“Hemovacuna inmuniza al ganado para prevenir la tristeza parasitaria”, dijo Parodi

“Para prevenir eficientemente la tristeza parasitaria, es necesario proveer a nuestros rodeos de inmunidad para generar estabilidad enzoótica, esto lo podremos lograr inmunizando los animales utilizando hemovacuna”, dijo en el marco de su exposición en las 51.ª Jornadas Uruguayas de Buiatría, el doctor Pablo Parodi, investigador adjunto, de la Plataforma de Investigación en Salud Animal del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en Tacuarembó.
El profesional sostuvo que la babesiosis y anaplasmosis bovina “son enfermedades parasitarias transmitidas por vectores responsables de ocasionar importantes problemas sanitarios y económicos para la producción ganadera del Uruguay. Tienen alta demanda de diagnóstico, siendo las enfermedades parasitarias más reportadas a nivel nacional. Debido a la inestabilidad enzoótica y propagación de los vectores, los brotes de tristeza parasitaria bovina se presentan frecuentemente”.
Agregó que el manejo de información epidemiológica actualizada de estas enfermedades “tiene amplia utilidad práctica para actuar rápidamente ante un brote. Aun así, esta información no es suficiente para evitar estas enfermedades”.
En su disertación, indicó que la tristeza parasitaria bovina “es un complejo de enfermedades que causa importantes pérdidas económicas en la ganadería del Uruguay. Este complejo está compuesto por dos enfermedades, una es la babesiosis, causada por dos protozoarios, Babesia bovis y Babesia bigemina, transmitidas por Rhipicephalus. microplus, y la otra enfermedad, anaplasmosis cuyo agente es una rickettsia, Anaplasma marginale, que puede ser transmitida por R. microplus, dípteros hematófagos, fómites contaminados con sangre infectada, entre otros”. Precisó que estos hemoparásitos “invaden los eritrocitos causando su destrucción, provocando anemia y desórdenes vasculares que conllevan a la muerte del animal. Debido a la inestabilidad enzoótica que presentan los rodeos de nuestro país, los brotes de babesiosis y anaplasmosis son muy frecuentes, con alta demanda diagnóstica, siendo las enfermedades parasitarias en bovinos más reportadas a nivel nacional”.

Sostuvo que “son enfermedades de gran letalidad que afectan principalmente a animales adultos, siendo más leves en categorías jóvenes. Pueden presentarse durante todo el año, pero aumentan durante el otoño donde hay incremento de sus vectores. Si bien la prevención de estas enfermedades puede estar dada por el control de los vectores, en muchas oportunidades esto no es posible de lograr. En Uruguay se cuenta con elaboración y comercialización de hemovacunas (refrigerada y congelada), una herramienta de alta efectividad para inducir respuesta inmune contra los tres agentes de la tristeza parasitaria bovina”.
Estas vacunas preferentemente “se deben aplicar a terneros y terneras entre 3 a 10 meses, generando protección de por vida. Es por lo que el uso de hemovacunas es buena herramienta para ser utilizada en un plan de prevención de estas enfermedades”.
En su alocución, Pablo Parodi manifestó que en Uruguay, la tristeza parasitaria bovina “ha sido largamente estudiada, en particular por el Dr. Rubino, quien fue un pionero en realizar estudios relacionados con la garrapata R. microplus, tristeza parasitaria bovina y premunición, desencadenando una serie de estudios que se continúan hasta la fecha”.
En la actualidad, este complejo se mantiene con alta demanda de diagnóstico, “siendo las enfermedades parasitarias en bovinos más reportadas en la base de datos de la Unidad de Registros de Diagnósticos del Dilave.

Tratamientos

En los animales clínicamente enfermos “rápidamente se debe instaurar tratamientos químicos para cortar la replicación de los hemoparásitos. Si bien es muy importante confirmar qué agente parasitario está provocando el brote para dirigir correctamente el tratamiento, mientras no se disponga de esta información, la droga de elección será el Imidocarb, debido a que tiene acción contra todos los agentes de la tristeza parasitaria”. Debido a que el Imidocarb en Uruguay tiene 215 días de espera, “la administración en animales de invernada o en lactación debe ser realizada con precaución. En estos casos los principios activos de elección son diaminaceno aceturato (3,5 mg/kg PV, vía IM) en combinación con oxitetraciclina (20 mg/kg PV, vía IM). De contar con el diagnóstico del agente, se podrá elegir el principio activo a utilizar”.
Parodi entiende que el tratamiento “puede ser complementado con una terapia de apoyo, utilizando antipiréticos y antiinflamatorios, ayudando a la recuperación del animal, actuando sobre su bienestar”.

Ocurrencia geográfica

La babesiosis bovina es una enfermedad de alta prevalencia y está ampliamente distribuida en todo el mundo, principalmente en la región tropical y subtropical, respetando los limites geográficas en el cual haya la presencia de su vector.
Uruguay no es ajeno a las condiciones epidemiológicas favorables para la presentación de los brotes de babesiosis bovino, por ende, en zonas endémicas de R. microplus (Artigas, Salto, Paysandú, Río Negro, Tacuarembó, Rivera, Rocha, Lavalleja, Maldonado, Treinta y Tres, Cerro Largo), “la prevalencia es alta”, precisó. Mientras que en zona libre de garrapata (Durazno, Soriano, Colonia, Flores, Florida, San José, Canelones, Montevideo) “la prevalencia es nula o baja”.
Análisis retrospectivos de la tristeza parasitaria bovina (1977 al 2023) realizados por la Unidad de Registros de Diagnóstico del Dilave, establecen 3 áreas geográficas del Uruguay según la prevalencia de brotes de TPB diagnosticados. Estas zonas son denominadas: 1) área norte, hiperendémica (8,7%); 2) área Este, endémica (5,9%); 3) área suroeste, esporádico (0,4%). Durante el periodo en mención (1977 al 2023) los laboratorios regionales de la Dilave diagnosticaron 1137 brotes de TBP, siendo los de babesiosis bovina ligeramente superior respecto a los de anaplasma”.

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