Basándose en la creatividad, el talento y las habilidades individuales para producir valor y empleo, las llamadas industrias creativas incluyen una gran cantidad de actividades que van desde las artes y la cultura en general hasta los medios de comunicación, la arquitectura, la moda y la publicidad. La importancia de estas industrias radica en el valor agregado económico que crean y en la naturaleza de sus actividades, ya que la materia prima por excelencia es la creatividad, insumo que cobra cada vez más valor en un escenario mundial de automatización del trabajo.
Formando parte de este conglomerado, la industria cinematográfica de Uruguay ha experimentado un crecimiento importante en las últimas décadas. Desde los años 90, con la apertura económica y el inicio de la democratización del acceso a la tecnología, el cine uruguayo ha ido ganando reconocimiento internacional. Películas como “Whisky” y “El baño del Papa” desempeñaron un rol pionero para poner a nuestro país en el mapa del cine mundial.
“La industria audiovisual uruguaya atraviesa uno de sus mejores tiempos”, titulaba no hace mucho el diario español “El País” acerca de esta industria uruguaya que cada año estrena unas 20 películas y que en los últimos años se ha posicionado como destino elegido por las productoras internacionales para rodar numerosos proyectos.
La publicación destacaba el arribo al país de proyectos de plataformas como Netflix, Amazon o HBO y reproducía palabras del presidente de la Agencia del Cine y el Audiovisual de Uruguay (ACAU), Facundo Ponce de León en cuanto a que la “combinación virtuosa de políticas públicas bien encaminadas, el talento técnico y artístico”, así como las “distancias cortas y variedad de locaciones en pocos kilómetros a la redonda”, que ofrece Uruguay como diferenciales para los proyectos internacionales.
A estas virtudes geográficas que aportan interesantes locaciones a pocas horas de distancia hay que agregar también la existencia de buenos artistas y recursos técnicos nacionales. Una buena muestra de esto es lo que ocurrió con la película del español Juan Antonio Bayona “La sociedad de la nieve” protagonizada por un actor uruguayo y con la participación de otros varios uruguayos, que obtuvo varios premios un y sonado destaque internacional en cines y la plataforma Netflix.
Como señala Uruguay XXI, “La sociedad de la nieve” brinda una experiencia cinematográfica poco corriente y también consolida a Uruguay como lugar atractivo para la producción audiovisual por la universalidad de sus historias locales y la calidad de sus recursos artísticos y técnicos. Justamente, la combinación de elementos locales, talento, y colaboración global ha hecho que la producción tenga un impacto significativo en la percepción de Uruguay en el mundo del cine.
Otro de los sectores de las industrias creativas en el que nuestro país experimenta un desarrollo incipiente es el de los videojuegos. En este caso, aunque el despegue es más reciente, estudios como Ironhide Game Studio han logrado éxito global con títulos como “Kingdom Rush”.
A inicios del presente mes tres videojuegos uruguayos fueron premiados dentro de la sección “Maquinitas” del festival Ventana Sur, el mercado más importante de contenidos audiovisuales de América Latina y una cita obligada en la agenda de los distribuidores y compradores de la industria internacional, que se celebró por primera vez en Montevideo como resultado de un acuerdo entre el Marché du Film – Festival de Cannes, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina (INCAA) y la Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay (ACAU).
De los seis galardones entregados en esta sección de videojuegos, cuatro fueron para producciones uruguayas, lo que refleja la pujanza del sector en un contexto institucional favorable a la hora de buscar oportunidades en el exterior.
A lo largo de las distintas instancias de esta sección del evento, varios oradores coincidieron en que la clave está en aprovechar la riqueza cultural del continente latinoamericano para desarrollar juegos con una identidad única, capaces de destacarse en un mercado global saturado.
Al respecto, cabe señalar que en este sentido Uruguay ofrece una combinación ideal de talento calificado y creatividad, pues fue el primer país de América Latina en contar con carreras universitarias para profesionales del sector y el acceso a la educación es gratuito. La confiabilidad y seguridad para hacer negocios en Uruguay así como el hecho de contar con una infraestructura tecnológica de clase mundial son consideradas ventajas que deberían ser aprovechadas.
En este contexto, los especialistas entienden que el sector de videojuegos destaca por su comunidad colaborativa, que ha logrado posicionarse en la industria global gracias al éxito de varios títulos uruguayos que han alcanzado los primeros puestos en los rankings de tiendas de aplicaciones y visibilidad en las principales plataformas internacionales.
Por otra parte, en la sección del festival Ventana Sur, llamada Shoot the Book (que nació en Cannes, tiene presencia en Los Angeles y ahora llegó a Montevideo) y consiste en un espacio de conexión entre la literatura y el mundo audiovisual, cinco editoriales uruguayas presentaron obras seleccionadas con alto potencial para ser adaptadas a la pantalla grande o la televisión. La iniciativa contó con la participación de jurados y mentores internacionales que guiaron a los participantes en la identificación del potencial cinematográfico de sus obras.
Desde el sector Industrias Creativas de Uruguay XXI se trabajó con editoriales uruguayas en una convocatoria a la que se presentaron más de 30 obras y que resultó en la selección de cinco. Estas editoriales presentaron sus publicaciones en sesiones de pitching en las que demostraron su capacidad de resonar en la pantalla grande, por lo que no sería extraño pensar que de allí surjan las próximas películas uruguayas que veremos en festivales internacionales.
Comparado con otros mercados de la región como Argentina y Brasil, el sector audiovisual uruguayo es más pequeño aunque la calidad de sus producciones y la creatividad de sus desarrolladores, productores, actores y técnicos uruguayos ha permitido competir en el escenario internacional. El principal desafío sigue siendo el financiamiento y apoyo institucional dado que si bien existen fondos y programas de incentivo no siempre son suficientes para cubrir las necesidades de producción y distribución. No obstante, la actual digitalización de la sociedad y el acceso a plataformas de streaming para distribución digital representan oportunidades significativas para llegar a audiencias globales sin los costos tradicionales de distribución.
Es claro que hay aún para este sector uruguayo un largo camino por recorrer y seguramente muchas nuevas oportunidades para un crecimiento sostenido si se cuenta con un apoyo adecuado y la implementación de estrategias efectivas para que esta industria pueda ser un pilar importante para la cultura y la economía nacional en el futuro.

