Este jueves y viernes pasados, la sede Paysandú de la Universidad Tecnológica (UTEC) llevó adelante un taller sobre videojuegos y ciberseguridad destinado para mujeres estudiantes, especialmente de bachillerato, con la intención de impulsar la carrera de Tecnólogo en Informática entre el público femenino.
Ana Iruleguy, analista de sistemas y coordinadora de esa opción en la UTEC, mencionó que desde 2022 se han propuesto desarrollar un proyecto llamado TechLab, cuya finalidad es “sensibilizar a que las mujeres puedan estudiar tecnología”.
“En 2023 hicimos algunas replicaciones y en este 2024 tenemos dos iniciativas bien interesantes”, aclaró. Una de ellas, “es esta jornada de videojuegos y ciberseguridad sólo para chicas de entre 15 y 20 años, que tengan ganas de saber que son capaces de participar en equipos donde la tecnología es preponderante”, dijo Iruleguy a EL TELEGRAFO.
La docente recordó que, desde en el inicio de la carrera en 2009, apenas superó el 10% de matrícula femenina. “Nosotros queremos revertir eso en este tipo de jornadas, de talleres, donde el espacio es de maker, de aprender haciendo. Les hablamos muy poco para no aburrirlas; trabajamos para que se empoderen, para que sientan que son capaces de elegir profesionalmente esta salida y no tener esos sesgos de género”, ahondó.
En esta oportunidad, llegaron hasta la UTEC para brindar las charlas dos argentinas, Julieta Lombardelli y Cintia Liva, coordinadoras de Sheroes in Games, un proyecto internacional en el que a través de los videojuegos y con distintas temáticas –la ciberseguridad, en el caso de este taller– las mujeres se “sensibilizan” sobre la posibilidad de trabajar, estudiar y capacitarse en estas áreas.
Para esta actividad de dos días en la sede sanducera de la Universidad Tecnológica, ubicada por avenida Salto, se convocaron 30 chicas que participaron en “una modalidad de trabajo compartido”, en grupos pequeños, de dos o tres personas por mesa, de modo que “accionen” e interactúen entre ellas.
“La idea era que produjeran y que luego vieran qué hicieron. Y que se vayan contentas de lo que lo lograron, porque hoy la tecnología es muy fácil de aprender, los manuales son muy sencillos y uno a veces lo que tiene son prejuicios. Entonces hay que vencer estos prejuicios. La idea es que más mujeres elijan el Tecnólogo en Informática, pensando como carrera para graduarse”, remarcó Iruleguy.
Las participantes recibieron un programa para generar videojuegos y un tutorial “muy rápido”, y debieron elegir en qué temática de ciberseguridad se querían basar. Una vez realizado esto, llevaron adelante el producto final con ese programa de videojuegos y con esa temática. “Se sensibilizó también sobre ciberseguridad porque los jóvenes están muy proclives a este tipo de cosas. También está muy bueno que ellos sean respetuosos de cómo manejar lo que publican en las redes sociales y demás”.
La coordinadora de la carrera en la UTEC aseveró que, para estas iniciativas, apuntan a estudiantes de bachillerato, que “van a elegir en muy poco tiempo” qué opción seguir en el futuro.
“Paysandú hoy tiene un montón de ofertas educativas válidas que implican que los chicos no tienen que descentralizarse, no se tienen que desarraigar”, dijo en referencia al cada vez más amplio panorama universitario sanducero. Incluso, “hoy podemos estudiar acá y luego trabajar para el mundo, porque tanto el tecnólogo como el resto de las ofertas, tiene mucha gente que puede trabajar a distancia. Pero sobre todo el área informática, la telemática, que pueden disponer estar en tu casa y trabajar para el mundo; es algo que se viene con mucha firmeza”, añadió.
Iruleguy subrayó que la carrera de Tecnólogo en Informática, que tiene una duración de tres años y se divide en semestres –termina con un proyecto final–, cuenta con “muy buena salida laboral” y que su “marca” en el mundo del trabajo ya es algo “conocido”. “Es una cosa que quedó implantada y los vienen a buscar. Nos piden tecnólogos para trabajar. Entonces eso es un camino ya hecho y es muy valeroso”, dijo.
Un ejemplo de esos trabajos finales, es el simulador para manejo en estado de ebriedad que se desarrolló en conjunto con la Dirección de Tránsito. “El año pasado salió la primera versión y ahora le estamos haciendo arreglos”, señaló Iruleguy. “Lo queremos gamificar para que la persona que se sienta y lo pruebe tenga distintos niveles de dificultad, y los vaya pasando en la medida de que mejore sus reflejos. Es una forma de concientizar también a la población”, insistió.

