Alerta: hay una edad para dejar de beber si queremos proteger nuestra memoria

El fin de año se acerca y una de las cosas que más vamos a hacer además de comer como nunca –detalle que también habrá que repasar en esta sección– es, por supuesto, beber. Es una fecha en la que pareciera que tenemos licencia para hacerlo de manera desmesurada. Pero seamos sinceros, no solamente tomamos en las fiestas, la mayoría de nosotros lo hacemos siempre. Algunos todos los días, lo que puede ser un verdadero problema, algunos más salteado pero a todos nos gusta ese vino, esa cerveza o ese whisky que nos esperan luego de una jornada de trabajo para desenchufarnos del trajín diario. Bueno, no es nuevo lo que va a leer a continuación pero no estamos haciendo nada bueno al tener esa costumbre.
Y menos ante las nuevas investigaciones que ha hecho Richard Restak, un reconocido neurólogo estadounidense que ha basado su vida profesional en el estudio del cerebro en diferentes hospitales de Estados Unidos. Complementa la función pública con consulta privada y con su rama divulgadora, ya sea como profesor en Washington o con sus 20 libros escritos sobre diversos aspectos del cerebro humano, contando con varios bestseller. En uno de esos libros, Guía completa de la memoria: la ciencia de fortalecer la mente, habla sobre algunos factores que mejoran y otros que empeoran la memoria.
El neurólogo estadounidense explica en el citado libro que hay factores que pueden modificar la estructura cerebral, para bien y para mal. No es nada nuevo leer en uno de sus capítulos que el alcohol no es nada favorable para el cerebro, pero sí hay un dato en el que puede que no haya caído hasta ahora.
El profesor y divulgador sitúa en 70 años como el límite para dejar de beber cerveza o cualquier bebida alcohólica. A lo largo de la vida tenemos diferentes etapas sensibles a ciertos hábitos, como el hecho que tomar alcohol en edades tempranas con el cerebro en formación afectará mucho más al cerebro que hacerlo cuando tenemos 35 años y el cerebro formado.

Lo mismo sucede cuando sobrepasamos “la edad de jubilación” de los 65 años. El médico experto explica que el ritmo acelerado de pérdida de neuronas que comienza a esa edad puede agrandarse más aún si consumimos alcohol. Por lo tanto, a los efectos nocivos de tomar cerveza, vino y bebidas de alta graduación, se suman los daños en el organismo producidos con la edad. La ingesta de alcohol cuando superamos la barrera de los 70 años puede acelerar la llegada de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson. El grupo de enfermedades relacionadas con la demencia están vinculadas en mayor o menos proporción según nuestra genética con los hábitos saludables.
Ejemplo de ello es el cambio de vida que el actor Chirs Hemsworth –sí, Thor–hizo después de descubrir su alta probabilidad genética de desarrollar enfermedades como el Alzheimer. El actor ya tenía una vida saludable, pero sabiendo que portaba una doble copia del gen APO4, relacionado con mucho mayor riesgo de Alzheimer, tuvo aún más en cuenta los factores saludables que ayudaban a su cerebro. El alcohol es uno de los factores que multiplican el riesgo de aparición de esa enfermedad que borra la memoria. Algo similar ocurre cuando cumplimos 70 años, que debemos cuidar más detenidamente algunos hábitos como no ingerir esa cerveza diaria, el tabaco o alejar el sedentarismo.