Estimaciones sobre empleo e IA

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), publicó un estudio en el que se analizan la probabilidad de vulnerabilidad laboral ante la inteligencia artificial de más de 750 profesiones (u oficios) en horizontes temporales de uno, cinco y diez años. ¿Cómo lo hizo? Apelando a la inteligencia artificial, por supuesto.
Con este estudio, explica la fundamentación, “tratamos de superar algunas de esas limitaciones utilizando los amplios conocimientos y las capacidades analíticas avanzadas de grandes modelos lingüísticos para crear un novedoso Índice de Exposición Laboral Generado por la IA (Genoe, por sus siglas en inglés). Este índice calcula la probabilidad de vulnerabilidad laboral a la inteligencia artificial, como se ha dicho.
Emplea, sigue detallando, una novedosa metodología que utiliza “grandes modelos lingüísticos para realizar evaluaciones de tipo experto, que denominamos ‘encuestas de IA sintética’. Este enfoque genera respuestas basadas en grandes conjuntos de datos, procesa y sintetiza rápidamente la información y proporciona evaluaciones coherentes de todas las profesiones, ofreciendo una alternativa escalable a las encuestas tradicionales de expertos humanos”. En concreto, el resultado de la aplicación de este modelo mostró que, en promedio, “las profesiones tienen un 28% de probabilidades de verse afectadas por la IA en el próximo año, porcentaje que aumenta hasta el 38% y el 44% en horizontes de cinco y diez años, respectivamente”. A continuación se hizo el ejercicio de aplicar esto a los datos del mercado laboral de los Estados Unidos y de México, con lo que se trazó la estimación de que “43 millones y 16 millones de empleos, respectivamente, estarán expuestos a la IA en el horizonte de un año”, y que la cifra que aumentará “a 60 millones y a 22 millones en cinco años, y a 70 millones y a 26 millones en diez años”. Las cifras alarman.
El mismo mecanismo se trasladó al mercado de trabajo del conjunto de América Latina y los resultados mostraron que “unos 84 millones de empleos estarán expuestos a la IA en el plazo de un año, cifra que aumentará a 114 millones en cinco años y a 132 millones en diez años”. Y agrega que, “suponiendo que esta exposición media sea aplicable a los mercados laborales del mundo entero, 980 millones, 1.330 millones y 1.540 millones de empleos estarían expuestos a la IA en los horizontes de uno, cinco y diez años, respectivamente”. Estas cifras alarman aún más.
Sin embargo, en un giro de optimismo, el informe prosigue diciendo que estas estimaciones “no corresponden directamente a pérdidas de puestos de trabajo”. Prefiere hablar, en cambio, de “transformaciones laborales”, en cuanto aparecerán “nuevas funciones en algunos sectores” que “probablemente complicarán el panorama” y que las estimaciones “tampoco tienen en cuenta la posible creación de nuevos puestos de trabajo gracias a los avances de la IA o a avances tecnológicos imprevistos que podrían alterar el panorama laboral en una u otra dirección”. De todos modos no deja de reconocer lo obvio: los datos “indican la gran proporción de profesiones que son vulnerables y pueden sufrir cambios significativos a medida que la IA se integre al mercado laboral”.
El análisis, que lleva la firma de los expertos Miguel Benitez y Eric Parrado —y se puede descargar, por el momento en su versión en inglés, por medio del código QR adjunto—, incluye también resultados preocupantes en cuanto a la igualdad en materia de género e ingresos. Indica que tanto en Estados Unidos como en México, “las mujeres tienen una presencia significativa en los trabajos administrativos y de oficina. Esto hace que sean más propensas a verse afectadas por la IA”, así como que en ambos países “también se prevé que la IA afecte de forma desproporcionada a los trabajadores de medianos y bajos ingresos”.
Considera el BID que este nuevo índice puede ser un aporte para quienes tienen la responsabilidad de formular políticas públicas en el desarrollo de intervenciones específicas y medidas de apoyo para los trabajadores en aquellas profesiones u oficios que presentan una mayor exposición, “por ejemplo, mediante políticas de educación y capacitación, programas de seguro de desempleo y estrategias de desarrollo económico”, algo en lo que nuestro país es referencia, con instrumentos como el Fondo de Reconversión Laboral y el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), que se financia a través del primero. Ojo, no quiere decir que no se pueda perfeccionar el trabajo que viene realizando, porque siempre hay margen para esto, pero es un modelo que funciona y con ello puede servir de ejemplo para este tiempo que se viene, a estar por los pronósticos de este informe. El modelo, prosigue, “también puede, por un lado, ayudar a las empresas a tomar decisiones estratégicas en ámbitos relacionados con el desarrollo de la mano de obra y la integración de la tecnología, y por el otro, proporcionar a los trabajadores información valiosa para la planificación de su carrera profesional y la adquisición de competencias”. Además, estima, “la perspectiva holística y de futuro del índice Genoe debería aportar ideas cruciales a los formuladores de políticas públicas que pretenden salvaguardar el empleo y el bienestar de las personas en todas las esferas de la sociedad”.