La renovación de los liderazgos

“No se juega con la cédula” es una frase que en el medio futbolero aplica sobre todo a jugadores que a pesar del transcurso de los años siguen dando lo suyo y “desnivelando”, y en menor medida también a figuras que deslumbran prematuramente y se hacen un lugar en la oncena titular. En la vida política, aunque hay algunas referencias en la Constitución de la República sobre las edades mínimas con las que se puede acceder a determinados escalones, la realidad indica que el margen de los 35 años mínimos para ser presidente, no ha impedido a nadie, al menos en los últimos años. El debate sobre la edad máxima estuvo más presente en las pasadas elecciones de nuestro país, cuando Julio María Sanguinetti tomó la posta en el Partido Colorado y aunque estuvo al frente de los sondeos, terminó perdiendo la candidatura en ese momento frente a Ernesto Talvi. Ahora estamos presenciando el renacer de esa discusión a raíz de la carrera presidencial en los Estados Unidos, que tiene a dos viejos contendientes, por un lado Joe Biden, que procura renovar su arrendamiento en la Casa Blanca, encabezando la opción demócrata, y por el otro costado corre un exinquilino, Donald Trump, que intenta volver a tomar decisiones.
Y pese a toda la controversia que rodea a Trump, en relación a varios asuntos, como el vínculo con una actriz de la industria pornográfica, y su papel en el intento de asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, la polémica que dejó el reciente debate tempranero que ambos protagonizaron fue sobre la edad y las condiciones de salud de Joe Biden. Un artículo de la agencia EFE en la página de RTVE, que refiere a varias fuentes demócratas citadas por medios estadounidenses señala que se habla ya “de ‘pánico’ por la actuación titubeante del presidente estadounidense, Joe Biden, en el debate de este jueves con Donald Trump, que pone una gran presión sobre la campaña demócrata antes de la convención del partido. ‘La reacción universal es cercana al pánico’, ‘hay un profundo, amplio y muy agresivo pánico’, han indicado, respectivamente, los analistas políticos Joy Reid y John King, en base a fuentes dentro del Partido Demócrata”. Agrega la agencia española que “fuentes demócratas consultadas por EFE expresaron similar preocupación por la imagen dada por Biden en el debate y consideraron que sería un error ‘hacer la vista gorda y negar la realidad’. En opinión de esa fuente, Biden ha proyectado una imagen de falta de preparación, dejando entrever el peso de los años y mostrando dificultades para comunicar a los votantes los avances que ha vivido el país en los últimos años”. Del mismo modo, el periodista y biógrafo de Biden, Evan Osnos, afirmó que se vio a “una persona disminuida”, aunque ha recordado que “la narrativa de Biden siempre ha sido si me golpean, me levanto”.
Joe Biden tiene hoy 81 años. Trump, que ha hecho alarde a lo largo de sus años de su poco apego a la actividad física, tiene 78. El contraste es muy grande respecto a quien ocupó antes que ellos la presidencia, Barack Obama, quien hoy en día tiene 61 años y que al asumir la presidencia lo hizo con 46 años. Esa es la edad que tiene hoy, por ejemplo el presidente Francés, Emmanuel Macron –quien también protagonizó otra polémica, pero por la edad de su esposa, Brigitte, de 71 años, aunque claramente es una discusión distinta–.
En todo caso no es un tema de cédula. En nuestra región tenemos extremos como un joven presidente chileno, Gabriel Boric, de 38 años, y en el otro extremo Luiz Inacio Lula da Silva, en Brasil, con 78, la misma de Trump.
Por supuesto que no podemos evitar mirar los datos que han dejado las recientes elecciones internas en nuestro país, presidido por una figura muy joven al asumir, Luis Lacalle Pou tiene hoy 50 años, pero con una vasta trayectoria, ya había sido electo varias veces en el parlamento y había corrido una carrera presidencial anteriormente cuando Tabaré Vázquez le colocó la banda presidencial. Además lo hizo encabezando un aparato político muy consolidado y como integrante de una familia de las tradicionales del panorama político nacional. Entre los contendientes definidos por los principales partidos en la disputa, el candidato del Partido Nacional, Álvaro Delgado, tiene 55 años, Yamandú Orsi del Frente Amplio tiene 57 y los extremos están en Andrés Ojeda, el más joven, con 40 años por el Partido Colorado y Guido Manini Ríos, de Cabildo Abierto, 65 años.
En todo caso, que la opción más solvente para el Partido Demócrata haya sido postular —y exponer— a Biden, que a lo largo de su primer mandato había dado varias señales de que el peso de los años se le estaba notando demasiado, habla de lo difícil que es construir una nueva candidatura, promover una figura nueva y convencer de que puede tomar las riendas de país. Acaso las mayores excepciones sean la de Javier Milei (53 años) en Argentina, que nació a la vida política con un discurso que atacaba duramente a las estructuras políticas de su país —y decía querer explotar el Banco Central—, y del mencionado Boric, en Chile, que emergió tras las masivas protestas que se produjeron en el país, como líder del movimiento estudiantil.
En cualquier caso, hay mucho para analizar en este tema y a la vista de las recientes elecciones internas. Está el dato de que la cantidad de hojas de votación presentadas en algunos partidos ha sido récord, al igual que la cantidad de partidos. Justamente, una de las causas de la fragmentación es la dificultad para hacerse espacio dentro de una estructura que obliga a “largarse con lista propia”, y aunque esto no necesariamente tiene relación directa con la juventud, es un factor que no podemos dejar de considerar.