Disfrutable concierto de Cristina García Banegas, con el clave y el órgano como protagonistas

Cristina García Banegas durante el concierto, estrenando el clave que llegó a Paysandú hace pocos días.

Dando continuidad al ciclo que impulsa la Comisión del Órgano “Gamba y Comoglio”, la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo fue nuevamente escenario de un concierto, esta vez a cargo de Cristina García Banegas. La destacada organista y directora de orquesta uruguaya no solo ofreció una magistral interpretación en el órgano, sino que dedicó la primera parte del programa al clave, estrenando ante el público el instrumento que llegó recientemente a Paysandú. Como se ha informado, desde hace algunos días Paysandú cuenta con un clave (o clavecín, como también se lo conoce), que llegó a la ciudad a través de gestiones realizadas por el organero sanducero Mario d’Amico.

Tras la bienvenida por una representante de la Comisión del Órgano, hubo algunas palabras de d’Amico, quien describió las características del instrumento, cuyo acabado estaba siendo finalizado por el ebanista sanducero Nicolás Stekel. “Es un momento histórico para la ciudad”, afirmó D’Amico. “No tenemos constancia de que haya existido nunca un instrumento de estas características en nuestra ciudad, así que seguramente será la primera vez que suene en la Basílica un clavecín (…) Este llegó para quedarse, y estará al servicio de los conciertos y de la pedagogía”, expresó.
Antes de tocar, Cristina García Banegas compartió más detalles sobre el clave y sobre el repertorio que interpretaría. Comenzó con tres danzas breves de Lucas Ruiz de Ribayaz, compositor español del siglo XVII, cuya música llegó al Virreinato del Perú por vía marítima.

Luego interpretó Diferencias sobre San Juan, un huayno (danza típica de Cuzco) del siglo XVIII de autor anónimo. Continuó con una obra del Clasicismo, la Sonata en Re Mayor de Marcos Portugal, músico nacido en Portugal en 1762 y radicado posteriormente en Río de Janeiro, Brasil. Para cerrar este segmento, y haciendo honor al instrumento, ofreció el Preludio N.º 1 en Do Mayor BWV 846, de la célebre obra El clave bien temperado, de Johann Sebastian Bach.
La segunda parte del programa, dedicada al órgano, comenzó con Passacaglia, de Joan Cabanilles. El título de esta obra surge de una forma de composición, muy difundida en el Barroco, basada en improvisaciones sobre una determinada progresión armónica formal. A continuación, interpretó dos obras en forma de chacona, una estructura musical similar a la passacaglia: la monumental Chacona para violín BWV 1004 de Johann Sebastian Bach, transcrita para órgano por Henri Messerer, y Chaconne, del suizo Lionel Rogg, quien fuera maestro de García Banegas en Ginebra. El concierto culminó con una obra rioplatense también en forma de chacona: el icónico Libertango de Astor Piazzolla. En cada pieza, la artista demostró una técnica impecable y una notable capacidad para explorar la profundidad emocional de las obras.