Frío, escaso movimiento y muchas papeletas

Cuando la temperatura muestra su rigor, no se habla de otra cosa. Cuando hace frío, quizá, más aún. Tal el caso de estos días en el que cayeron las elecciones internas. Un ambiente gélido que, probablemente también, incidió en la dinámica de la votación en nuestra ciudad y el departamento.
En el liceo N.° 5, la “normalidad” con que transcurrió la jornada electoral, a decir de la presidenta de uno de los cuatro circuitos del lugar, estuvo signada por el tipo de público que allí se convocaba: los votantes mayores de 60 años. Y por el moderado ir y venir del público pero que, en la mañana, estuvo “más movido” desde las 9.
En horario vespertino, esta institución educativa ubicada en Silván Fernández entre 18 de Julio y Florida recibió más sufragantes hacia las 14. Muchos de los que allí llegaban, aparecían acompañados por hijos o por nietos. Dos de los circuitos se encontraban en el ingreso al liceo y los otros dos, hacia el fondo luego de atravesar el pasillo. A media tarde, había votado alrededor de un cuarto de los habilitados.
En contraste, la oficina de Catastro –en calle Montevideo y Florida– concentró especialmente a los votantes más nuevos y jóvenes, aunque había varios que no lo eran y representaban a traslados de credencial, según explicó el presidente del circuito. A las 9.30 habían votado solo 14 ciudadanos.
El primero de ellos, llegó antes que abrieran la votación. Resultó ser más una excepción que una tendencia. “Hay más delegados que votantes”, bromeaban. A las 15, los sufragios sumaban poco más de 100 en un circuito con más de 400 habilitados.

Esperanza y Porvenir

En el interior departamental se notó más el impacto del frío. En Esperanza la helada dejó un manto blanco alrededor de las viviendas y otros edificios. En el salón comunal de Mevir de este pueblo, en el que se desplegó uno de los circuitos, el calor lo ponían unas estufas eléctricas y el espacio un tanto reducido, al punto de que el “cuarto oscuro” había sido montado sobre un costado de la mano de una mampara de cartón con el sello de la Corte Electoral.
Un hombre de mediana edad, vestido con bombacha de campo y boina colorada, representaba uno de los sufragantes en las primeras horas de la mañana. Era el cuarto en hacerlo, y de los que se animó a salir con el intenso frío de ese momento.
El panorama unos metros hacia delante, en la escuela de Esperanza, se mostraba similar. Mansedumbre matutina en los dos circuitos de este sitio. “Muy tranquila la mañana. Acá van votando tres y ellos (por el otro circuito), ocho”, comentó uno de los delegados.
El salón de entrada de la escuela, decorado con banderines de distintos colores que cruzaban la habitación, con las típicas carteleras y pizarrones, parecía engalanado para la ocasión, más allá de la baja afluencia de ciudadanos habilitados para votar. La calma también rodeó al pueblo Porvenir, en sus calles y en los circuitos dispuestos para estas elecciones internas: en el elegante edificio del Municipio, en el Centro Cultural y en la escuela pública.
Al circuito del Municipio, con más de 300 votantes habilitados, se ingresaba por el patio del aljibe y se accedía a un salón con paredes pintadas de morado, con un techo amarillo, pisos de madera, un retrato de Artigas detrás de la mesa y una pileta con su respectiva canilla. Un espacio de una casa antigua, claramente. Una vez más, los delegados hablaron de una jornada cívica vivida con mucha tranquilidad.
Al mismo tiempo, en la escuela de Porvenir, un edificio más moderno, la Corte Electoral, ubicó cuatro circuitos distribuidos en cuatro salones diferentes. Una de las características de esta elección ha sido la cantidad de listas que presentaron los diferentes partidos. Algo que se hizo notar a la hora de colocarlas en el cuarto oscuro. “Muchas listas y poco espacio”, dijo un delegado. “Y pocos votantes”, remató.