La Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo volvió a ser el espacio para otra velada colmada de buena música, con la presentación del Ensamble del Río de la Plata. Integrado por el pianista Javier Toledo, de Montevideo; la violinista Natalia Cabello y el violonchelista Pablo García, ambos de Buenos Aires, el Ensamble llegó por cuarta vez a la Basílica, donde ya había tocado en años anteriores, en el marco de los ciclos de conciertos que organiza la Comisión del Órgano “Gamba y Comoglio”.
Un programa cuidadosamente seleccionado llevó al público presente a través de una muy disfrutable travesía musical, que abarcó diversas épocas y estilos. La velada comenzó con el Trío para piano en Si bemol mayor, K. 502, escrito hace 250 años por el célebre compositor, uno de los primeros en crear obras para trío con piano.
“Vamos a llenar esta hermosa Basílica con la alegría, la dulzura y la energía de Mozart”, expresó Javier Toledo al presentar la obra, interpretada con gracia y destreza por los tres músicos.
Luego se escuchó una pieza compuesta un siglo después: la primera parte (Allegro con moto) del Trío para piano n.º 1, op. 8 de Johannes Brahms (1833-1897), “fiel representante del romanticismo”. Se trata de una obra temprana del compositor, quen la revisó y reconstruyó muchos años después, hasta el punto de convertirla prácticamente en una nueva. Es una composición en la que los tres instrumentos son protagonistas, con muchos diálogos y gran comunicación entre los músicos.
Obras y autores de la región
Como se ha mencionado anteriormente, además de trabajar las grandes obras de la música de cámara universal, el Ensamble tiene entre sus objetivos investigar, rescatar y poner en valor el repertorio de música de cámara de nuestra región, incluso incursionando en estilos como el tango y la música folclórica, a través de adaptaciones y arreglos. En ese marco, el siguiente tema fue Puesta de sol a las 6 de la mañana, del uruguayo Leo Maslíah (1954). Conocido por sus aportes a la canción popular, la literatura y el humor, Maslíah es además un extraordinario pianista y compositor, que ha creado mucha música instrumental académica.
El concierto continuó con una interpretación solista del pianista, que se lució con otra obra de un uruguayo: Rítmica de tango para piano, del salteño Jaurés Lamarque Pons (1917-1982). Dividida en tres partes (Moderato, Tango canción y Tango milonga), representa fielmente la línea de este extraordinario músico. Formado como compositor erudito, Lamarque Pons se ganaba la vida como pianista de varieté, y fue pionero en fusionar la música académica con géneros populares rioplatenses urbanos.
Después se escucharon dos pequeñas obras interpretadas únicamente por violín y violonchelo: dos choros de Pixinguinha (1897-1973), considerado uno de los mayores compositores de la música popular brasileña. El cierre fue con Adiós Nonino, del argentino Astor Piazzolla (1921-1992), en una versión adaptada para trío por José Bragato. Interpretada con pasión y profundidad, la sentida composición trajo consigo un clima de honda emotividad. El público premió con generosos aplausos el desempeño de los músicos, quienes se despidieron con un bis también muy apreciado por todos: Desde el alma, el célebre vals de la uruguaya Rosita Melo.

