Presentaron en Guichón y Paysandú el proyecto que rescata la memoria de las carboneras en los Montes del Queguay

Durante dos jornadas, cumplidas en el Auditorio Municipal de Guichón y en el Aula Magna del Centro Universitario de Paysandú, se presentaron los avances del proyecto “Memorias de las carboneras en los Montes del Queguay”, un trabajo desarrollado en conjunto por el Área Protegida Montes del Queguay del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sinap) del Ministerio de Ambiente; el Centro Universitario (Cenur) Litoral Norte de la Universidad de la República (UdelaR), y la Universidad de la Sorbona, con el apoyo del Club Queguay Canoas de Guichón. El proyecto tiene como objetivo rescatar las historias de quienes, hace ya varias décadas, vivieron y trabajaron en la producción de carbón en los Montes del Queguay, conformando lo que los investigadores definen como “sociedad carbonera montaraz”. Una sociedad que –según surge de la investigación– fue mucho más diversa de lo que se podría suponer, incluyendo a mujeres, niños, extranjeros y una amplia variedad de oficios.

Según se aclaró, los datos presentados en estas jornadas son preliminares, y no se trató del cierre del proyecto, que continúa en marcha. Ambas jornadas fueron abiertas a todo público, y entre sus objetivos estaba el de generar un intercambio con quienes asistieran. La propuesta despertó interés, y sobre el final surgieron entre el público presente nuevos testimonios y datos, que enriquecen el trabajo de los investigadores. En el caso de Guichón, estuvieron presentes entre el público niños y jóvenes, de UTU y del Centro Juvenil Butiá. En las dos jornadas, el público pudo apreciar además la exposición itinerante “Micromuseo del Carbón”, donde se apreciaban desde fotografías hasta piezas artesanales creadas con objetos encontrados en el monte, vinculados a los carboneros y su oficio.

Avances y Resultados

La primera intervención estuvo a cargo de Elías Brum y Federico Berrade, director y guardaparques, respectivamente, del Área Protegida Montes del Queguay. En su exposición mostraron la superficie del área, utilizando mapas para ilustrar su extensión y sus límites. Luego hablaron sobre el plan de manejo que se viene implementando, y señalaron cómo esta investigación resulta oportuna para cumplir con algunos de los objetivos de ese plan. Por ejemplo, conocer la historia de ese macizo boscoso, tanto a nivel de los árboles y el estado del monte, como de las dinámicas sociales vinculadas al área.
El geógrafo Pierre Gautreau, de la Universidad de la Sorbona, detalló la metodología que se ha venido utilizando en la investigación, haciendo énfasis en las fuentes empleadas, y compartió algunos de los resultados obtenidos. Entre otros aspectos, se centró en la reconstrucción del proceso de elaboración del carbón, ilustrando este segmento con xilografías creadas por la artista Mónica de León. También presentó una cronología de las carboneras, desde las más antiguas (de entre 1910 y 1920), a las que funcionaron en la llamada “Fiebre del carbón” (1940-1945), hasta las de los años 1950 a 1970. También mostró mapas que ubicaban estas carboneras en ambas márgenes del Queguay, diferenciándolas por épocas e intentando delimitar el área de acción de cada una en el monte. Otro de los resultados abordados fue el impacto de la tala en el monte actual, que se deduce a partir de la estructura tallar o fustal de los árboles. Para esta parte de la investigación también se compararon fotos aéreas tomadas en 1966 –las primeras fotos aéreas en la historia del país– con otras actuales.

La Sociedad Carbonera Montaraz

La historiadora Adriana Dávila, del Cenur Litoral Norte, centró su presentación en reconstruir ciertas características de la “sociedad carbonera montaraz”, a la que definió como el conjunto de hombres, mujeres y niños que se instalaban en las inmediaciones de las carboneras para desempeñar diversas actividades, tanto en la cadena productiva del carbón como en el suministro de servicios demandados por esta producción. Su investigación pone el acento en actores tradicionalmente invisibilizados por la historiografía (mujeres, niños, familias), y también invisibilizados en lo que tiene que ver con el monte, “pensado generalmente como un espacio masculino”, según dijo. La investigación, realizada a partir de entrevistas orales y documentos diversos, permite deducir la presencia de familias y de inmigrantes; trabajos familiares en todas las tareas de la cadena productiva del carbón, que se compartían entre hombres y mujeres; presencia de huertas y producción para el autoconsumo, y la demanda de un conjunto de servicios –escuelas, por ejemplo– que muestra que había niños.
El sociólogo Lorenzo Langbehn, invitado especial desde Argentina, presentó la ponencia titulada “El lado oscuro del asado”, en la cual describió el proceso de producción actual de carbón vegetal en Santiago del Estero. En su alocución, detalló el proceso desde la tala hasta la distribución, abordando también las unidades productivas vinculadas al carbón y las características del trabajo, incluyendo los riesgos para la salud y las medidas de seguridad. Hoy en día, explicó, el proceso es diferente al de antes, ya que se utilizan hornos de ladrillos. Quienes trabajan con el carbón son pequeños productores, que suelen complementar esa actividad con otras, rurales y no rurales. Subrayó que el carbón actualmente producido se utiliza casi en su totalidad en el ámbito gastronómico.
Entre una y otra intervención, se escucharon algunas canciones referidas al carbón y los carboneros, interpretadas en vivo por César Fontura, Jorge Rivero y Eduardo Lemes. Los músicos también abordaron la presencia de esta temática en la música popular uruguaya y de otros países, y estrenaron dos temas originales: “A Tulio de los Santos”, de Miguel Palomeque y Fontoura, y “Carbonero del Queguay”, de Lemes.