Escribe Ernesto Kreimerman ¡Qué difícil se ha vuelto predecir el futuro!

La inesperada candidatura de Kamala Harris presupone un cambio importante en la mirada de los analistas y los perspectivistas. Si, Biden y Harris son dos demócratas encumbrados, que gustan de actuar con cierto aire de predictibilidad, pero puestos a observar el significado de esta hora como relevos de liderazgos gubernamentales, se acaba de introducir un correctivo de rigor que modifica la percepción acerca de quién sentirá más severamente el cambio del candidato demócrata. Más allá de toda duda que podría generar el estado de salud del presidente Biden, no hay que olvidar que el conocimiento entre Putin y Biden data de varias décadas. En junio de 2021, tuvieron lugar los encuentros más significativos entre ambos dirigentes, que en aquella ocasión destacaron, como antecedente útil, reuniones anteriores.

En esas horas de reuniones, hubo un diálogo directo entre Putin y Biden, de algo así como dos horas, que sirvieron para agilitar algunas cuestiones que dado el conocimiento previo se facilitaron.

En la mañana, la campaña de Harris publicó un video que mostró una llamada telefónica de Obama, que había tenido lugar el miércoles, en la que le confiaron a Harris el tan esperado respaldo. La demora tuvo su recompensa, dejando al final de ésta el sabor dulce de la buena noticia y el anhelo de los millones de ciudadanos que ven en los demócratas la esperanza del confort, devolviendo el increíble sentimiento de que nada malo vendrá después. Para señal, una sola muestra: la publicación del video de los Obama a las 5:01 a.m. en X tenía más de 50 millones de visitas a las 2 p.m.

El momento llegaba cargado de un gran simbolismo político, de una carga emocional también necesaria para la constitución de un momento histórico: el primer presidente negro, que acabó sus dos períodos de gobierno con máximos reconocimientos y gran prestigio, ofrecía, humildemente, su apoyo a una hija de inmigrantes jamaiquinos e indios, para que bajo su liderazgo, comience a tallar su obra y su legado. La producción de este video de la llamada, además de la calidad técnica de la realización, revela una conceptualización sofisticada y efectiva.

El video asciende a la categoría testimonial cuando transforma a Barak y a Kamala en dos personas en un momento de felicidad serena, parsimoniosa. Por un momento Barak y Kamala son dos personas emocionadas, donde también se incluye a Michelle. “Los Obama llaman a Kamala” reza un sobreimpreso, y emerge la voz de Michelle Obama, con la solemnidad que requiere un momento así, y sin perder sensibilidad: “No puedo tener esta llamada telefónica sin decirle a mi chica Kamala, estoy orgullosa de ti. Esto va a ser histórico”. Según la prensa política, el diálogo siguió así: “Llamamos para decir: Michelle y yo no podríamos estar más orgullosos de respaldarte y de hacer todo lo posible para que superes estas elecciones y llegues a la Oficina Oval”.

El audio del video tomó, con equipamiento adecuado, las voces reales de Michelle y de Kamala. Y Harris responde: “Michelle, Barack, esto significa mucho para mí”.
La dimensión humana, la deferencia en el intercambio, la cercanía y la pertenencia solidaria entre quienes se conmueven frente a las mismas aspiraciones sociales, económicas y políticas, marcan una radical diferencia entre las características de identidad, de perfiles ideológicos.

El debate es otra cosa

Pero el debate es áspero. Es otra cosa. Trump la “recibió” como una vagabunda y luego, “se le soltó la cadena”: “la vicepresidenta más incompetente, impopular y de extrema izquierda en la historia de los Estados Unidos”, a quien, ya de paso, culpó de varios males, entre otros, por el crecimiento de detenciones de migrantes en la frontera sur.
Y siguió: “ella era una vagabunda hace tan sólo tres semanas. Era una vagabunda, una vicepresidenta fracasada”. Inmediatamente, con el mismo desdén pero ésta vez con sentido imperativo, ordena votar. Pero no sólo votar, “voten temprano, voto en ausencia y vota el día de las elecciones. No me importa cómo, pero hay que salir a votar”. Cerró con un mensaje increíble: dentro de cuatro años, “lo tendremos arreglado tan bien que no van a tener que votar”.

Hasta ahora, nunca se había referido a Harris. Pero ahora que Biden renunció y que Kamala ha sido celebrada como el relevo, ha comenzado a descargar sobre ella toda una batería de insultos y descalificaciones, en cuanta ocasión se le presenta.

Quien está trabajando a pleno estos días, es James Singer, portavoz de la campaña de Harris, quien ha desmentido falsedades que desde la campaña de Trump han lanzado.
Ha debido desmentir y con dureza: “Estados Unidos puede hacerlo mejor que los delirios amargos, extraños y retrógrados del criminal Donald Trump”.
En la contraofensiva, atacó que a Harris aún no la votó la convención, y que se estaba frente a un golpe de cúpula, similar a un golpe de estado.

Mientras, Trump ya no luce la oreja cubierta con gasa. Es que sorprendentemente ya cicatrizó, tanto que se permitió ironizar: “me he recuperado bien”. A muchos, la herida y el atentado ha generado dudas acerca de su verosimilitud. Entre otros, a los del FBI.

En otro de los ataques personales, Trump se permitió cuestionar a Harris por no concurrir al Congreso a escuchar a Bibi Netanyahu. Deslizó un “a ella no le gustan los judíos”, sin mencionar que el esposo de Harris es, precisamente, judío, Doug Emhoff.

En todos los cierres de discurso del candidato Trump sucede la misma cosa, repite la mayor mentira de la que ha sido autor. Que la última elección “se la robaron” pero esta no vez no podrán: “no vamos a permitir que manipulen las elecciones presidenciales de 2024”.

Empezó la cuenta regresiva

Ya quedan menos de 100 días para las elecciones. Comenzó una aceleración de las tensiones propias del clima electoral.
Es un final abierto; una batalla electoral y política muy dura. No da igual ni es indiferente quien gane esta elección. Y Harris no va a quedarse callada, pero tampoco estará disponible para cualquier provocación.

Se juega la institucionalidad democrática. ¡Nada menos! ¡Estadounidenses, a las cuestiones! ¡Antes de que hoy sea ayer!