En la víspera se realizó el velatorio de Juan Izquierdo, en el salón de cristal Dante Iocco, la sede del Club Nacional de Football, ante una multitud que se hizo presente para despedir los restos del exjugador del elenco tricolor, que pereció a causa de una arritmia cardíaca este martes en el Hospital Israelita Albert Einstein, de San Pablo.
La jornada, que estuvo cargada de tristeza, contó con la presencia de muchos protagonistas del ambiente del deporte que acompañaron a la familia de Izquierdo en tan difícil momento. A los planteles de diferentes equipos, dirigentes y allegados, también se sumaron los jugadores de San Pablo Jonathan Calleri, Wellington Rato, Lucas Moura, Rafinha, el uruguayo Michel Araújo y el vicepresidente del club, Harry Massis, que pese a haber competido de manera oficial el miércoles por la noche viajaron exclusivamente para poder decir presente. El capitán del club paulista, Rafinha, manifestó que “sentimos que debíamos estar aquí porque vivimos todo lo que pasó en el estadio y queríamos darle fuerzas a la familia, aunque sabemos que es duro. Queríamos venir porque era como si Juan fuera uno de nosotros”.
Cerca del mediodía el presidente de Nacional, Alejandro Balbi, habló para los presentes diciendo que “son momentos difíciles de describir, que se afronta con mucho dolor y la templanza que se puede tener en estos momentos, que es realmente escasa. Yo estoy muy dolido. Estoy destruido, pero ni por asomo me puedo poner en los zapatos de la familia, que es la más afectada directamente”. Agregó que “Juan fue un chiquilín querido por todo el mundo, por todos los planteles. Fue un muchacho íntegro, que luchó contra lesiones y que siempre quiso ser jugador de fútbol y triunfar. Siempre quiso lo mejor para los padres, y hace 10 días fue padre y no había tenido ni tiempo de ir a anotar al hijo. Ayer con las vueltas del Registro Civil, entre las partidas de defunción y de nacimiento, fue un momento muy difícil”.
“Las cosas importantes son estas, no las bobadas por las que a veces nos preocupamos. Nosotros, heridos, vamos a salir adelante. Los planteles están liquidados, sobre todo el nuestro, porque cuando vayamos a practicar a Los Céspedes habrá una silla vacía, y eso permanentemente nos estará recordando que ahí estaba Juan”, lamentó Balbi.
El presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Ignacio Alonso, también presenció el velatorio y se refirió a la concurrencia de público para la ocasión diciendo que “habla por sí misma de la injusticia de su partida prematura y de la madera humana del jugador, que excedió largamente su función y su carrera, y llegó al cariño recibido por todos los que lo conocieron”. Alonso también remarcó que “seguimos a la orden de ellos porque la vida continúa y lamentablemente queda una familia destrozada y una señora viuda con una cantidad de cosas a las que hacer frente desde una temprana edad, con dos pequeños que necesitan mucho apoyo y contención, dijo, y al ser consultado por el apoyo que brindará la AUF se refirió al seguro que establece que por ocho años su familia percibirá el sueldo que estaba cobrando al momento de su fallecimiento”.
“Nuestra obligación es que permanezca vivo por siempre”
También hizo uso de la palabra el doctor Hernán Navascués, que con unas sentidas palabras manifestó que “hoy quien ha caído es Juan, un muchacho lleno de alegría que, superando las dificultades que tenía, se convirtió en un alumno que llegó a ser abanderado, fruto de un esfuerzo propio de un ser que se sentía ya preparado para lo que iba a recorrer en la vida. Tuvo su gran ambición de ser jugador de fútbol, y cayó siendo jugador de fútbol”.
Y concluyó diciendo que “nuestra obligación es que Juan permanezca vivo aún después de la muerte, que permanezca vivo por siempre. No tenemos otra cosa que desearle el eterno descanse en paz al noble y querido amigo”.
