Mirta Bariani no parece ni se reconoce de 80; compartió lindas anécdotas de su historia de vida

Madre de dos hijas y abuela de dos nietos, Mirtha Gladys Bariani Ábalos tiene 80 años pero aún conserva un espíritu jovial y amigable, y un aspecto físico que refleja menos cumpleaños, según pudimos constatar en la agradable charla que mantuvo con Pasividades en su confortable hogar, donde nos recibió para confiarnos algunas lindas anécdotas de su transitar en esta vida que comenzó en Colonia Paysandú, prosiguió en Casa Blanca y continúa hoy en un barrio de nuestra ciudad.

Nació el 14 de marzo de 1944 y se crió en Colonia Paysandú junto a sus padres Pascual y Blanca y tres hermanos. “Papá tenía dos camiones, hacía fletes y plantaba remolacha. En la chacra teníamos tambo, ordeñábamos mi mamá, un empleado y yo. Había unas 30-40 vacas y ordeñábamos a las 3 y media de la madrugada, a las 7 pasaba un hombre a levantar la leche, y el segundo ordeñe era a las 5 de la tarde”, contó. Recordó risueñamente que “papá revisaba las vacas para ver si yo las ordeñaba bien, y a mí me daba risa porque no le sacaba ni una gota”. En esa época, “yo tenía 14-15 años, porque como no me gustaba estudiar me había vuelto para la chacra a trabajar. Cuando terminé la escuela, me pusieron pupila en el Colegio María Auxiliadora para hacer el liceo, y a mí me gustaba estar con las hermanas (religiosas), porque me sacaban a hacer mandados con ellas, pero lo que no me gustaba era estudiar”, afirmó.

El domingo pasado, sintió cierta nostalgia y hasta “tristeza, porque tuve que ir a votar ahí y le mostré a mi hija que en ese lugar estaba la salita donde recibía a mis padres cuando me visitaban y traían cosas cuando yo era pupila, porque no se les permitía entrar al Colegio”, relató. “Estuve uno o dos años en el Colegio y como no quería estudiar, me fui a ayudar a mamá; además del tambo, también plantábamos en la quinta boniatos, zapallos”, recordó.

“Después entré de novio”, con un joven que trabajaba en el Frigorífico de Casa Blanca y con el que luego contraería matrimonio. “En aquel tiempo no era como ahora, para vernos tenía que esperar de tarde cuando terminaba de trabajar en el tambo y recién ahí podía hacer novio. Se llamaba Héctor Mugica –hermano del jugador de fútbol, Juan Martín–. El iba los sábados a las 6 de la tarde y a las 9 y algo tenía que irse, no era como los noviazgos de ahora”, dijo sonriente. “Estuvimos 3 años y medio de novios, y nos casamos. Primero me quedé en la chacra donde me había criado y después me mudé para Casa Blanca. A los dos o 3 años de casada nació mi primera hija, Karina, después vinimos a vivir a Paysandú, y a los 11 años tuve recién a mi segunda hija, María Laura”, comentó.

Confió en que le gustaba mucho la vida en el campo, pero igualmente se adaptó sin inconvenientes a la ciudad. “Acá también me gusta; de tardecita me siento en la vereda, tomo mate, y mis hijas vienen a verme todos los días”, dijo.

LA GIMNASIA FORMA PARTE DE SU VIDA SALUDABLE

Mirtha es de esas personas que físicamente no aparentan su edad. “Nadie me da la edad”, admitió y agregó que “a mí me parece mentira que tengo 80 años”. Uno de sus hábitos saludables, es prácticar actividad física, quizás es una de las razones también por las que no siente tener la edad que realmente tiene. Hasta hace unos 4-5 años, Mirta asistía a un gimnasio, pero a causa de una caída que resultó en fractura, debió suspender ese tipo de actividad. Igualmente desde hace ya algún tiempo retornó a esa rutina tan saludable, aunque ahora con otro tipo de ejercicios. “Estaba cocinando un domingo y bajé un escalón en la cocina y me caí, no sentí dolor pero no me podía levantar, porque me había quebrado. Me colocaron una prótesis de cadera, hice fisioterapia y empecé a caminar, pero como tengo problemas de equilibrio, ahora hago una gimnasia en una silla sentada, ejercicios con los brazos”, entre otros movimientos, acordes a sus condiciones, pero igualmente beneficiosos para su salud física y mental, porque asistir a un gimnasio también permite socializar.

FANÁTICA DE NACIONAL Y FIEL LECTORA DE EL TELEGRAFO

“Yo toda la vida fui fanática de Nacional”, aseguró, recordando que “mi mamá y yo éramos de Nacional, y mi hermanos y papá eran de Peñarol, y después entré de novio con Héctor, que era también de Nacional. Miro todos los partidos, pero también me gusta ver partidos de Argentina. Me gusta el fútbol, no me gustan las novelas, yo miro fútbol siempre”, reafirmó, para agregar que en la tarde “sesteo, voy a las gimnasia, me baño y luego siempre busco un canal donde haya fútbol y miro sentada en el sillón”.

Sobre la mesa del comedor vemos la edición de EL TELEGRAFO de este lunes, pues Mirta asegura que lo recibe todas las mañanas. “Me siento y lo leo”, contó. Además, nos muestra una añosa edición de Pasividades de abril de 2008, que celosamente guarda pues en ella aparece una nota que le hiciera para este mismo espacio nuestro queridísimo compañero Daniel Maidana, a su entrañable madre Blanca Ábalos, cuando tenía 86 años y en esa misma casa, donde aparece en un par de fotografías junto al hermoso jardín.

DOS VECES VIAJÓ A ESTADOS UNIDOS

En dos ocasiones viajó a Estados Unidos para visitar a su hermana que reside en Miami. Sobre el primer viaje, nos contó que no le resultó fácil decidirse “porque tenía miedo al avión”, pero su hermana insistía en invitarlas a ella y su madre, por lo que tras meditarlo, “pensé: ‘no tengo que ser egoísta’” y sin mayores reflexiones hizo los papeles y emprendieron el viaje. Les recomendaron “masticar chicle” entre otros consejos, pero finalmente –y para su alivio–la experiencia transcurrió sin problemas. “Nos fueron a esperar al aeropuerto y estuvimos 6 meses allá, fuimos a Disney y paseamos muchísimo”, recordó. Ya sin temor, años más tarde realizó su segundo viaje pero esta vez en compañía de su nieto mayor.
Confiesa que con su madre mantenía una relación muy estrecha y compartían muchos momentos; también muchos paseos con Ajupe al parque Ennio Fúccaro y a las termas. También solía visitar familiares que viven en Montevideo, contó. “Ahora mis hijas me sacan a pasear en auto”, agregó.

Al hacer una retrospectiva de lo que ha sido su vida, no duda en asegurarnos que ha sido una persona feliz, aunque reconoce que le afectó muchísimo la pérdida en 2011 de su madre, porque “era tan compañera con mamá, pero la vida es así, unos primeros, otros después”, reflexionó, y destacó que se siente muy acompañada por “mis hijas que siempre me rodean”.