Durante tres días, el Centro Universitario Regional Litoral Norte de la Universidad de la República fue sede del seminario internacional “Retos y Desafíos del Siglo XXI: Prevención del Suicidio, Autolesiones y Adicciones”, organizado por la Coalición Nacional de Prevención del Suicidio (Conapresu). En el evento, expusieron referentes internacionales provenientes de Panamá, Argentina y diversas oenegés a nivel nacional.
Hoy martes, en el auditorio municipal de Guichón, Conapresu realizará talleres de prevención del suicidio orientados a adolescentes y jóvenes, de 14:00 a 15:30 horas. Posteriormente, entre las 16:30 y 18:00 horas, se llevarán a cabo sesiones dirigidas a profesionales, profesores, maestros y trabajadores de diferentes organismos. Ambas actividades estarán a cargo del licenciado magíster José Ceballos, presidente de Conapresu Internacional.
Ceballos señaló que durante las jornadas realizadas en el Cenur, “se acercaron personas a pedir ayuda al reconocer que tienen ideación suicida. Esto sucede por desconocer la necesidad de atención ante el alto desconocimiento de los lugares donde pueden recibir atención de forma presencial. Posiblemente, no asistan a los especialistas debido a los tabúes existentes”, expresó.
A través de la virtualidad, “en los talleres nos representaban el resto de los integrantes de Conapresu a nivel internacional, ya que estamos ante la posibilidad de firmar una carta junto a asociaciones y otros grupos civiles por la ausencia de programas nacionales en prevención del suicidio. Desconozco las causas porque no soy uruguayo, pero es necesario recalcar que las oenegés, los grupos de autoayuda y la comunidad están conformadas por personas que necesitan reinsertarse en un programa nacional de prevención del suicidio. Por más leyes, decretos o programas que se hayan creado, si la información no llega a quienes realmente la necesitan, no servirá de nada”, agregó el referente panameño.
Abordaje interinstitucional
La Lic. Mercedes González presentó un trabajo de abordaje comunitario en la ciudad de San José de Metán, en la provincia de Salta, donde participan múltiples instituciones. De esta forma, “el proyecto tiene menores posibilidades de fracaso, porque todos somos parte activa. Desde la aplicación de la Ley de Salud Mental, hemos podido superar situaciones relacionadas con la ideación suicida, trabajar con jóvenes con autolesiones y en la erradicación de la vulnerabilidad en la población masculina”.
La población en situación de riesgo eran hombres entre 17 y 34 años. “Luego de generar factores de protección, hemos logrado poner en palabras la problemática. De esa manera, los hombres fueron los promotores para resolver esas situaciones de riesgo y transformarlas en factores de protección. Otra fortaleza es que, al involucrarse en las mesas intersectoriales, el Poder Judicial, el Ministerio Público y las instituciones educativas de Primaria, Secundaria y universidades han generado un compromiso social para su resolución”.
Los centros vecinales tuvieron una activa participación en el proyecto, cuyos referentes “deben estar formados y capacitados con herramientas para el abordaje de situaciones de crisis a nivel inicial. Porque después vendrán otros actores como el Poder Judicial para evaluar la vulnerabilidad y sus derechos, o el Ministerio de Salud Pública. Con el empoderamiento hemos logrado activa participación social”.
González explicó que “si las políticas públicas promueven la participación, entonces las intervenciones son exitosas. Ahora, si hay recortes de presupuesto y cambios en el paradigma de las intervenciones, habrá retroceso. Eso es lo que estamos atravesando en el país. Desde el año 2010 hasta la asunción del presidente Javier Milei, tuvimos una evolución en los temas de salud mental, y hoy estamos enfrentando un pequeño retroceso porque no sabemos cuáles serán las políticas de salud mental que se instrumentarán”.
Todas las clases sociales
Sandra Lacuesta, referente del grupo local “Ayúdame a Crecer”, destacó el aprendizaje y la vinculación con otros grupos ante una problemática que afecta a diversas clases sociales. “Hay un descuido en la prevención y no se trabaja durante todo el año a nivel institucional, como en Primaria, Secundaria, clubes deportivos u otros centros de reunión. Es muy importante el trabajo con operadores sociales para ayudar a prevenir, como bomberos, policías o enfermeras”.
Alejandro Álvarez precisó que este encuentro abordó el primer curso del Modelo de Atención Preventivo-Suicida (MAPS) para adiestradores en suicidología. “La idea es hacerlo en noviembre de forma virtual para quienes no pudieron participar en estos encuentros presenciales abiertos a la comunidad. Este es el primer encuentro que se realiza en Uruguay, pero forma parte de una serie de congresos, seminarios y talleres que se llevan a cabo a nivel de Latinoamérica con la participación de las oenegés que exponen sobre su trabajo en los territorios”.
Recordó que “la Organización Mundial de la Salud señaló que la tercera pata de la atención son las organizaciones sociales, ya que están al lado de las personas con ideación suicida u otros factores de riesgo en la atención primaria”. Uruguay sancionó en 2017 la Ley Integral de Salud Mental, pero “no está integrando a las organizaciones sociales. Queremos que el próximo gobierno que asuma lo tome en cuenta, ya que todos los candidatos hablan de salud mental. Es necesario conformar una mesa interinstitucional con la participación del Estado y las oenegés que trabajan en todo el país desde hace muchos años, así como quienes están en el primer nivel de atención”.
