ampliar las inscripciones y estimular a la población a realizarlas, a fin de conocer con certeza la disponibilidad, el uso y la administración eficiente del recurso, en tanto consideró que el plan de alcance nacional será de gran utilidad, sobre todo, para realizar una distribución equitativa entre los productores registrados en situaciones de déficit hídrico.

Ocurre que cuando se suceden fenómenos como el Niño y la Niña, con excesos hídricos y sequías alternadas, el manejo del agua adquiere una significación cada vez mayor debido a fenómenos que presentan escenarios muy agudos, y es pertinente que la posibilidad de que los pequeños productores cuenten con obras alternativas no sea limitado o enlentecido por cuestiones burocráticas que no solo no resuelven el problema, sino que lo agudizan, por cumplir con determinadas formalidades que muchas veces no tienen en cuenta lo práctico, el día a día de la producción en situaciones las más de las veces comprometidas por un sin fin de factores inherentes a recursos limitados.

Por lo demás, en épocas de sequía, y en coordinación con las respectivas intendencias, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca implementa medidas de pastoreo habilitado en rutas con permiso expedido por zonales del MGAP, a la vez que se ofrecen créditos con República Microfinanzas con tasas subsidiadas y plazos extendidos, con pagos diferidos en su inicio tasa en dólares es 2%, para el productor, en tanto el resto es subsidiado por el MGAP.

Asimismo, se incluyen convenios del MGAP con las intendencias, con destino de fondos a las intendencias para que tengan recursos de apoyo al sector, de forma de que los pequeños productores puedan proveer sombra, bebederos, profundización de tajamar y agua para el consumo animal, limpieza y mantenimiento de tajamares cuyas condiciones afecten la unidad productiva dirigido a productores familiares, y apoyo para el abastecimiento de agua para consumo humano y animal.

Otras medidas de apoyo incluyen prórroga de vencimientos del BPS para explotaciones agropecuarias, medidas paliativas en pago de rentas por el INC (Instituto Nacional de Colonización) y disponibilidad de líneas de crédito más ventajosas para los productores colonos.

Paralelamente, UTE redujo un 15% el costo de la energía eléctrica a quienes riegan, entre otros beneficios que asimismo incluyen diferir y/o distribuir en cuotas el pago de facturas, en tanto intendencias han pospuesto el pago de contribución inmobiliaria rural.

Es decir, no estamos ante la gran respuesta para una problemática para la que no hay solución definitiva ni nada que se parezca, porque estos escenarios de déficits y excesos seguirán manifestándose, y de lo que se trata es de que además de medidas paliativas cuando ya no hay remedio, se cuente con programas para facilitar el acceso a reservas de agua sin mayores trabas burocráticas, además de apoyo en créditos más accesibles para que las pequeñas economías agropecuarias tengan menos desasosiego cuando se les pone el viento del lado de la puerta.