Valorándola como “muy positiva” y destacando la presencia “de mucha gente joven”, al igual de que había “productores que quizá no prefieren a la oveja, pero la necesitan y les deja plata”, la doctora Georgget Banchero valoró la realización de la jornada ¿Qué ovinos necesitamos en el escenario actual?, con el 9º Taller de Gestación de Ovinos, organizada por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y realizada en Salto. Sostuvo que se mostraron buenos números en relación al ovino, pero que debe haber un enfoque “hacia donde vamos y qué queremos, y cuando sabemos lo que queremos productivamente, poner toda la tecnología” en ese objetivo. Por otra parte, consideró que lo que nos falta es “buscar animales que se manejan solos, que sean mucho más resistentes, sin tantos problemas parasitarios”.
OVINOS MÁS RENTABLE
Uno de los productores que participó en el evento ovino organizado por INIA fue Martín Ibarlucea, ingeniero agrónomo con establecimiento en Caraguatá de unas 4.000 hectáreas, que en 2020 decidió cambiar de raza para hacer un ovino rentable, convencido de que el ovino siempre responde.
El productor explicó las características del establecimiento, la producción de arroz y de secano, verdeo, ciclo completo de los vacunos Hereford con la vaquillona inseminada y repasada con Brangus; y el toro para vacas adultas Hereford. Los ovinos tienen una base Corriedale pura con mucho trabajo de selección, pero un micronaje muy grueso de más de 31 micras. En 2023 se operó el cambio para corregir la lana, “un proceso que comenzó en 2020 pero se desarrolló de forma muy lenta. En 2023 se cambió directamente la raza de los carneros e hicimos una encarnerada Merino Dohne el 50% y un 50% Hampshire Down”, contó.
Se encarnera en febrero, ya están naciendo los corderos y están esperando entrar a la pradera para aprovechar la primavera en el área mejorada. Eso da un peso de 30 kilos que permite hacer el cordero pesado. En octubre y noviembre se van los hijos de Hampshire Down, machos y hembras, y de los hijos de Merino Dohne se van todos los machos y se retienen unas 300 o 350 borregas que quedan como reposición de la majada general.
SIN VALOR PISO
Por su parte, el doctor José Herman analizó los datos del norte del país, zona clave para la producción ovina, ya que concentra el 50% de los ovinos de todo Uruguay. Dijo que este año hubo un número similar a las ecografías de años anteriores, aunque “disminuyó un poco el número de oveja por productor. Como hubo gente nueva terminó siendo un total bastante similar”, llevando a que “en porcentaje haya mermado la cantidad de oveja encarnerada por productor”.
El otoño fue “complicado desde el punto de vista sanitario porque la oveja en su comportamiento no va a lugares donde hay mucho pasto y mucha humedad, concentrándose en lugares más secos y duros, lo que hace que desde el punto de vista sanitario aumenten las posibilidades del contagio parasitario. Problemas de patas por exceso de humedad, más bichera por calor y humedad, más los temas sanitarios, todo hace que haya sido un año terrible para la oveja”. En Uruguay hay menos de 6 millones de ovejas; la mitad se ubica en tres departamentos del norte (Paysandú, Salto y Artigas). Considerando eso “entiendo que hay una tradición ovejera que hace que la gente se arraigue y se mantenga en el rubro esperando la situación buena para vender la lana, esperando que la carne valga para vender el producto, y aguantando la oveja por un tema cultural”, comentó Herman.
“Los predios que tienen como base productiva a la oveja son los menos; algunos hay, pero son muy pocos” y las explicaciones de ese fenómeno “son muchas” incluyendo “la inconstancia de los valores”.
“He notado que a veces el productor tiene un producto para vender y no tiene el precio; o se hizo una inversión en pradera o alimento, y al momento de la comercialización se pierde valor”, expresó.
Si por el contrario, “uno pudiera tener un valor piso en la carne y la lana, para poder imaginar el negocio y poder hacer una inversión acorde, sería diferente”, señaló. Pero eso no pasa y “siempre estamos a la deriva, y de repente se tiene suerte y se vende bien, o no”. Por algo, “hay lana guardada de 2, 3 o 4 zafras, y eso no es bueno económicamente”.
CAÍDA DEL NÚMERO DE OVEJAS
El profesional también reflexionó sobre la reducción del número de ovejas en Uruguay.: “Las declaraciones juradas son una alerta, porque si cada año perdemos entre 300.000 y 500.000 ovejas, ¿hacia dónde vamos? ¿No será momento de ver qué hacemos?”, preguntó. “Una de las cosas fundamentales es mejorar el consumo interno de carne ovina. Si uno piensa un poco donde mejor se produce, el consumo por habitante está entre 2,5 y 3 kilos” y acá no pasa.

