Inauguró Covilan 50, tras 54 meses de obra, en terreno de la antigua Paylana

Luego de 54 meses de obra, Covilan 50 inauguró su medio centenar de viviendas construidas en altura por el sistema de ayuda mutua con la coordinación del Instituto de Asistencia Técnica Centro Cooperativista Uruguayo (IAT-CCU) en el terreno de la antigua Paylana, donde en forma simultánea construyen otras cooperativas bajo una similar modalidad.
Al acto asistieron autoridades departamentales, encabezadas por el intendente Nicolás Olivera, el presidente de la Agencia Nacional de Vivienda (ANV), Klaus Mill von Metzen, directivos de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam), a cuya federación se encuentra afiliado el recientemente inaugurado complejo, el presidente de la Junta Departamental, Alejandro Colacce, el exintendente Guillermo Caraballo y cooperativistas que habitan o construyen en los terrenos linderos.
En la parte oratoria, Mill trajo los saludos del ministro de Vivienda, Raúl Lozano, y una placa recordatoria que destaca el momento de la
inauguración. “Sabemos que han transitado por distintas complejidades, pero se han podido solucionar hasta llegar a estas viviendas” y recordó a las familias que “ahora comienza una nueva etapa”.
Colacce recordó su etapa personal proveniente del sistema cooperativo, donde “entiende las horas dejadas aquí por la familia que va forjando el valor que tiene cada vivienda. Porque la tarea del cooperativista comienza hoy como vecinos con la convivencia”.

El proyecto

Integrantes de la comisión directiva resumieron la labor que comenzó el 14 de marzo de 2017 con la conformación de la cooperativa y la ayuda de los dirigentes de Fucvam, Haroldo Mascazini y Luis Rodríguez. Destacaron el proyecto de resignificación del espacio urbano, donde funcionó Paylana y que se lanzó en la administración anterior. En los primeros tiempos del proyecto, “no solo se resolvió el suelo sino los servicios para concretar la edificación de esta magnitud. El 13 de enero de 2020 dábamos inicio a la obra y apenas dos meses depués, la pandemia azotó a este grupo pero no fue impedimento para que nos organizáramos y de tal manera, pudiéramos seguir un poco más lento pero sin pausa”, señalaron.
Definieron que Covilan 50 se transformó “en la primera experiencia que tiene Fucvam en Paysandú de constrrucción en altura. Eso hizo que se tornara bastante compleja y que los desafíos fueran mayores. Esta cooperativa no contó con el subsidio en altura, por lo que las grúas que logran ver en las cooperativas vecinas no estuvo presente en esta obra. Nuestra grúa fue la fuerza de nuestros brazos y piernas”.
En tal sentido, señalaron “el movimiento en el padrón de socios que, por diferentes motivos, abandonaron la embarcación. Pasaron 54 meses desde aquel inicio y el 27 de junio, esta cooperativa daba la finalización de obra”, hasta la inauguración en la víspera.
Como es tradicional en Fucvam, partió una llama votiva desde la última cooperativa inaugurada –en este caso Covisepi– que ahora quedará en manos de Covilan 50, como “símbolo de la llama cooperativa”, destacó Marcelo Branca, secretario general de la mesa departamental. Rodríguez, integrante de la dirección nacional, resaltó que el espacio “se transformó en un lugar vacío con el cierre de la fábrica y hoy se resignifica con la construcción de viviendas”.

Desafíos

Por parte del IAT, el presidente del CCU, Ismael Castellanos, puntualizó que las obras de construcción en altura “son un gran desafío, desde el punto de vista técnico, encarado con mano de obra de los cooperativistas. Se demuestra que es una tipología que, con su esfuerzo, se pueden insertar estos proyectos en áreas centrales y en proyectos conjuntos con otras modalidades o emprendimientos. Desde el CCU impulsamos otros proyectos en altura en San José o en Florida y estamos especialmente orgullosos de la obra que se ha realizado con Covilan 50”.
El intendente Nicolás Olivera definió que la jornada puede resumirse con “el coraje, el sacrificio y el orgullo”, para “ser los pioneros en la construcción en altura”. Además de “la resiliencia porque en este departamento veía acá a una de sus principales fuentes de empleo y cómo los sanduceros, ante algunas situaciones de desventaja, logramos pararnos y andar”, señaló.
Olivera destacó la gestión de la administración y de la Junta Departamental “con todos los partidos políticos de acuerdo, para hacer de este espacio una nueva centralidad. Estos proyectos siguen, sin importar quién esté y eso también está en el coraje”.
Al hacer uso de la palabra, el exintendente Caraballo recordó que “cuando no se sabía qué destino iba a tener este predio y estaba cerrado, le planteamos al gobierno nacional la posibilidad de construir un enclave de viviendas. Nos vendieron este predio por U$S 1,5 millones. Es nada. Hicimos un esquema financiero y se pagaba con el dinero que el Ministerio le pagaba a las cooperativas de vivienda, con lo cual la Intendencia sin plata pudo hacer una cosa como esta”.