“La lista 90 es una lista con una trayectoria histórica. De una manera u otra, toda la izquierda en Uruguay ha tenido sus raíces en el Partido Socialista”, afirmó Gonzalo Civila, diputado y candidato al Senado por dicha colectividad política. “En estos tiempos de tanta incertidumbre y cambios acelerados en el mundo, es crucial para la izquierda apoyarse en una tradición como la socialista, que ha demostrado coherencia y solidez a lo largo de los años”. Civila destacó la importancia de una izquierda que combine “aplomo con audacia”, una fuerza política capaz de avanzar con paso firme pero también con valentía. “Necesitamos una izquierda que se mantenga firme, que se base en sus propias convicciones, con una visión integral de la realidad. El Partido Socialista aporta justamente eso”, señaló el también secretario general del partido.
Al referirse a la lista 90 del Frente Amplio, Civila subrayó su carácter “plural”, integrada por personas de diversas corrientes dentro del Partido Socialista, y de distintas edades y trayectorias. “En esta lista hay militantes que provienen de los barrios, del cooperativismo de vivienda, trabajo y producción, del movimiento sindical, y de las luchas de las mujeres. Somos un reflejo de la diversidad que caracteriza a nuestra sociedad”, expresó.
El dirigente también destacó el papel que el Partido Socialista puede desempeñar dentro del Frente Amplio. “Nuestro partido tiene mucho que ofrecer al Frente Amplio, siempre que logremos una representación acorde con el aporte histórico que hemos hecho a la izquierda uruguaya y con lo que queremos seguir contribuyendo en el futuro, especialmente en este momento en que aspiramos a ser gobierno nuevamente”, afirmó Civila.
“UN SISTEMA DESPIADADO CON LOS TRABAJADORES”
Civila también puso énfasis en la importancia del plebiscito sobre la seguridad social que promueve el Partido Socialista. Explicó que el objetivo es mejorar las jubilaciones y pensiones más bajas, incrementándolas hasta el nivel del salario mínimo nacional. “Ese aumento irá directamente a los comercios de barrio: carnicerías, almacenes, ferreterías, panaderías. Es un beneficio que no solo mejorará la calidad de vida de las personas más vulnerables, sino que también dinamizará la economía local y aumentará la recaudación del Estado”, afirmó. “En definitiva, mejorará las condiciones de vida de quienes han trabajado toda su vida y ahora se encuentran en una situación precaria”.
Además, Civila resaltó que la reforma garantizará el derecho a jubilarse a los 60 años, aunque sin que sea una obligación. “Es un derecho, no una imposición. Cada persona podrá decidir si quiere seguir trabajando para mejorar su promedio jubilatorio o por las razones que considere. Esta medida es una especie de salvaguarda para evitar que un gobierno futuro aumente la edad de jubilación por razones financieras, algo que ha sucedido en otros países y ha perjudicado gravemente a los trabajadores”, advirtió.
Respecto al sistema de las AFAP, Civila fue contundente al señalar que “es un régimen implacable con los trabajadores”. Criticó que la última reforma haya extendido la obligatoriedad de contribuir a las AFAP a más sectores, incluyendo cajas que antes no estaban alcanzadas. “Se obligó a la gente a destinar parte de sus aportes a una empresa privada, sin importar quién sea el dueño de sus acciones”, explicó.
“De cada 100 pesos que aporta un trabajador a la AFAP, casi el 20% no va a su cuenta de capitalización individual”, subrayó Civila. “Esos 20 pesos se destinan a pagar comisiones y pólizas de seguro. Con estas condiciones, es evidente que este sistema no está diseñado para beneficiar a los trabajadores”.

